San Felipe.- El reciente robo del sagrario en el Templo de Nuestra Señora de la Esperanza, ubicado en el municipio de San Felipe, ha causado una gran indignación no sólo por su valor material, sino principalmente por su valor espiritual incalculable.
Aunque el valor sagrado es lo primordial para la comunidad, trascendió que el monto del robo -sagrario, cálices, copones bañados en oro, piedras preciosas y otros objetos litúrgicos- ascendería a unos 300,000 pesos.
Sin embargo, la Arquidiócesis de León y los feligreses locales han enfatizado que el mayor daño fue la profanación del Santísimo Sacramento (Las hostias consagradas que estaban dentro del sagrario), lo cual se considera una "grave ofensa a Dios" y un acto de sacrilegio, lo cual fue considerado también por el párroco del templo de San Bartolo de Berrios, José de Jesús Pérez, al que pertenece el templo afectado.
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Para saber
Se pudo saber que, los delincuentes forzaron las puertas del templo durante la madrugada del 23 de mayo. Además de los objetos de oro y plata, se llevaron equipo de sonido, cableado y cámaras de video.
En la actualidad, las autoridades y la comunidad religiosa están pidiendo la colaboración ciudadana para recuperar las piezas y han iniciado jornadas de oración como acto de desagravio.
El robo del sagrario y la manipulación de las hostias consagradas se clasifica dentro de la Iglesia Católica como un sacrilegio, uno de los pecados más graves, según el Derecho Canónico, debido a la naturaleza de lo robado.
Quien arroja por tierra las especies consagradas o las roba o retiene con una finalidad sacrílega, incurre en excomunión automática reservada a la Sede Apostólica (El Papa).
Debido a la gravedad, la comunidad debe realizar oraciones, ayunos o misas especiales para "reparar" la ofensa espiritual causada.
El templo afectado pertenece a la parroquia de Santa María de Guadalupe Reina de los Apóstoles, ubicada en la comunidad de San Bartolo de Berrios.
