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Ser maestro rural en Veracruz: atender a 100 alumnos en medio de carencias

Dennis García Santos trabajó más de dos años en un Telebachillerato de Ilamatlán, donde además de dar clases también realizaba labores administrativas y apoyó durante las inundaciones de 2025; la comunidad lo acompañó con música y un convivio en su último día

Ser maestro rural en Veracruz: atender a 100 alumnos frente a grupo en medio de carencias
Ser maestro rural en Veracruz: atender a 100 alumnos frente a grupo en medio de carenciasCréditos: LSR Veracruz
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XALAPA, VER.- El 7 de marzo de este año fue el último día de trabajo de Dennis García Santos como director del Telebachillerato de la comunidad de Xoxocapa, en el municipio de Ilamatlán, al norte de Veracruz. Como muestra de cariño, pobladores se organizaron para llevarle una banda musical al lugar donde rentaba y que lo acompañó en su último recorrido a la escuela, donde estudiantes y familias lo despidieron con un convivio.

Al maestro, que en ocasiones llegó a atender a los 100 alumnos de la matrícula escolar, también le correspondía realizar labores administrativas. Incluso, tras las inundaciones del 10 de octubre de 2025, participó en trabajos de remediación y en el traslado de víveres para apoyar a la comunidad en la Huasteca Baja que lo arropó durante poco más de dos años y medio.

En entrevista con LA SILLA ROTA, Dennis reconoció que en las zonas rurales las y los estudiantes, así como sus familias, aún mantienen un fuerte respeto por la figura del maestro. Explicó que no sólo valoran su trabajo en las aulas, sino que también buscan orientación y apoyo en distintos aspectos de su vida cotidiana.

Comentó que, en algunos casos, los docentes ayudan a transformar la visión de futuro de los jóvenes, quienes pasan de pensar únicamente en casarse o buscar empleo de oficios en su comunidad, a considerar la posibilidad de continuar sus estudios profesionales en la Ciudad de México o en ciudades del norte del estado. “Con uno o dos que cambien su visión, nos damos por bien servidos”, expresó.

Según el Anuario Estadístico de la Secretaría de Educación de Veracruz correspondiente al ciclo escolar 2024-2025, el estado mantiene una matrícula superior a los 2 millones de estudiantes en todos los niveles educativos.

El reporte oficial contabiliza 2 millones 33 mil 76 alumnos, de los cuales 1 millón 28 mil 651 son mujeres y 1 millón 4 mil 425 hombres, distribuidos en 25 mil 339 centros educativos.

El sistema educativo veracruzano opera además con una plantilla de 136 mil 911 docentes y 101 mil 257 grupos escolares.

En el nivel bachillerato, donde se integran modalidades como Telebachillerato, la matrícula asciende a 311 mil 214 estudiantes, atendidos por 18 mil 661 docentes en mil 814 escuelas. De ese total de alumnado, 160 mil 615 son mujeres y 150 mil 599 hombres.

Dennis García Santos, de 32 años de edad, es originario del municipio de Río Blanco, estudió para maestro de Telebachillerato y hace un mes recibió su cambio de adscripción a Acultzingo, municipio ubicado a alrededor de una hora de donde nació. 
Su transferencia lo acercará más, pues Xoxocapa significa un viaje de al menos 6 horas y media en autos, que puede ser de hasta 8 horas en autobuses. 

Así era su día a día en la Sierra

La comunidad de Xoxocapa está asentada en la Sierra de Huayacocotla, a una hora de la cabecera municipal de Ilamatlán. Aunque existen caminos que la enlazan con Huejutla, Hidalgo; la Ciudad de México; y municipios veracruzanos como Zontecomatlán y Benito Juárez, los centros urbanos están a varias horas de distancia.

Dennis cuenta que durante los dos años y medio que permaneció en Ilamatlán se despertaba a las 6 de la mañana para llegar al plantel educativo. En ocasiones permanecía entre un mes y mes y medio en la zona sin visitar a su familia; incluso, narra, algunos de sus compañeros vivían dentro de las instalaciones escolares.

Aunque llegó como docente frente a grupo, también asumió las funciones de director, una figura que se conoce como “maestro multifuncional”. Durante algunos meses, la plantilla laboral se redujo a un solo maestro para atender a cerca de 100 alumnos, por lo que debía dejar actividades a dos grupos mientras impartía clase a otros y después alternar la dinámica.

Explicó que en algunas zonas existen maestros unitarios que atienden a todos los estudiantes en un mismo salón y, además, realizan las labores administrativas de la escuela.

“Es muy desgastante mentalmente, por la carga. Antes de retirarme teníamos tres maestros con plaza, más un interino, porque la matrícula había crecido bastante. Afortunadamente en la serranía los alumnos les tienen mucho respeto y amor a los docentes. Considero que le tienen más respeto que a integrantes de su familia, porque los ven con un valor de alto aprecio”, relató.

El plantel atiende a jóvenes que viven en comunidades ubicadas hasta a una hora y media de distancia. Por ello, aunque existen horarios de entrada, algunos alumnos llegan desde muy temprano debido a los horarios fijos del transporte público, mientras otros arriban después de la hora establecida, por la misma razón.

Dennis detalló que muchos estudiantes realizan actividades domésticas antes de acudir a clases, como ayudar a sus familias a acarrear agua de pozos o cuerpos de agua cercanos a sus viviendas.

Se reciben a los alumnos, se procura saludarlos con alegría. Nos quedamos a recibirlos y esperar a los que van llegando tarde, que viven más lejos, porque sabemos que en la serranía muchos de los alumnos de primaria, secundaria y prepa ayudan a la actividad familiar (…) si tienen a los dos papás también ayudan, si están con su mamá también ayudan, o si están a cargo de la abuelita también ayudan”, platicó.

El profesor aseguró que los jóvenes de las comunidades serranas suelen ser nobles y receptivos a las recomendaciones de las y los docentes, a diferencia de algunas zonas urbanas, donde las redes sociales y el acceso constante a información han modificado la relación entre estudiantes y maestros.

Dennis relata que en las zonas rurales prácticamente no existe un horario fijo para los docentes. Después de las clases, padres de familia y alumnos suelen buscarlos para pedir orientación o apoyo, además de que se auto organizan para tener actividades extracurriculares que refuercen el aprendizaje.

A veces nos toca mediar en los conflictos, porque los padres vienen y nos dicen que no los obedecen, que qué consejo les podemos dar. Somos multitasking, hasta de psicólogos”, expresó.

Recordó que muchos docentes foráneos que obtienen una plaza son enviados a regiones alejadas de sus municipios de origen. Como en su caso, que estaba a nueve horas de distancia de su hogar, aunque tenía compañeros en la misma localidad que viajaban entre 15 y 16 horas para ver a sus familias de al otro extremo del estado, en el sur.

“Comúnmente nos quedamos en las comunidades y es chistoso, porque pasamos a formar parte de la comunidad”, dijo.

Consideró que ejercer como maestro es un asunto de vocación, pues quienes son enviados lejos deben sacrificar tiempo con sus familiares y fechas importantes, para priorizar la educación y el desarrollo de sus estudiantes.

Comentó que de cada 100 alumnos que inician un ciclo escolar, únicamente entre 30 y 33 logran graduarse. Tradicionalmente, explicó, muchos jóvenes tenían como meta casarse o incorporarse rápidamente a algún trabajo para apoyar económicamente a sus familias.

Solo cinco o siete tenían la determinación de seguir estudiando, porque muchos buscaban irse a trabajar a México o Hidalgo (…) ahora el 70 por ciento continúa con sus estudios. Me gustaría recalcar el esfuerzo de los papás para que sus hijos sigan estudiando”, afirmó.

Destacó que en las zonas rurales muchos jóvenes utilizan las becas escolares para adquirir teléfonos celulares, computadoras usadas o equipo tecnológico que les permita continuar su aprendizaje.

Le tocaron las inundaciones; estuvo siete días sin salir de la comunidad

El maestro comentó que antes de llegar a Ilamatlán trabajó cerca de dos años como interino. Posteriormente presentó el examen de oposición y logró obtener una plaza en ese municipio de la Sierra de Huayacocotla.

Explicó que, después de dos años y medio de servicio, los docentes pueden solicitar un cambio de adscripción. En su caso, inició el trámite antes de las inundaciones del 10 de octubre de 2025, sin embargo, no logró concretarlo. Algunos de sus compañeros sí consiguieron salir apenas una semana antes de las lluvias intensas.

“El mío era un proceso diferente, pero no procedió. Compañeros que tenían 15 días de haber llegado, por lo mismo de los cambios, les tocó la inundación. Fue algo muy impactante”, relató.

Dennis explicó que en la comunidad son comunes las fallas de energía eléctrica y la escasez de agua; no obstante, durante la temporada de lluvias los riesgos aumentan debido a que suelen colapsar las líneas generales de electricidad y las comunidades pueden pasar hasta 15 días sin servicio.

Comentó que, ante las fallas constantes de energía, los habitantes suelen comprar plantas de luz, sin embargo, durante la contingencia de las inundaciones también escaseó la gasolina para los vehículos.

Ya habían pasado algo similar en el 90, pero no con esa magnitud. En la zona hay varios puentes que comunican a varios municipios y eso da acceso para la Sierra de Huayacocotla para salir por Hidalgo, México, Poza Rica y Álamo. Todos los puentes se derrumbaron, el agua arrasó con árboles, casas y derrumbó todos los accesos”, recordó.

La lluvia se mantuvo constante durante varios días y las comunidades quedaron incomunicadas. Con el paso de los días comenzó a escasear la comida, la gasolina y tampoco había señal de telefonía celular.

Tardamos al menos un mes en retomar las clases. Estuvimos atrapados siete días; algunos llegaron a la comunidad cuando empezaron a liberar los caminos”, contó.

Señaló que, aunque desconocían las condiciones de las carreteras, regresaron una semana antes del 4 de noviembre, fecha en la que se les pidió retomar las clases presenciales. Durante ese tiempo participaron en las faenas organizadas por los pobladores para rehabilitar los puentes y trasladar víveres.

Dennis comentó que prácticamente todos los maestros de Ilamatlán son foráneos, por lo que algunos tardaron más tiempo en reincorporarse a las aulas tras las afectaciones.

Debido a los daños ocasionados por las lluvias, algunos estudiantes abandonaron temporalmente sus estudios para apoyar económicamente a sus familias, por lo que los maestros optaron por flexibilizar las actividades académicas para que pudieran concluir el semestre; “entendemos las necesidades. Algunos estaban trabajando y se les apoyó con tareas”, explicó.

Finalmente, comentó que en marzo le notificaron que su cambio de adscripción había sido aprobado y que debía presentarse en un nuevo centro de trabajo en Acultzingo, ya más cerca de su lugar de origen.

Fueron hasta donde yo rentaba, me llevaron a la escuela con banda, me despidieron en el Telebachillerato. Fue muy bonito”, concluyó.

lm