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Yeshua, el niño genio de Veracruz con 133 de IQ que no ha sido descubierto, sin acceso a estudios de su nivel

Con solo 8 años y un coeficiente intelectual de 133, Yeshua enfrenta obstáculos económicos y educativos para desarrollar su talento, “Fue el don que Dios le puso en su cabecita”, dice su madre, mientras busca apoyo para que compita en Panamá.

Yeshua, el niño genio de Veracruz que no ha sido descubierto, sin acceso a estudios de su nivel
Yeshua, el niño genio de Veracruz que no ha sido descubierto, sin acceso a estudios de su nivelCréditos: Especial LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- Los días de Bibiana Mijango transcurren entre clases particulares de aritmética para Yeshua, su hijo de 8 años diagnosticado con sobredotación intelectual, y la cría de borregos que realiza en Paso Colorado, la localidad rural del municipio de Medellín de Bravo en la que habitan.

Con 133 puntos de cociente intelectual (CI o IQ por sus siglas en inglés), Yeshua está apenas 27 puntos por debajo de Albert Einstein, el físico que revolucionó la teoría de la relatividad en el siglo XX. Pero a diferencia suya, Yeshua vive en una localidad con poco desarrollo económico dedicada tradicionalmente a la albañilería y pesca en el río Jamapa

Ahí, entre caminos de tierra, transporte público limitado y pastizales, el “niño genio de Veracruz” —como le apodó su madre en Facebook— busca alguna oportunidad para explotar las habilidades del Rango de Inteligencia Muy Superior, condición diagnosticada por el Centro de Atención al Talento (CEDAT) cuando tenía tres años.

La valoración de la inteligencia del niño llegó de sorpresa para Bibiana, a quien nunca le extrañó que su hijo balbuceara su primera palabra a los tres meses y memorizara las tablas de multiplicar al año de nacido. 

“Primero me aprendí las tablas del 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y del 10 y después aprendí a escribir”, dice emocionado Yeshua, quien este 2026 se prepara para el Campeonato Internacional de Cálculo Mental de Aloha Mental Arithmetic que se realizará en Panamá el próximo 26 de julio, en el que competirá contra otros niños y adolescentes.

“Las tablas nada más se las aprendió de que las escaneó con su mirada, al año ya se las sabía todas. Nadie le enseñó, fue el don que Dios le puso en su cabecita”, recuerda la madre soltera que, desde su embarazo, soñó que Yeshua sería un niño superdotado.

Un sistema académico deficiente

La emoción de Bibiana muchas veces se ha transformado en noches de angustia e incertidumbre por el futuro académico de Yeshua. Entre sus recursos limitados y un sistema educativo que considera deficiente e inflexible, las posibilidades de que Yeshua explote su potencial son pocas. 

“Siento que la educación en México está muy limitada. Todos los niños pueden ser muy inteligentes, pero a los niños los limitan a aprender de tantos a tantos números, y los maestros no tienen la preparación para atender un caso así”, opina.

Desde que fue diagnosticado en el CEDAT de la Ciudad de México, Yeshua ha pasado por algunos kínders y primarias en busca de instituciones donde estudiar no se traduzca en ansiedad, desespero y desinterés, como le pasó un par de años atrás. 

Sus características como niño sobredotado, en las que resaltan la hiperactividad, el aprendizaje rápido, la intervención en "pláticas de adultos" que comprende y el gusto por conversar con personas mayores —innatas en Yeshua por su mayor capacidad intelectual—, complican su adaptación académica y social.

Esto, con el tiempo, ha derivado en que Bibiana tenga que costear instituciones privadas y especializadas dirigidas a niños como Yeshua que, en ocasiones, ha tenido que interrumpir por la inestabilidad económica. 

“Yo he llorado mucho, porque la parte difícil de tener a un niño de altas capacidades y con escasos recursos es que mi hijo no puede recibir atención especializada porque hay que pagar costos muy altos”.

“Yo quiero que tenga el apoyo educativo más que económico, todo lo que requiera porque en las escuelas no encaja. Quisiera que estudiara en una escuela donde lo entiendan porque le llaman la atención las cosas difíciles, él sabe leer cantidades grandísimas”, explica.

Sin embargo, las limitaciones no le impiden soñar con un futuro académico para su hijo amante de la arqueología, los números y la astronomía. “Si el gobierno volteara a ver a esos niños otra cosa sería el país. A mí me gustaría que Veracruz tuviera un centro para altas capacidades”.

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“De hecho estamos platicando mi hijo y yo de crear una fundación que apoye a niños superdotados como él, donde agrupemos a esos niños y se les haga el diagnóstico”, dice emocionada, recordando que el diagnóstico de Yeshua le costó alrededor de 25 mil pesos. “Pero lo primero es que vaya a Panamá”.

En busca de apoyo

Actualmente, Yeshua está inscrito en la Competencia Internacional de Aloha 2026, en la que diversos niños de 25 países del mundo competirán contra reloj para resolver 70 problemas de aritmética. Sin embargo, los costos deben ser cubiertos por cada participante, por lo que Bibiana ha comenzado a reunir fondos para que su hijo participe en la competencia. 

Según estima, los boletos de ambos cuestan alrededor de 20 mil pesos, aunque también necesitan dinero para el hospedaje y las comidas de los dos días que permanecerán en Panamá. Además, dice, del tour que se realizará después del viaje en que conocerán diversos puntos de interés, el cual tiene un costo aproximado de mil dólares. 

Para ello, Bibiana pone a disposición su número de teléfono 229 527 5320 para cualquier información adicional o donativo que se quiera realizar.

“Yo no tenía conocimiento de que era un niño de altas capacidades, lo veía como un niño normal. Pensaba que era inteligente pero no tanto”, dice Bibiana con una sonrisa. “El campeonato consta de velocidad, debe resolver 70 problemas en cinco minutos, y buscamos apoyo para ir a Panamá y cumplir el sueño que mi niño tiene. Somos de un ranchito, y por eso pedimos el apoyo”, enfatiza.

La madre compartió que el alcalde Samuel Acosta, de Medellín, cubrió el costo de los boletos de avión; sin embargo, aún falta reunir recursos para el hospedaje, la alimentación, el traslado de Veracruz al aeropuerto de la Ciudad de México, de ida y vuelta, así como el tour posterior al evento para los niños.

lm