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“El grafiti salvó mi vida", James, barrendero y muralista en el puerto de Veracruz

James encontró en el grafiti una forma de expresión, refugio y sustento, el trabajador de Limpia Pública de Veracruz asegura que su pasión por pintar murales de Jesucristo no solo le ayudó a superar momentos difíciles, sino que también le abrió las puertas al empleo con el que mantiene a su familia

“El grafiti salvó mi vida', James, barrendero y muralista en el puerto de Veracruz
“El grafiti salvó mi vida", James, barrendero y muralista en el puerto de VeracruzCréditos: Especial LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- La lata de aerosol es para James una extensión de su cuerpo, como si pintara directamente con las manos o dedos sobre paredes y bardas de la ciudad de Veracruz. Está tan inmerso que el cansancio le llega en pausas de 40 minutos, cuando baja el spray y observa el grafiti a metros de distancia. Melancólico, dice que este pasatiempos le salvó la vida de formas que sólo se cuentan en el barrio.

Aunque también dice que una de esas veces fue cuando sus murales de Jesucristo le ayudaron a conseguir su trabajo como barrendero de Limpia Pública en Veracruz hace diez años, con el que hoy financia la mayoría de sus obras en colonias de la zona norte pegadas a las vías del tren.

El trabajo lo consiguió gracias a un conocido, al que recién terminaba de realizarle un grafiti de Jesús. “Oye, Jorge, ya no te voy a hacer murales porque pues tengo que buscar otro ingreso. Voy a ver si lavo baños o barro calles”, le dijo, y fue entonces que lo presentaron con el secretario general de Limpia Pública.

El grafiti me dio trabajo, mantengo a mi familia gracias a ello y pues he vivido regido a esto muy, muy mío”, señala con un cubrebocas puesto para ocultar su rostro y mantener el anonimato. “No es por ser envidioso, sino simplemente pues nada más es muy mío, muy personal, es lo que siento y al venderlo tal vez la gente no lo llegue a apreciar, y siento que ya no me pertenece porque lo compraron”, se explica. 

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Arte nacido del corazón y la fe

James pinta sus murales entre las 6:00 de la tarde y 10:00 de la noche, luego de su jornada laboral que inicia por la mañana y termina a media tarde. Si bien le gustaría grafitear a diario, la realidad es que lo hace cada tantas semanas o meses, cuando tiene el presupuesto para terminar sus proyectos de varios metros de alto. 

Aún así, cada que toma el aerosol es inmensamente feliz. Audífonos en los que escucha lo que describe como música de conciencia, máscara y escalera, además de algunos pinceles, pinturas acrílicas y aerosoles, es lo que necesita James, de 36 años, para pintar y liberarse.

En cada sesión se viste de negro, con una camisa que detrás no dice nada más que su nombre. En su firma siempre agrega el MC, acrónimo de “maestros de la calle”, frase que utilizaba con otro amigo cuando grafiteaban en bardas y vagones de tren cerca de su barrio. 

Como hijo de policías, sus padres reprochaban su conducta desde la adolescencia. “La aceptación de mi familia fue difícil, desde muy joven ha sido complicado. En realidad yo siempre pintaba lo que sentía, a veces pues me reprimía y quería expresar desde algo muy básico, como algún tipo de letras o dibujos sencillos”, recuerda.

La humillación y críticas que experimentó desde que se amanecía dibujando en sus libretas en la adolescencia, hasta que tomaba el aerosol y grafiteaba sin autorización en su barrio, lo llevaron a encontrar lo que más le gusta pintar tras 20 años de experiencia: la imagen de Dios.

Este mural yo lo veo como un símbolo de amor, algo que pueda tranquilizar tal vez a las personas. Mucha gente cree en él y pues cambia las vidas de todos. La verdad le debo tanto que pues pintaría toda mi vida su rostro si fuese necesario”, dice mientras toca el mural de Jesucristo que hizo hace seis meses, en el que resaltan sus finas pestañas y el azul intenso de sus ojos.

Para James de eso se trata, de amor y pasión, por eso insiste en que no le gustaría transformar su arte en trabajo, para disfrutarlo toda la vida si es que puede.

Artistas informales, una realidad en México

De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, la fuerza laboral de pintores, diseñadores y dibujantes artísticos, escultores y escenógrafos durante el primer trimestre de 2025 fue de 127 mil personas, cuyo salario promedió los 4 mil 960 pesos trabajando alrededor de 35.7 horas a la semana.

Dependiendo del diseño, James dedica entre 24 y 30 horas a la semana en terminar un mural de graffiti después de su jornada laboral de ocho horas diarias, y según la Secretaría de Economía, él forma parte del 5.06 por ciento de personas que pertenecen a alguno de estos oficios que mantiene un segundo trabajo. 

Si bien Veracruz es el segundo estado que mejor paga a sus pintores con un promedio de 11 mil 800 pesos mensuales, sólo debajo de Nayarit que paga 20 mil 300 pesos, la informalidad nacional en estos oficios es del 34.9 por ciento, equivalente a 44 mil 323 personas.

lm