COLUMNA

El silencio y la crítica: el contraste de las elecciones en Veracruz

Créditos: LSR Veracruz
Escrito en VERACRUZ el

La segunda semana de campañas en el puerto de Veracruz ha terminado de dejar en claro una cosa y es que Rosa María Hernández Espejo, candidata de Morena a la alcaldía porteña sigue dominando la contienda, al menos en lo que reflejan las encuestas.

No es casualidad, Hernández Espejo, periodista de formación y política con experiencia legislativa, ha mantenido un discurso de continuidad con la 4T que sigue haciendo eco en una ciudad tradicionalmente dividida entre nostalgias panistas y fervores morenistas, pero lo que ha llamado la atención en estos días no es solo su ventaja, sino su estrategia, esa de no contestar a su contraparte yunista.

Indira Rosales, la candidata del PAN y exsenadora, ha hecho de su campaña una especie de cruzada personal contra la morenista. En cada mitin, en cada entrevista y en cada declaración, Indira centra sus baterías en intentar desacreditar a Rosa María. La llama “funcionaria ausente”, “vocera del obradorismo ciego” y hasta ha cuestionado su origen popular, en un discurso que raya a veces más en lo clasista que en lo estratégico.

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Sin embargo, la respuesta desde el equipo de Morena ha sido el silencio. Rosa María no responde ataques, se le ha visto sonreír en eventos, hablar de propuestas y recorridos (hasta con el pie enyesado), pero no entra en el juego del lodo. Como dice la frase que ha comenzado a circular entre sus simpatizantes: “Cuando estás en la cima, no mires hacia abajo”. Y eso, políticamente, puede estar dando resultado.

Y no solo eso, en los pasillos políticos y en los cafés del malecón ya se comenta, con creciente insistencia, que incluso trabajadores del actual Ayuntamiento, gobernado por el PAN, han sido vistos caminando junto a Rosa María en sus recorridos por colonias. Algunos lo hacen a escondidas, otros con menos pudor., pero lo que importa es la imagen, la estructura panista comienza a fisurarse desde dentro, como si algunos ya apostaran por quién creen que será la ganadora.

En contraste, la narrativa de confrontación de Rosales parece no estar generando el efecto deseado. A nivel de calle, el electorado empieza a percibir la campaña panista como obsesiva, vacía de propuestas, y más interesada en tumbar a la contrincante que en construir algo propio. A eso hay que sumar que el PAN local sigue arrastrando el desgaste de figuras con el apellido Yunes, cuya sombra es más una carga que un impulso.

Por supuesto, aún falta camino por recorrer, las campañas pueden cambiar en cuestión de días, y los debates o los errores no forzados pueden mover el tablero, pero si algo está demostrando esta segunda semana es que el silencio estratégico, cuando se está arriba, puede ser más elocuente que cualquier réplica.

Haciendo zoom… Veracruz, ciudad de contrastes, está viendo cómo una candidata decide no pelear con quien viene detrás. La contienda sigue, pero por ahora, todo indica que Rosa María Hernández Espejo ha entendido bien una máxima del poder: a veces, ignorar es la mejor manera de ganar.

fm