ESPECIALES LSR

De tutoriales de YouTube a vender Roscas de Reyes: la historia de Alvi en Veracruz

Desde la cocina de su casa en Veracruz, Alvi Andreina elabora hasta 15 roscas de Reyes al día con sus propias manos, la repostería se convirtió en su forma de sostener a su familia

Escrito en VERACRUZ el

VERACRUZ, VER.- Alvi Andreina hace roscas en su comedor, las hornea en su estufa y las guarda en su habitación mientras su hijo, de 5 años, juega a 50 centímetros de distancia. Sin hornos industriales, sin batidoras y solo con sus manos, la esposa y madre de familia realiza en su casa hasta 15 roscas de reyes al día.

En su cocina rectangular de dos metros por un metro, Alvi prepara roscas tradicionales, rellenas o mini con ayuda de Elizabeth, su cuñada, quien la auxilia desde hace casi dos años.

Mientras ella amasa, decora, hornea y materna a sus dos hijos, Elizabeth acerca ingredientes, barniza, empaqueta las roscas y evita que la mesa de madera, en la que Alvi y su familia comen y donde prepara tamales, donas, roscas y pasteles, camine hasta la sala. Luis, su esposo, es el repartidor designado y el encargado de su promoción a través del Marketplace de Facebook y en apoyar a administrar el número telefónico del negocio que es 229 136 0685.

Alvi Andreina y su cuñada Elizabeth

Desde las 11:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, Alvi revuelve, amasa y hornea hasta que los brazos y la espalda le duelen, incluso hasta que se quema las yemas de los dedos. Luego acomoda la mesa, lava los trastes, limpia la cocina, hace de comer y finalmente descansa.

Su rutina es así desde el 3 hasta el 7 de enero, día en que deja de levantar pedidos de roscas tradicionales, rellenas y minis, el nuevo concepto incluido para atraer más clientes. En cada rosca, Alvi dedica golpes y hasta 15 minutos solo en la elaboración de masa, para lo que solo utiliza sus manos. Luego, en el horno, las roscas necesitan otros 15 minutos, y fuera de él, otros 10 en lo que se enfrían.

Pastelera por necesidad, no por tradición

Alvi aprendió a hornear por necesidad, no por tradición; de hecho, admite que es la primera y única persona en su familia interesada por la repostería. Todo inició hace seis años, cuando Luis perdió su empleo y Alvi se involucró en la economía familiar con la venta de donas y pasteles caseros, recetas que aprendió gracias a tutoriales en YouTube.

Por ocho meses, Alvi, con ayuda de su esposo, mantuvo su hogar gracias a la venta de postres. Tras algún tiempo, la mujer de entonces 23 años aprendió a hornear roscas en el DIF Municipal de Veracruz en un curso que le costó menos de 150.00 pesos.

Huevo, mantequilla, naranja, vainilla, leche y nuez fueron los ingredientes que utilizó en su primera rosca con ayuda de la chef Lilí, quien durante seis clases le enseñó a Alvi y a otras mujeres a preparar baguettes, donas, roscas y otros panes.

También leeNeli, la abogada a la que le compran los Reyes Magos juguetes en Veracruz

A través de los años, Alvi montó su taller de repostería en la cocina de su casa, ubicada en el fraccionamiento Palma Real, al poniente de la ciudad de Veracruz. Con la presencia de sus hijos, la mujer de 29 años sueña con algo más que un taller: una cafetería para vender panes, chocolates, roscas, tamales y pasteles.

Con el pelo recogido, un mandil color rosa y una mesa que avanza cada vez que Alvi deja caer los kilos de masa, la mujer sueña con profesionalizar lo que hoy considera el trabajo de su vida.

lm