SEGURIDAD

Loma de Flores: Una comunidad atrapada en el cruce de balas entre El Marro y El Mencho

La disputa entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación convirtió a Salamanca en un punto estratégico del robo de combustible. Bajo sus comunidades corren ductos; en la superficie, la violencia

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Escrito en GUANAJUATO el

Salamanca.- El pueblo de Loma de Flores vive en medio de dos fuegos. Por un lado, el del Cártel de Santa Rosa de Lima. Por otro lado, el Cártel Jalisco Nueva Generación. Es población en medio de las balas. La comunidad es un cruce. Un punto donde dos organizaciones chocan y la población queda en medio.

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Esa condición de cruce de fuego no es reciente. Loma de Flores fue quedando atrapada, con el paso de los años, en una disputa territorial. Una disputa que transformó al municipio en una pieza clave del mapa criminal en Guanajuato.

Alrededor de 2015, las cifras de homicidio se incrementaron en el municipio de Salamanca. De manera simultánea, el Cártel Jalisco Nueva Generación se extendía por Guanajuato. Como rastro de su recorrido fueron dejando muertos y desaparecidos.

La meta era más ambiciosa que ser los principales distribuidores de droga como en otros estados. En Guanajuato, su destino era la sangre que bombea las arterias del país: el petróleo de los ductos de gasolina que están conectados a la Refinería Ingeniero Antonio Amor en Salamanca.

Desde hace más de 10 años, estas tuberías ya estaban bajo control criminal. “El Marro”, un asaltante de tráileres en carreteras, ya había descubierto el negocio que representaba el huachicoleo.

José Antonio Yépez Ortiz, originario de una pequeña comunidad en Villagrán, fundó el Cártel de Santa Rosa de Lima y, de manera organizada, se dedicaron a ordeñar los ductos de petróleo de la Refinería de Salamanca.

El negocio lo descubrió “El Mencho”. A partir de su incursión en el estado, la disputa no solo fue la venta de droga, sino la ocupación de puntos clave para el huachicol, siendo Salamanca uno de los más importantes para esta actividad.

Las cifras confirman la centralidad de Guanajuato en el robo de combustible. Pemex reportó 1,919 tomas clandestinas en 2018; 1,198 en 2019 y 317 en 2020. Aunque hubo una reducción temporal, el fenómeno no desapareció.

Para 2022, el Observatorio Ciudadano IGAVIM estimó que en el estado se detectaba una toma clandestina cada 16 horas. En los años siguientes, Guanajuato volvió a colocarse entre los primeros lugares nacionales y, en 2025, alcanzó el tercer sitio. Solo en el tercer trimestre del año, las autoridades detectaron 438 tomas clandestinas en Guanajuato.

La estadística tuvo rostro y escenario.

Salamanca y sus comunidades más pequeñas se volvieron testigos y escenarios de la disputa. La crisis en el municipio alcanzó su punto crítico la tarde de este domingo. Un ataque directo en la comunidad de Loma de Flores dejó un saldo de 11 personas fallecidas y 12 heridas.

Cerca de las 17:20 horas, la convivencia de un partido de fútbol llanero se vio interrumpida por la irrupción de cuatro sujetos armados, según algunos testimonios.

Aunque las investigaciones oficiales son aún incipientes, lo poco que se sabe es lo narrado por algunos de los sobrevivientes. Dijeron haber visto que los agresores arribaron en dos camionetas y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra los presentes.

La magnitud de la agresión fue tal que las detonaciones se escucharon hasta la zona urbana de Irapuato, ubicada a 15 kilómetros. En el sitio, peritos recolectaron al menos 100 casquillos percutidos. Tras el atentado, los responsables huyeron a alta velocidad hacia Irapuato, realizando disparos al aire durante su escape por la carretera.

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