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"Mi segunda salida del clóset fue como drag queen": la historia de Candy B en Veracruz

Lo que comenzó como un juego terminó convirtiéndose en una forma de expresión, trabajo y resistencia; Candy B cuenta cómo el drag transformó su vida, le dio mayor confianza y ayudó a cambiar la percepción de su familia sobre este arte

'Mi segunda salida del clóset fue como drag queen': la historia de Candy B en Veracruz
"Mi segunda salida del clóset fue como drag queen": la historia de Candy B en VeracruzCréditos: Especial LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- “Yo no tengo muy buena relación con mi papá, pero con mi mamá fue salir por segunda vez del clóset. La primera vez es salir del clóset como persona gay y la segunda fue salir como drag queen”, dice Candy B sobre la silla en la que dos veces a la semana graba su podcast La Faramalla, un proyecto conjunto en el que habla sobre su vida y experiencias con humor.

Este miércoles 10 de junio lleva pupilentes azules, pestañas extra largas, contorno marcado, uñas de acrílico de más de 10 centímetros y una peluca rizada y rubia que cae sobre sus hombros con volumen. La producción le tomó hora y media porque tenía prisa. Con calma, el proceso de maquillaje y vestuario se extiende hasta las dos horas y media. 

“Soy Candy B, soy de Veracruz puerto, tengo 31 años y mi nombre real es José Rafael Candenedo González. Soy licenciada en gastronomía, tengo maestría en marketing y me dedico a la venta de productos de repostería”, se presenta orgullosa con su vestido de lentejuelas rojo.

La Candy B llevadera, buchona y “buen pedo” es la faceta más extrovertida, inventada y libre de Pepe, quien inició en el mundo del drag por un concurso y terminó haciéndolo por pasión. “Empezó como un juego y luego se volvió algo más grande”, explica a un mes de cumplir cinco años como drag queen: persona que caracteriza a la feminidad de forma exagerada mediante un personaje teatral, utilizando maquillaje, vestuario y actuación, sin importar la edad o género del intérprete. 

No tratas de ser travesti, porque travesti es una persona que le gusta y disfruta vestirse de mujer, y el drag va más enfocado en parecer una mujer, masificar las cosas, las emociones, los peinados, los movimientos de una mujer. La vas a hacer hiperfemenina con el drag, por eso las pelucas exageradas, las uñas y el maquillaje”.

Perfomance y gastronomía

Pepe es licenciado en gastronomía y dedica sus tardes de lunes a jueves a la repostería, servicio de catering y elaboración de cenas. Candy B, de viernes a domingo, se presenta en Bugambilia Queer Bar y anima fiestas para adultos con su humor subido de tono, aunque a veces también cocina para darle un diferenciador a su personaje. 

Candy me ha ayudado a ser un poco más extrovertido en la manera que soy de José. Yo de José trato de ser muy profesional, muy introvertido”, explica, “pero gracias a Candy me han llegado muchos trabajos en el medio de la cocina y trabajos de show, entonces al final tengo que hacer como la sinergia y mantenerlos juntos”.

El drag no vino de la nada a su vida. Desde adolescente, Pepe recuerda que se sintió atraído por el cosplay, maquillaje, baile y comedia, pero nunca se animó por el tabú de entonces. De hecho, recuerda que Candy nació de la discrimación. 

Candy fue un apodo que me pusieron mis compañeros de la prepa. Sabes que tus compañeros siendo una persona gay en la prepa suelen ser muy crueles, entonces jugaron con mi nombre, pero ellos no sabían que ellos me bautizaron como Candy, porque me gusta”.

El drag no está solo en el antro

Al principio, la mamá de Pepe no entendía que el drag era algo más teatral que erótico. Él lo atribuye a que, como inexperto, su maquillaje sin técnica y ganas de ser él mismo confundieron a su madre hasta que le dijo que montaría Mentiras El Musical en Bugambilia

Por primera vez, te voy a ir a ver”, le respondió emocionada por la idea. En el antro, debajo de luces de colores, música y rodeada de personas de la comunidad LGBT+, su madre la disfrutó como Lupita e inició a consumir contenido de drags, como podcasts y programas de televisión

Mi mamá pudo quitarse la idea errónea de que a lo mejor su hijo podría estar fichando o prostituyéndose, porque la sociedad a veces te marca o tacha de esa manera, y entonces fue de: güey, no, mi hijo está haciendo algo que está encaminado y direccionado hacia el teatro”, dice sonriente. 

Para Candy, el drag no está solo en los dos antros queer de Veracruz, sino que también está en podcasts, proyectos independientes y espacios para la comunidad hetero en el que comienzan a ser recibidas. 

Sin embargo, nombra una necesidad urgente: la valoración y correcta remuneración del trabajo como drags queens en Veracruz. Por una noche, algunas de ellas estarían trabajando por 300 pesos, cuando lo estándar es de 2 mil a 3 mil pesos según el show presentado.

lm