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Queremos justicia para los niños: familia de Betita exige Ley Monzón tras feminicidio en Veracruz

A dos años del feminicidio de Betita, su familia exige justicia total y la aplicación de la Ley Monzón para proteger a sus hijos, ante el temor de perder su custodia y posibles riesgos a su seguridad

Queremos justicia para los niños: familia de Betita, víctima de feminicidio en Veracruz, exige Ley Monzón
Queremos justicia para los niños: familia de Betita, víctima de feminicidio en Veracruz, exige Ley MonzónCréditos: Especial LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- Beti era la hija menor de cuatro hermanas, obstinada, directa, simpática, bondadosa y hermosa, además de una madre dedicada a su hija e hijo de entonces 2 y 5 años. Su familia, compuesta principalmente de mujeres, la recuerda así a dos años de su feminicidio cometido por Jesús Leonardo Carvajal Cruz, quien fue su pareja sentimental durante casi 10 años.

La década transcurrió en medio de chantajes, violencia emocional, psicológica, verbal y física hasta el miércoles 28 de febrero de 2024, cuando Jesús Leonardo la asesinó en la vivienda de su hermana luego de haberla retenido por la fuerza desde el día anterior, tras haber dejado a su hijo mayor en el kínder.

Esto lo supo su madre hace una semana, durante una de las últimas audiencias de Leonardo, quien según sus padres visitaría a sus hijos en el próximo mes de diciembre en afán, explica, de solapar su crimen

“Queremos poder seguir adelante sin tener miedo de salir a la calle, de una represalia. Queremos justicia para los niños, que ellos crezcan en un entorno familiar, de armonía como su mamá quería, que crezcan libres. Ya libramos una batalla, ahora vamos con otra. Queremos a nuestros sobrinos, que esa gente podrida no se los lleve”.

Betita con su familia

Aquel día, en una reunión virtual con el juez que después lo sentenciaría con 70 años de prisión por el feminicidio de BeatrizBetitaEspinoza Matanche, su familia por fin descubrió cómo murió la mujer de ojos cafés oscuros y cabello negro de 24 años.

“La tuvo y la golpeó hasta el otro día que la mató. La hizo sufrir, la torturó, fue un desgraciado con ella. Maldito hombre. La jaló fuerte a modo de romperle todo, luego la embolsó y la tiró al barranco”, explica Susana rodeada de su madre, hermana, sobrina y dos de sus hijas, las principales investigadoras y activistas en el caso.

Entre las pruebas para determinar la culpabilidad del hombre que dio entrevistas a medios de comunicación pidiendo la aparición de su esposa, y quien con pena fingida le decía a la familia de Beti que tal vez lo había abandonado por otro hombre, se demostró que Jesús Leonardo Carvajal compró bolsas negras, cintas, una matraca y cinchos el mismo día que la privó de la libertad. 

Jesús Leonardo Carvajal

Durante la audiencia la fiscal detalló, tras dos años de silencio ante la familia, que Beti había recibido golpes en el cuerpo y la cabeza, y que murió tras el rompimiento de cada vértebra cervical provocado por ahorcamiento.

“No estamos en paz. Nosotras estamos encerradas, así parece un gallinero encerrado, animales encerrados con el miedo. Queremos ahora justicia para los niños, no queremos que ellos crezcan con el miedo de no poder ser libres, que en cualquier momento los puedan agarrar, sustraer o violentar”.

Ley Monzón: una solicitud para proteger a los menores

Beti era una mujer apreciada en la colonia Reserva II por su personalidad amable y sincera. Hasta el jueves que desapareció, se desempeñaba como mesera en un restaurante y como el principal sustento económico de su familia, puesto que Jesús no tenía un trabajo fijo. Su hija de dos años apenas hablaba, mientras que su hijo de 5 años ya cursaba el kínder. 

Desde que el cuerpo de Beti fue hallado en un barranco del fraccionamiento Lomas del Río Medio III el 14 de marzo, a 70 metros de la casa de la hermana de Jesús Leonardo que cada tanto él repellaba, la familia lo señaló como el principal sospechoso. 

Ahí, describe Susana, se encontraron pertenencias de Beti y algunas de las herramientas con las que Jesús asesinó a la madre de sus hijos. Sin embargo, la casa fue vendida a uno de los abogados de Leonardo en diciembre de 2024.

“El homicidio lo cometió ahí en la casa de ella, pero él solo no lo hizo todo. Estamos conscientes de que su mamá, su hermana y su cuñado ayudaron y participaron en el terrible homicidio que hicieron en contra de mi sobrina”, sostiene la tía de Beti, mientras la familia añade que también sospechan de un tío de Leonardo.

“Sé que ellos tuvieron que ver y ayudado a ocultarlo. Ella quiere quedarse con mis nietos, me tiene demandada y me acosa desde hace un año”, dice Susana sobre la madre de Leonardo, quien emprende un proceso legal para obtener la guardia y custodia de los menores de 4 y 7 años.

“Nosotros tenemos esa angustia e incertidumbre de que en cualquier momento puedan arrebatarnos a los niños cuando vayan a la escuela, ya no podemos salir al parque ni les podemos quitar los ojos de encima, no tenemos paz como debiéramos, y quisiéramos saber si hay más personas implicadas en el asesinato de mi sobrina”.

Susana, por su parte, sostiene que los niños son manipulados emocionalmente por los padres de Jesús Leonardo para tener su cariño y generar lejanía hacia la familia de Betita, quienes les proveen de terapia psicológica y cuidado los siete días de la semana. 

Beatriz “Betita” Espinoza Matanche

Ante esto, ella solicita que la Ley Monzón se aplique en Veracruz para obtener la guardia y custodia total de sus nietos, garantizando así que crezcan en un ambiente libre de violencia y sin los apellidos de Jesús Leonardo.

En Puebla, esta ley fue promovida tras el feminicidio de Cecilia Monzón Pérez en 2022 para retirarles la patria potestad a los padres que cometan feminicidio en contra de las madres de sus hijos, estando actualmente aprobada en Sinaloa, Colima y Ciudad de México.

lm