Oaxaca. - Elena Solorza, de apenas seis años, soñaba con viajar en el Tren Interoceánico. El domingo 28 de diciembre logró cumplir ese anhelo, aunque solo por unos kilómetros: la menor viajaba a bordo del tren que se descarriló en la comunidad de Nizanda, en el estado de Oaxaca. Este martes fue sepultada.
Elena viajaba con su abuelita, una tía, un primo y su hermana menor, su destino era el puerto de Coatzacoalcos,donde pasarían el Año Nuevo, sus familiares lograron sobrevivir al accidente, pese a las lesiones, siguen recuperándose. Su familia, con la que viajaba, no está presente en el velorio, porque están recuperándose tras ser dados de alta.
Su tía Maylen Cruz, y quien se encargó de cuidarla desde que nació, dijo en entrevista que su muerte ha causado un gran dolor para toda la familia, ya que era una niña muy amada y considerada especial para ellos.´
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“Ella desde que conoció el tren, porque pasaba por aquí, les dijo a sus papás que quería viajar, por eso ahora que su abuelita, decidió ir a Coatzacoalcos a pasar año nuevo, sus papás le dieron permiso de que fuera con ella, ella estaba muy feliz de ir, y cuando se fue nos abrazó a todos, pensamos que regresaría así, pero regresó en su ataúd”, expresa con lágrimas y lamentos.
Abordaron el tren en Ixtepec, y sus padres la despidieron, quienes fueron los encargados de reconocer su cuerpo. Desechos, prefieren no declarar, pero no quitan la mirada del ataúd, que fue colocado en la sala de su hogar, ubicado en Comitancillo, Oaxaca, donde fue velada.
Elena es la más pequeña de las trece personas que murieron tras el descarrilamiento del tren del Istmo, donde hay habitantes del sur de Veracruz y Mexicali también.
Un velorio color rosa
En un ataúd de color madera, se encontraba el cuerpo de Elena, la pequeña, como le decían de cariño en Comitancillo, donde era muy conocida hasta por sus vecinos.
Su ataúd estaba cubierto de globos color rosa, flores y juguetes a lado de su fotografía, donde se le ve sonriente, como era en vida. Por todas partes hay recuerdos de Elena en este hogar, pues al ser la mayor de dos hermanas, siempre fue una chispa de amor para su familia.
“Si preguntas a todos, te darás cuenta que era una niña muy querida, muy amorosa, muy amable, muy cariñosa, jugar y bailar, dibujar, hacer su tarea y pintar”, expresa Maylen, mientras observa su fotografía.
Las lágrimas no cesan, en este pequeño cuarto donde es velada, y ya se preparan para llevar su cuerpo al panteón municipal, el momento más doloroso para la familia. “Duele muchísimo amigo, por eso no podemos expresar nada ahorita”, dice su papá.
Familiares, amigos y vecinos, aguardan afuera de su hogar debajo de una carpa que fue colocada en el velorio, donde se observan alimentos y bebidas. Su madre está sentada y perdida en la mirada, no sabe que pasó y sigue cuestionando a Dios, ¿Por qué se llevó a su hija?
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Elena soñaba con ser doctora
Antes de partir al panteón, Maylen dice que siempre que jugaba con Elena, ella le decía que era su doctora, pues era su sueño curar a las personas.
“Decía que quería ser muchas cosas, pero cuando le preguntabas por su profesión decía que quería ser doctora, siempre lo decía, ahora no cumplirá su sueño”, agrega. La familia parte hacia el panteón y la despiden con globos rosas, su color favorito, y recuerdos que permanecerán en su habitante.
Elena murió junto a sus sueños, pero su alegría quedará en el recuerdo de sus padres, hermana, tíos y todas las personas que acudieron a despedirla en Comitancillo. En otros municipios de Oaxaca, también se realizan los velorios de las víctimas del accidente, incluso algunos familiares preparan homenajes para este 31 de diciembre.
lm
