León.- Dos ataques armados registrados en León en menos de una semana, han dejado al descubierto una tragedia familiar, ya que, en uno de ellos, el 24 de junio, fue asesinada la propietaria del bar Nando’s, y el día 29 dieron muerte al dueño del bar Rancho Grande, donde ambas víctimas eran esposos.
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato mantiene abiertas las carpetas de investigación para determinar las causas exactas de ambos ataques, bajo la sospecha comunitaria de delitos relacionados con extorsión o cobro de piso a comercios locales.
El primer ataque
El miércoles 24 de junio, en el bar Nando´s, ubicado en el bulevar Miguel de Cervantes Saavedra de la, colonia San Juan Bosco, fue asesinada Flora Solís, de 50 años, dueña del local.
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Hombres armados ingresaron al establecimiento donde se trasmitía el partido entre México-Chequia, en el que había una cantidad númerosa de clientes, y dispararon directamente contra la propietaria. En la agresión también falleció una empleada, Paola Jazmín, y un cliente resultó herido.
El cliente lesionado, de nombre Jerónimo, de 36 años de edad, se encontraba en el lugar consumiendo como cliente al momento del tiroteo. Recibió los primeros auxilios de paramédicos de Bomberos y fue trasladado de urgencia a una clínica local. Su pronóstico se mantiene bajo reserva médica en condición estable.
Segundo ataque
El lunes 29 de junio se registró el segundo ataque en el bar Rancho Grande, ubicado entre las calles Chuparrosa y Centenario de la colonia San Juan de Dios (Colindante con el barrio de San Miguel). La agresión fue contra Fernando, conocido como “Nando”, esposo de Flora Solís y dueño del negocio.
Dos sujetos a bordo de una motocicleta dispararon de forma directa hacia un grupo dentro del local. Fernando murió en el sitio, lo mismo que una mujer de nombre Luz Adriana, mientras que resultaron lesionados Juan César y Marcela, quienes fueron trasladados a un hospital. De estos últimos, el hombre falleció.
¿Qué dicen los familiares?
Dado que la principal hipótesis apunta a una agresión directa del crimen organizado (bajo sospecha de extorsión o cobro de piso), la familia ha optado por el silencio para proteger su integridad física.
En la actualidad, la familia enfrenta el impacto emocional de perder a ambos pilares en un lapso de sólo cinco días.
Además, la Fiscalía General del Estado ha solicitado mantener bajo reserva cualquier dato del entorno íntimo para no entorpecer el análisis de las llamadas, cuentas o posibles amenazas previas que recibió la pareja.
Los vecinos
Propietarios de locales vecinos en San Juan de Dios y San Juan Bosco expresaron sentir miedo de abrir sus negocios, señalando que la pareja era muy conocida, trabajadora y tranquila en el ámbito social.
Y en espacios comunitarios en redes sociales, allegados a la familia de las víctimas se limitan a exigir justicia y a pedir respeto a la memoria de las víctimas, instando a las autoridades a no criminalizarlos ni revictimizarlos durante el proceso de investigación.
