VERACRUZ, VER.- Poco antes de atardecer, Sergio Hernández llega al Malecón de Veracruz con el telescopio que él describe como “el más potente exhibido al público”. Con un lente de 10 pulgadas de ancho que permite la mayor cantidad de luminosidad posible para obtener una imagen de alta calidad, Júpiter y sus lunas dan un espectáculo único en la ciudad.
Sergio ha viajado por Tabasco, su tierra natal, así como por ferias en Nayarit, Yucatán y otras ciudades del norte de México con su telescopio Made. El objetivo es claro: ofrecer una experiencia única, diferente y emocionante para adultos y niños, quienes suelen ser los más emocionados.
A partir de las 5:00 de la tarde, Sergio llega al Malecón y monta el telescopio que le costó poco más de 100 mil pesos en su tripié. Conecta el aparato a su generador portátil, así como las luces neón que lo alumbran y el letrero que destaca: “observa la luna por 25 pesos”.
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Durante los fines de semana largas filas se forman alrededor del tabasqueño que llegó al puerto de Veracruz hace tres años con su familia. “Hace tiempo me dedicaba a la fotografía social, ahora estoy incursionando en lo que es la fotografía de paisajes”, admite con su cangurera en mano.
La idea de hacerse de un telescopio y ofrecerlo al público, dice, nació hace poco más de tres años. Levemente interesado en la astronomía y su fotografía, así como en la búsqueda de un emprendimiento de baja inversión, adquirió el telescopio capaz de observar la Luna y a Júpiter.
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Hace como cinco semanas que Sergio llegó al lugar preferido de los turistas en la ciudad de Veracruz, donde comparte espacio con los vendedores de artesanías, los juegos gigantes y los buques que llegan al puerto. Aunque tiene años viviendo aquí, apenas decidió hacerse de un lugar ubicado al costado del Hotel Emporio.
Para él, lo más importante es pasar tiempo con su familia, esposa e hijas, quienes también residen en la ciudad y son su razón de vivir en Veracruz. “Nací en Villahermosa, pero yo crecí en Agua Dulce, Veracruz, entonces soy mitad jarocho también”, dice con una sonrisa y al costado de su telescopio.
Sonrisas y descubrimiento
Las preguntas que más le hacen es cuánto le costó el telescopio y si de verdad se puede apreciar la Luna. “Hemos tenido la oportunidad de, como el día de hoy, ver los cráteres de la Luna. Aquí en la Macroplaza ya estuvimos observando el planeta de Júpiter y sus lunas, y en otros lugares que hemos exhibido se ha expuesto el planeta de Saturno o la Nebulosa de Orión”, explica.
Cuando las personas se agachan y observan a través del lente, con su mejor ojo y el otro completamente cerrado, siempre se les escapa un “¡wow!”, y a él una sonrisa que se mantiene luego de cada ajuste de coordenadas.
“Me gusta que lo vean lo más cerca posible”, comenta sobre los astros que percibe su telescopio desde los 384 mil 400 kilómetros y 628 millones de kilómetros de distancia cada vez que el cielo despejado y la cantidad de luz correcta lo permiten.
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Desde las 5:00 de la tarde hasta las 10:00 de la noche, 12:00 o 1:00 de la mañana, Sergio, de 52 años totalmente dedicado a esta actividad, permanece de pie o sentado en el Malecón de Veracruz, esperando a que turistas o locales se acerquen a soñar.
lm
