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Dejé de ser pescador porque ya no hay agua: familias del sur claman ayuda para el río Uxpanapa

Manasés Alvarado dejó de dedicarse a la pesca después de que el Río Uxpanapa dejara de abastecer a la comunidad y su afluente disminuyera en paralelo al impulso de proyectos como los Polos de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec

Dejé de ser pescador porque ya no hay agua: familias del sur claman ayuda para el río Uxpanapa.
Escrito en VERACRUZ el

XALAPA, VER.—Durante tres generaciones, la familia de Manasés Alvarado Arias se dedicó al oficio de la pesca. Las aguas del río Uxpanapa, que nace en el municipio de San Miguel Chimalapa, Oaxaca, les garantizaban peces para el consumo y la venta. Hoy, el panorama es distinto y adverso. 

Manasés Alvarado, habitante de la comunidad de Tecuanapa, en el municipio de Las Choapas, asentado en las inmediaciones del río y en la zona rural del sur de Veracruz, relata que de contar con diversas fuentes de agua que abastecían a la población, hoy apenas disponen de dos pozos artesianos, mientras que el Uxpanapa —dice— se ha convertido en un “hilito”.

La presión sobre el afluente no es menor. Pobladores de la región advierten que la sobre explotación del río Uxpanapa, que abastece a la zona industrial de Coatzacoalcos y Minatitlán, se ha intensificado en los últimos años, en paralelo al impulso de proyectos estratégicos como los Polos de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec.

A esto se suma la falta de acciones de reforestación en la cuenca, lo que agrava el deterioro del ecosistema.

Un río estratégico

El río Uxpanapa, que atraviesa el municipio de Las Choapas, fue considerado durante años como uno de los afluentes más limpios del sur-sureste del país y, en 2014, valorado como un patrimonio natural para la región. Su origen se encuentra en la Selva Zoque, en la región montañosa de Los Chimalapas, en Oaxaca, donde sus aguas nacen transparentes y recorren zonas de alta riqueza ecológica. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el río recorre aproximadamente 160 kilómetros a lo largo de la franja que divide a los municipios de Las Choapas y Minatitlán.

La cuenca hidrológica en su parte alta abarca más de 3 mil 284 kilómetros cuadrados y se ubica en una zona estratégica del sureste del país, conectada con otras importantes regiones hidrológicas. En su paso por Veracruz, el Uxpanapa bordea comunidades rurales como Ribera del Carmen, Laguna El Pajaral, Ceiba Blanca y Lázaro Cárdenas, donde durante años sostuvo una importante diversidad de especies como mojarra, robalo, pejelagarto y camarón. Sin embargo, habitantes señalan que esta riqueza ha disminuido con el tiempo.

Las familias perdieron su fuente de agua y de ingresos

Manasés Alvarado Arias, poblador de Tecuanapa, reconoce que en los últimos dos años el río Uxpanapa perdió su fuerza. Hay tramos donde el afluente se reduce a apenas dos o tres metros de ancho, por lo que la pesca dejó de ser una forma de sustento para decenas de familias. En su comunidad habitan alrededor de 300 personas que durante años dependieron de la actividad acuícola y agrícola. Hoy, ante la escasez de agua, han tenido que diversificar sus oficios para subsistir.

Él es padre de cinco hijos. Cuando dejó de pescar, se vio obligado a buscar otras alternativas y ahora vende pan, dulces y tamales para generar ingresos.

“Si usted se da una vueltecita a Tecuanapilla hasta llegar a Francisco I. Madero, el río es un hilito, la pesca se acabó, esa era la vida de nosotros. Hace dos años todavía había poquito, pero ahorita ya no agarramos ni una sardina”, relató a La Silla Rota Veracruz.

El poblador asegura que, durante varias administraciones municipales, acudieron a solicitar apoyo ante la disminución del caudal, pero nunca obtuvieron respuesta. En el caso de la exalcaldesa de Las Choapas, Mariela Hernández —hoy secretaria de Salud estatal—, recuerda que les dijo que no podía intervenir, al tratarse de un tema federal.

“Fuimos varias veces al Ayuntamiento, pero nunca hubo solución. Desde que empezaron a sacar agua para la zona industrial y las refinerías, ahí nos acabaron”, afirmó.

La pesca no solo era su principal fuente de ingreso, también formaba parte de su vida cotidiana. El agua del río servía para el consumo, la limpieza y las actividades agrícolas. “Desde mi abuelito, mi padre y nosotros (pescábamos), pero ahora ya se acabó. A nosotros nos abandonó el gobierno, desafortunadamente; con trabajos terminamos la primaria y qué podíamos hacer”, agregó.

Tecuanapa se ubica a 24 kilómetros de la cabecera municipal de Las Choapas, a cerca de una hora de distancia. Hoy, sus habitantes se ven obligados a comprar mojarra de criaderos para alimentarse. “Imagínese a lo que hemos llegado”, dice. Ante la reducción del caudal, la comunidad subsiste con dos pozos artesianos que no logran cubrir la demanda. Cuando varias familias acuden al mismo tiempo, el agua simplemente no alcanza.

“Es poquito lo que dan, nos tenemos que bañar con el agua del río, la del pozo la usamos para tomar y lavar los trastes. Nosotros teníamos dos pozos grandes que tiraban agua que daba para todos; íbamos con los ganchos, garabatos y el tambo al hombro”, recordó.

Para completar el abasto, las familias deben trasladarse a la cabecera municipal y comprar entre 20 y 30 garrafones de agua a la semana, a un costo de 15 pesos cada uno. Además, señalan que el Ayuntamiento no cuenta con pipas para el suministro y aunque en campaña siempre les ofrecen garantizar agua potable, todo queda en compromiso.

Un intento de solución quedó inconcluso. Durante la administración de Miguel Tronco Gómez (2018-2021), se construyó un tanque elevado en la comunidad, pero nunca fue terminado.

“Lo dejaron a medias, no terminaron el proyecto. No perforaron el pozo, quisieron agarrar agua del pocito donde sacamos con las cubetas, pero por la falta de presión nunca funcionó; tendrá como ocho años”, concluyó.

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La preocupación ya no se queda en las comunidades, llega al Senado

El pasado 14 de marzo, ciudadanos organizados de la Cuenca Hidrográfica del río Uxpanapa sostuvieron un encuentro con senadores de Oaxaca y Veracruz, entre ellos Luisa Cortes, Antonino Morales y Manuel Huerta, integrantes de la Comisión del Corredor Interoceánico.

En la reunión se planteó la necesidad de establecer una mesa de trabajo con instancias federales como Gobernación, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), para abordar la sustentabilidad de la región.

Los pobladores expusieron que esta cuenca aporta los bienes y servicios ambientales que sostienen los polos de desarrollo de Coatzacoalcos I y II, así como el agua que será destinada a la ciudad a través del sistema Uxpanapa–La Cangrejera–Coatzacoalcos.

En ese contexto, comunidades indígenas de Santa María Chimalapa, a través del comisariado de bienes comunales, manifestaron su preocupación por la sobreexplotación del río que nace en su territorio. También señalaron la falta de consulta previa e informada sobre el uso de los recursos naturales de los que son custodios ancestrales.

A su vez, autoridades municipales de Las Choapas y Uxpanapa reconocieron desconocer estudios de impacto regional vinculados a estos proyectos y advirtieron sobre la urgente necesidad de recuperar la masa forestal, que —según expusieron— ha disminuido en más del 90 por ciento en algunas zonas.

Un modelo que presiona al río

La sobreexplotación de la cuenca Uxpanapa–Tonalá no responde únicamente al aumento en la extracción de agua, sino a un modelo de desarrollo que ha transformado el territorio y debilitado la capacidad natural del río. Desde hace casi cuatro décadas, el suministro hídrico ha sido orientado principalmente a sostener la actividad industrial del sur de Veracruz, por encima del equilibrio ambiental.

Desde 1987, con la puesta en operación del acueducto Uxpanapa–La Cangrejera, el recurso comenzó a canalizarse de forma sostenida hacia los complejos industriales asentados en Coatzacoalcos. Sin embargo, esta presión se ha intensificado en un entorno que ya venía deteriorándose, expusieron los pobladores. En las últimas décadas, amplias zonas de selva han sido sustituidas por actividades ganaderas, agrícolas y otros usos productivos, lo que ha reducido la cobertura forestal y, con ello, la capacidad de la cuenca para captar agua y recargar sus acuíferos. 

En la reunión en el Senado, se expuso que, además de la tala, otros factores como los incendios forestales y la degradación ambiental, han provocado una menor retención de humedad en el suelo y un aumento del escurrimiento superficial. A ello se suma la falta de una planeación regional integral. De acuerdo con lo expuesto por autoridades y pobladores, la subcuenca Uxpanapa–Tonalá no ha sido plenamente considerada en políticas ambientales y estrategias de conservación, lo que ha derivado en un uso desordenado del recurso.

En este contexto, la infraestructura hidráulica ha reforzado el problema. El acueducto fue concebido para abastecer a la industria, consolidando un esquema en el que el agua es trasladada fuera de la cuenca, priorizando el consumo externo sobre la sostenibilidad local.

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Pobladores señalaron que actualmente se extraen alrededor de 42 millones de metros cúbicos de agua para abastecer refinerías y plantas petroquímicas, una cifra que —advirtieron— refleja la magnitud de la presión sobre la cuenca. A este consumo histórico se suman nuevos proyectos de abastecimiento impulsados por la federación, como la asignación de mil 200 litros por segundo adicionales para Coatzacoalcos, lo que implica una mayor extracción desde el mismo sistema hídrico.

En paralelo, en la región operan complejos industriales de alto consumo de agua, como Etileno XXI que, si bien cuenta con concesiones propias, forma parte del mismo entramado productivo que depende de la disponibilidad hídrica del sur del estado.

Más inversión y más presión

En medio de este escenario, el gobierno federal ha anunciado nuevas inversiones para fortalecer la infraestructura hídrica en la región. Como parte del Presupuesto de Egresos de la Federación 2025, se proyectó una inversión de mil 197 millones de pesos para el mantenimiento y rehabilitación del sistema de abastecimiento del acueducto La Cangrejera–Coatzacoalcos, considerado clave para el suministro de agua en el sur de Veracruz.

El proyecto contempla trabajos en líneas de conducción, canales, equipos eléctricos, plantas de bombeo y obras de toma, además del desazolve de la presa La Cangrejera. De forma previa, ya se habían destinado 335 millones de pesos, mientras que para 2025 se contemplan 224 millones y para 2026 otros 246 millones.

A la par, el 5 de septiembre de 2025 se anunció el inicio de la inversión en el acueducto Cangrejera–Coatzacoalcos. La gobernadora Rocío Nahle informó una inversión cercana a los 2 mil 900 millones de pesos, monto mayor al anunciado por el gobierno federal meses antes.

La obra, impulsada por el Gobierno de México, busca ampliar la capacidad de abastecimiento de agua potable para la población y la industria. El proyecto incluye una planta potabilizadora, estaciones de bombeo, obras de toma y nuevos tanques de almacenamiento, con una fecha estimada de conclusión en 2027.

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