COATZACOALCOS, VER.- Para 32 familias del sur de Veracruz, cada 20 de abril, es una fecha que duele; este 2026 se cumple una década de la explosión en la planta Clorados III, en el complejo petroquímico Pajaritos. Un suceso que ha quedado marcado como uno de los peores siniestros en la región y que aun guarda muchos cuestionamientos. Además existe un reporte de al menos cien personas lesionadas, algunas quedaron con secuelas por las quemaduras.
A diez años de la explosión, ni la Fiscalía General de la República (FGR) o la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente han dado a conocer las causas del siniestro y tampoco hay responsables detenidos.
El avance más grande has sido, la firma de un “Convenio de Responsabilidad Objetiva para la Realización de Acciones de Compensación de Afectaciones Indirectas ocasionados al Ambiente”, entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo, donde se señalaba que las afectaciones indirectas ocasionadas a la atmósfera y potencialmente al suelo fueron producidas por emisiones de 348.48 toneladas de ácido clorhídrico y de 507.564 toneladas de dióxido de carbono provenientes de la explosión.
Te podría interesar
Pero a pesar de ello, nunca se supo de un trabajo de remediación general o pago de multas por daños ambientales. La mayoría de las esposas fueron indemnizadas, pero las madres que dependían de sus hijos quedaron desamparadas.
Así fue la explosión
El 20 de abril del 2016, parecía normal para los habitantes del sur de Veracruz, donde nadie imaginaba que se acercaba una de las peores tragedias en la zona industrial.
El reloj marcaba a las 15 horas con 20 minutos y un fuerte estruendo, interrumpió la tranquilidad en Coatzacoalcos, Nanchital y municipios que rodean la zona industrial. Seguido de una fuerte capa de humo, que ya advertía la emergencia.
A los pocos minutos, se confirmó que se trataba de una explosión en el área de hornos de la planta Clorados III, donde todo era confuso para familias, trabajadores y hasta cuerpos de emergencia, que no sabían que hacer.
La carretera Coatzacoalcos-Villahermosa fue cerrada frente a dicho complejo y las ambulancias se escuchaban en todas partes, mientras tanto los cuerpos de bomberos de Petróleos mexicanos (Pemex), el Comité Local de Ayuda Mutua (CLAM) y las unidades municipales de Protección Civil combatirían las llamas.
Antes de las 17:00 horas, familiares de los trabajadores de las compañías que se encontraban laborando, llegaron al lugar para preguntar por ellos, algunos lograron encontrarlos, pero para otros apenas comenzaba el calvario.
El nivel de emergencia fue catalogado como el más alto, por lo que autoridades estatales encabezadas por el entonces gobernador, hoy preso, Javier Duarte de Ochoa, instalaron un consejo de atención en Coatzacoalcos.
La emergencia fue controlada después de seis horas y después de doce, se hablaba de más de veinte muertos, pero la cifra seguía en aumento.
Después de una semana, la zona seguía mostrando las huellas de la explosión, por donde caminaron varios trabajadores quemados, cuyas imágenes se hicieron virales en redes sociales.
El dolor sigue para las familias
La mayoría de los cuerpos fueron entregados a sus familiares y comenzaron a velarse, algunos calcinados, mientras que otros fue difíciles reconocerlos.
A través de redes sociales y en los hogares, las víctimas son recordadas por sus seres queridos.
“Cuando lo perdí quería morirme, incluso caí en depresión”, expresó Teresa Sánchez, en una entrevista realizada con este medio, hace algunos meses, ella era madre de Jonathan Suárez Sánchez, quien a los 28 años se convirtió en una de las 32 víctimas fallecidas.
Jonathan llevaba un año trabajando para la compañía Perigamsa, subcontratista de ICA FLUOR, que fue contratada por Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), responsable de la operación de esta planta. El hermano de Jonathan trabajaba para la misma compañía, pero logró salir a tiempo y no resultó lesionado.
Son muchas las historias, que se cuentan, y recuerdos tristes que reviven cada 20 de abril en el sur de Veracruz, algunos lamentan a sus deudos, pero otros agradecen a Dios por salvarles la vida.
Este hecho ha marcado la historia de las tragedias en Pemex, a nivel nacional, durante los últimos años. Desde aquella tragedia, la planta operada por la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) quedó obsoleta.
im
