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Neli, la abogada a la que le compran los Reyes Magos juguetes en Veracruz

Durante más de 30 años, la Feria del Juguete en el parque Reino Mágico ha sido un espacio donde familias veracruzanas encuentran opciones accesibles para celebrar el Día de Reyes; hoy, nuevas generaciones de comerciantes mantienen viva la tradición heredada por sus abuelos

Neli, la abogada a la que le compran los Reyes Magos juguetes en Veracruz
Neli, la abogada a la que le compran los Reyes Magos juguetes en VeracruzCréditos: Mara Lopez
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VERACRUZ, VER.- “Ve a darte una vuelta a los puestecitos, escoge tu juguete y escribe la carta a los Reyes Magos; ellos vienen a comprarlos aquí”, le decía Graciela Domínguez a su nieta Neli. Graciela fue una de las fundadoras de la Feria del Juguete en el parque Reino Mágico y sembró en su familia un oficio que hoy, 30 años después, Neli continúa con orgullo.

“Yo de verdad creía que los Reyes venían al puesto de mi abuela a comprar mis regalos; era una ilusión muy grande”, recuerda Neli con una sonrisa. Hoy, ella está rodeada de accesorios para el cabello y pistolas de burbujas, justo a un costado del puesto de muñecas de su hermana, en un pasillo donde el brillo en los ojos de los niños es la moneda corriente.

Del 2 al 7 de enero, los pasillos de esta feria —que alberga a casi 200 comerciantes de Veracruz, Tlaxcala, Puebla, Jalisco y Michoacán— se llenan de pequeños que, con la tecnología a su favor, piden a sus padres fotografiar los juguetes para "enviárselos por mensaje" a los Reyes.

“Ahorita ya todo es moderno. Los niños ya no apuntan tanto en papel; ahora te dicen: ‘tómale foto’, ‘hazles una videollamada’. Pero, a pesar de las aplicaciones, todavía mantienen la ilusión”, comenta Neli, quien se define como comerciante de nacimiento.
Abogada de profesión, comerciante por tradición

Neli es licenciada en Derecho, pero eligió ser comerciante independiente desde los 18 años. Fue entonces cuando decidió integrarse de lleno a lo que hoy llama, por su afluencia y popularidad, la “Exposición del Juguete”. Su abuela Graciela siempre fue clara: “Tienes que aprender a hacer otra cosa, porque no sabemos a dónde te lleve la vida”.

Para Neli, el reto fue natural. Con padres dedicados a la venta de ropa en tianguis y una abuela que también vendía frutas y verduras en el Mercado Unidad Veracruzana, la transición fue sencilla: “Solo es cuestión de vender algo que me guste”, pensó. Así comenzó su camino con los juguetes y accesorios para bebés.

“Vas creciendo y te haces comerciante en automático; no es que lo elijas, naces en el comercio”, sostiene Neli. Desde los cinco años, ella ya corría por los pasillos de la Feria del Juguete cuando esta se ubicaba en la Plaza de la Concordia, en el Centro Histórico de Veracruz.

En aquel entonces, una Neli pequeña y extrovertida le reclamaba a su abuela que en el puesto no tenían los juguetes que salían los domingos en el programa de Chabelo. Aun así, escribía su carta. Hoy, la historia se repite con su hijo de cuatro años, a quien le da el mismo consejo que recibió: “Ve, da una vuelta y hazle la carta a los Reyes”.

Economía familiar: el nicho del Reino Mágico

La Feria del Juguete es más que un tianguis; es el patrimonio de familias que buscan opciones accesibles. Con artículos que van desde los 35 pesos, la oferta es vasta: juegos de mesa, consolas, casitas de campaña, patines del diablo, triciclos e incluso camas para mascotas. Desde hace 10 años, el estacionamiento del parque Reino Mágico es el epicentro de esta actividad.

Según explica Neli, la feria nació para apoyar a los padres que, por salarios limitados, no podían acceder a grandes marcas internacionales, pero se negaban a dejar pasar una noche mágica. Los juguetes de madera, barro y plástico, producidos por artesanos mexicanos, se convirtieron en el sello de calidad y economía reconocido por los veracruzanos.

A pesar de los cambios de sede y de la partida de Graciela —quien falleció en 2024 a los 75 años, activa en el oficio hasta el final—, su descendencia mantiene viva la llama. Neli y los demás comerciantes siguen ahí, transformando un estacionamiento en el almacén más grande de ilusiones de Veracruz.

lm