UNIVERSIDAD VERACRUZANA

Investigadora del Citro UV destaca la herbolaria tének

Su estudio reconoce a los médicos tradicionales, parteras y curanderos de San Francisco, Veracruz, como los pilares esenciales en la preservación del patrimonio biocultural

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XALAPA, VER.- En el marco del X Simposio de Vinculación: docencia-investigación, Leticia Margarita Cano Asseleih, del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), dio a conocer parte de su estudio sobre medicina tradicional en la región tének de San Francisco, Veracruz, al cual catalogó no solo como un rescate cultural, sino una necesidad científica para comprender cómo los compuestos químicos de la flora local interactúan con el organismo humano. 

La investigadora impartió la conferencia “Metabolitos bioactivos de las plantas medicinales de mayor frecuencia de uso entre los tének de San Francisco, Veracruz”, durante este evento organizado por el cuerpo académico (CA) Química Básica y Aplicada de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la región Orizaba-Córdoba. 

Compartió aspectos relevantes del trabajo realizado con plantas medicinales en territorio de dicha población indígena, descendiente de los mayas que habita en la zona norte del estado de Veracruz.   

En el estudio, se documenta el uso persistente de especies clave que han servido como base del sistema de salud comunitario durante generaciones, bajo la guía de médicos tradicionales, parteras y curanderos que fungen como los verdaderos guardianes de este patrimonio biocultural. 

Dijo que conjuntamente con otros investigadores, ha podido destacar la profunda conexión entre el conocimiento ancestral y la validación científica contemporánea. 

Entre los logros más relevantes, detalló un catálogo de plantas de alta frecuencia de uso que poseen propiedades farmacológicas comprobadas para diversas afecciones comunes en la región. Por ejemplo: el tepozán es empleado eficazmente para tratar la calentura, dolores musculares e inflamación de extremidades mediante aplicaciones en alcohol o infusiones; mientras que la chaca se ha consolidado como un recurso fundamental para el control de la diabetes y malestares musculares. 

Asimismo, destacó la relevancia de la caña de jabalí en el tratamiento de cálculos biliares y renales, y la guásima, cuya corteza es utilizada para atender complicaciones en el parto, heridas y enfermedades respiratorias como la tos, demostrando que la selección de plantas por parte de los tének responde a una observación milenaria de los efectos terapéuticos directos en el cuerpo. 

La investigación también profundizó en especies como el mohuite, esencial para combatir la anemia y en rituales de recuperación postparto, y la flor del moco, valorada por su capacidad para aliviar la erisipela y la hinchazón de pies. Por otro lado, la hierba dulce, conocida por su intenso sabor mil veces superior a la sacarosa, se utiliza frecuentemente para tratar afecciones respiratorias como bronquitis y hepatitis. 

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Muchas de estas especies contienen metabolitos secundarios, los cuales actúan como agentes antiinflamatorios, antioxidantes y antimicrobianos; “esta caracterización química permite entender por qué la medicina tradicional ha sido tan efectiva en el tratamiento de enfermedades, logrando una correlación entre el uso empírico de la comunidad y los resultados obtenidos en laboratorios especializados”, apuntó. 

Margarita Cano enfatizó que uno de los mayores logros del estudio fue la validación de la efectividad biológica de estas plantas, donde de las siete especies con mayor frecuencia de uso analizadas, seis son nativas de México, lo que refuerza la importancia de proteger la biodiversidad siendo la medicina tradicional mexicana una de las más ricas y vigentes a nivel mundial.