OPINIÓN

Criarlos no para ser hombres, solo para no ser mujeres

La raíz de cualquier sociedad yace en el ejemplo y camino a seguir de cada nuevo individuo, que de acuerdo a la historia, ha estado centrada en decirle al género masculino todo lo que no puede hacer si no quiere asemejarse a la mujer

Por
Escrito en GUANAJUATO el

Recientemente me encontré con un video en redes sociales que explicaba a profundidad- y desde el fundamento psicológico-  que a los hombres socialmente se les imponen -desde el primer momento de su crianza- estándares de comportamiento que sean enteramente opuestos al de una mujer casi como por reprobación. Es decir, que la ideología nunca se basa en enseñarle al niño a convertirse en un hombre de ciertas y, sobre todo, correctas características, sino que cualquier indicación viene a cumplirse por una anticipado razonamiento de que en el caso contrario “eso es de niñas”; colocándolos entonces en una posición de represión de lo que el propio comportamiento humano, no de género, neuronalmente demanda. 

"Boys don´t cry", los chicos no lloran, y todas las traducciones, covers y alusiones a la misma canción. 

Un completo hit en los 80´s y para la posterioridad, pero resulta que más que un clásico musical hablamos de toda un ideología que la sociedad arrastra desde que el hombre es hombre, literalmente. Por supuesto no pretendo que cancelemos la canción, la reflexión no va de eso; pretendo centrarme en la esencia de la crianza y más aún hablando de la venidera. 

Soy fiel creyente y una activa defensora de que los conceptos de género han sido tergiversados y desvirtuados más de una ocasión para amparar ocurrencias sin sentido de ve tú a saber quién pero también, de que éste no es el caso. 

Hemos apelado a que actualmente somos una sociedad súper mente abierta y evolucionada. Pues inesperada sorpresa cuando caemos en cuenta de que no tanto y no siempre. Pues la raíz de cualquier sociedad yace en el ejemplo y camino a seguir de cada nuevo individuo, que de acuerdo a la historia, ha estado centrada en decirle al género masculino todo lo que no puede hacer si no quiere asemejarse a la mujer. 

¿La violencia desmedida y su constante recriminación para con nosotras de verdad resulta sorpresiva? 

Mucho ojo, porque no pretendo ni de lejos justificar el contexto en que las mujeres vivimos porque “una vez más, la mujer tuvo la culpa por cómo lo crió”, ni empiecen por favor. Pero sí resulta más que lógico que existan tantas conductas reprimidas y llenas de ira bajo la pura obviedad de lo que en casa, ambos padres, y lo que afuera la sociedad estuvo y continua enseñando. 

No, tampoco es feminismo irracional; es análisis básico de una de las tantas partes que requieren reconstruirse en nuestra sociedad. Dejemos de enseñar y/o secundar conductas agresivas, sexistas y sin empatía por mencionar lo menos; no impongamos estándares absurdos de cómo se ha de comportar el género masculino en nombre de no parecerse a lo que las mujeres acostumbramos y por favor no consumamos a los pseudo creadores y coaches de vida que lucran con la enorme necesidad de ir a terapia. 

Hoy día que los índices de violencia nos tienen viviendo en constante pánico y alerta hasta en la propia rutina, desarrollarnos de manera diferente es imperativo, como dirían las abuelas, empecemos por lo que pasa en casa y si el hombre quiere llorar, bailar o cantar, puede hacerlo; por algo nos enseñan de fisiología.