XALAPA, VER.- Xalapa tiene un reloj en el centro de la ciudad que es uno de los más antiguos, sin embargo, pocos conocen su historia que data de hace alrededor de 100 años. Este es el que se encuentra a las afueras de la Lotería Nacional, en la calle Enríquez, en uno de los lugares más transitados por habitantes y turistas.
Este reloj data ahí desde 1936 cuando fue abierta la relojería La Perla, en ese mismo establecimiento. El negocio parte de la historia de la familia alemana que la fundó y dio vida a uno de los establecimientos más emblemáticos de su tiempo.
La familia alemana Roesch-Dietlen
Xalapa Antiguo, grupo de historiadores especialistas en hechos de la capital, valora que la historia de la emblemática relojería y joyería La Perla forma parte del legado de una familia de origen alemán que encontró en la capital veracruzana un nuevo hogar y un espacio para emprender.
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Detrás de la creación de este local está la historia de Fritz Roesch Buchinger, nacido en Alemania el 4 de agosto de 1897. A los 17 años participó en la Primera Guerra Mundial, donde fue hecho prisionero en un campo francés entre 1917 y 1919. Tras su liberación, emigró a España y posteriormente a Estados Unidos, donde se formó como optometrista, narra Xalapa Antiguo.
Su llegada a México ocurrió de manera inesperada, luego de que su visa estadounidense expirara durante una estancia en Tampico. Esto lo llevó a permanecer en el país, donde comenzó a trabajar en una joyería propiedad de ciudadanos alemanes. Fue en 1936 cuando adquirió un negocio en Xalapa, dando origen a la reconocida relojería, joyería y tienda de regalos La Perla.
Un año después, Roesch regresó brevemente a Alemania, donde conoció a Anneliese Dietlen Madlinger, con quien contrajo matrimonio en 1937 tras su llegada al puerto de Veracruz. La pareja se estableció definitivamente en Xalapa, donde formaron una familia y consolidaron su negocio, convirtiéndolo en un punto de encuentro para la sociedad xalapeña.
La Perla destacó por ofrecer productos poco comunes en la época, como alhajas de oro y plata, cristal cortado, instrumentos musicales y lentes graduados, siendo pionera en este último rubro en la ciudad. Además, el establecimiento se convirtió en un espacio de convivencia para profesionistas y funcionarios, quienes acudían a compartir tertulias acompañadas de café y repostería alemana preparada por Anneliese.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia enfrentó momentos difíciles debido a las restricciones impuestas a ciudadanos alemanes en México. Sin embargo, lograron obtener la nacionalidad mexicana y regresar a Xalapa, donde continuaron con su vida y negocio.
A pesar de la distancia, Fritz mantuvo contacto con su país natal, siguiendo las noticias a través de un radio de onda corta y apoyando a sus familiares mediante envíos de ayuda a través de la Cruz Roja.
Con el paso de los años, la familia Roesch-Dietlen se integró plenamente a la vida social, cultural y económica de Xalapa; y dejaron una huella que aún perdura en la memoria colectiva de la ciudad.
fm
