CLAUSURA DE COMERCIOS

Diez chinos vivían adentro de la tienda Suplax; estaban durmiendo cuando fueron clausurados

Tras el operativo de la FGR en la madrugada del sábado, trascendió que dentro de la tienda china Suplax en León, se habían acondicionado cinco dormitorios donde dormían sus trabajadores asiáticos

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Escrito en GUANAJUATO el

León, Guanajuato.- El imponente operativo federal que terminó con la clausura de la macrotienda Suplax en Plaza Venecia ha dejado más preguntas que respuestas. Mientras los sellos de la Fiscalía General de la República (FGR) resguardan toneladas de mercancía bajo investigación fiscal, en los pasillos del comercio local comienza a correr una versión que añade un matiz humano —y alarmante— a la historia: el gigante comercial no solo era un centro de ventas, sino también el hogar improvisado de sus trabajadores.

Los hechos oficiales ya son conocidos. Alrededor de las 3:00 de la mañana del sábado 16 de mayo, un fuerte despliegue de seguridad pública y autoridades federales rompió la calma del bulevar Adolfo López Mateos. El objetivo era asegurar el inmueble de la colonia Cerrito de Jerez.
Sin embargo, el horario del operativo cobra un sentido muy distinto bajo la luz de los nuevos testimonios. Las autoridades no llegaron a un comercio vacío; llegaron a desalojar a personas que se encontraban dentro a mitad de la noche. ¿Por qué había personal a esa hora en una tienda que ya había cerrado sus puertas al público?

Fuentes allegadas al caso señalan que, presuntamente, al interior de la enorme nave comercial se habían habilitado de manera interna cerca de cinco habitaciones. Estos cuartos servían como dormitorios para los ciudadanos de origen asiático que operaban el negocio.
Este detalle, que va más allá de lo meramente administrativo, abre un debate profundo sobre las verdaderas condiciones en las que operaba este gigante comercial.

Es el descubrimiento de estos dormitorios el reflejo de la misma informalidad e irregularidad con la que la tienda funcionaba ante el SAT y las autoridades aduaneras? ¿Hasta qué punto se entrelazan las presuntas anomalías fiscales con las condiciones de vida de quienes venían desde el otro lado del mundo a atender el negocio?
Habilitar viviendas ocultas dentro de un establecimiento comercial no solo viola las normas de desarrollo urbano y protección civil de León —poniendo en riesgo la seguridad de las propias personas—, sino que también enciende las alarmas sobre el modelo de negocio que estos centros asiáticos están replicando en la región.

Hoy, la esquina que alguna vez le devolvió la vida y el flujo de clientes a una Plaza Venecia que estuvo abandonada por años, luce desierta y bajo resguardo federal. En Google, el estatus ya cambió a "Cerrado temporalmente", y en la fachada principal los avisos de desalojo y las cintas impiden el paso.
Pero detrás del papeleo legal y los discursos sobre la defensa del comercio nacional frente a las importaciones, queda la incertidumbre de los rostros humanos. Si este gigante comercial era también su techo, la pregunta es inevitable: tras ser sacados a la calle en la madrugada del sábado, ¿dónde van a vivir ahora? ¿Quién responde por la situación de estos trabajadores en una ciudad ajena? El caso de Suplax apenas comienza a destapar sus cartas, y todo indica que la historia va mucho más allá de una simple auditoría de aduanas.