XALAPA, VER.- La instalación de una nueva estructura en el tercer piso del mercado El Dique, corredor gastronómico en la zona de Los Lagos, ha generado incertidumbre entre los vecinos de la calle Dique y González Bocanegra, ante la posibilidad de la apertura de un bar.
Vecinos de la zona han externado su preocupación a las autoridades locales, a quienes les han pedido explicar los trabajos que se realizan en el edificio que se ubica en la contraesquina de Casa del Lago de la Universidad Veracruzana (UV).
El 9 de enero se hizo público un oficio que remitieron vecinos del Corredor Turístico Paseo de los Lagos, en el que ponen en alerta a la Dirección de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Xalapa ante los trabajos en el mercado y la posibilidad de que entre en operación un centro nocturno (antro) en el tercer piso.
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De acuerdo con el escrito, con fecha 9 de enero de 2026, el espacio fue presentado originalmente como un mercado gastronómico, motivo por el cual los habitantes manifestaron apertura al proyecto; sin embargo, posteriormente se confirmó que el plan real contempla la operación de un antro con horarios hasta la madrugada.
Los vecinos señalaron que esta situación representa una afectación directa a la tranquilidad, seguridad y calidad de vida, al tratarse de un corredor turístico y familiar, por lo que expresaron su rechazo a la instalación de este tipo de giros en la zona.
Entre las principales preocupaciones expuestas se encuentran el ruido nocturno, la afluencia de personas alcoholizadas, el riesgo de riñas e inseguridad, así como la modificación del entorno urbano sin consentimiento vecinal.
En el documento, los habitantes del sector manifestaron que no permitirán la apertura de otro antro en el área y pidieron a las autoridades municipales revisar el caso para que se respete el uso de suelo, los acuerdos iniciales y el bienestar de la comunidad.
La zona de Los Lagos es un área 100 por ciento comercial, donde hay cantinas, tiendas de conveniencia, bares, taquerías, pizzerías, heladerías, así como tiendas de venta de calzado, ropa y lavanderías.
En las inmediaciones se encuentran facultades de la Universidad Veracruzana, donde se imparten carreras relacionadas con las artes, lo que genera un gran número de estudiantes y personas foráneas.
En la avenida Atenas ya opera La Pistería y, según el testimonio de los vecinos, después de las siete de la noche empieza el tránsito de jóvenes en estado de ebriedad, por lo que abrir un nuevo espacio para la venta de alcohol podría incrementar los casos.
Vecinos se dicen preocupados por la instalación de un bar
En plática con La Silla Rota, vecinos de la zona que pidieron resguardar su identidad expusieron que esta semana que concluye conocieron del proyecto en las instalaciones de la plaza, aunque desde que inició el mes de enero se percataron de que se trabajaba en una estructura en el tercer piso del edificio.
El mercado El Dique tiene una gran oferta gastronómica y su horario de operación concluye a las 10 de la noche; solo la taquería El Bronco cierra en la madrugada. Está ubicada en la parte baja del mercado y tiene acceso independiente al resto del edificio.
Los vecinos mencionaron que todos los locales cierran a las 10 de la noche, por lo que, si bien durante el día hay gran movimiento y ruido en la zona, por la noche tienen la oportunidad de descansar.
Sin embargo, un nuevo local con música en el tercer piso representa una molestia para quienes viven en la zona, pues el ruido los afectaría, especialmente a la hora de dormir.
Uno de los locatarios, quien explicó que renta el espacio, comentó que los vecinos están a la expectativa, pues con el bar que ya hay en la zona se han presentado algunos problemas.
Algunos jóvenes que transitan por la zona lo hacen en estado de ebriedad y, en ocasiones, pierden el control de su actitud, por lo que a veces los locales amanecen oliendo a orines.
“Yo a las 9 cierro y me voy, pero sí hay incertidumbre de quienes viven aquí en la zona”, explicó el propietario de una tienda ubicada sobre la calle El Dique.
Otro de los comerciantes explicó que en su negocio el 80 por ciento de sus clientes son estudiantes universitarios, la mayoría foráneos, y son los mismos que consumen los productos en la zona.
La presencia de antros ha generado en ocasiones conductas de riesgo, principalmente durante las noches y madrugadas, como personas en estado de ebriedad, peleas, daños a vehículos, así como faltas a la moral, lo que impacta de manera directa a quienes viven o trabajan en el sector.
Una comerciante del lugar relató que, aunque su negocio cierra alrededor de las nueve de la noche, ha sido testigo de situaciones incómodas, como jóvenes alcoholizados que se caen en la vía pública o realizan sus necesidades en la calle.
Señaló que estos hechos resultan especialmente preocupantes para las familias que transitan por la zona, incluidos menores de edad.
Indicó que la mayor afluencia a este tipo de establecimientos corresponde a jóvenes estudiantes, muchos de ellos universitarios que habitan o transitan por la zona, lo que incrementa la movilidad desde tempranas horas de la tarde y provoca congestión en calles estrechas.
Aunque reconoció que los centros nocturnos generan actividad económica, consideró que los negocios priorizan la venta de alcohol, lo que dificulta controlar el consumo excesivo y las conductas asociadas. Añadió que, al tratarse de inmuebles elevados, el ruido se dispersa con mayor facilidad hacia las viviendas cercanas.
Vecinos y locatarios coincidieron en que es necesario que las autoridades consulten a la comunidad, verifiquen el uso de suelo, así como las condiciones de seguridad y horarios, antes de autorizar nuevos establecimientos de este tipo.
Recordaron que en años anteriores la zona enfrentó problemas similares, los cuales se habían reducido, por lo que advirtieron que la instalación de más antros podría revertir la calma que actualmente prevalece en este corredor turístico.
lm
