León-. Es un viejo reloj que ya cumplió más de la centuria, exactamente,185 años. Está allí en su casa dando la hora todavía después de un largo siglo con sus manecillas inglesas en números romanos y un pesado péndulo de 90 kilos en lo alto de la Parroquia de San Pedro Apóstol, se ha vuelto famoso por su manufactura y belleza europea y por su vejez. Lo tienen que cuidar.
Era joven cuando partió de Inglaterra rumbo a México y cruzó el Océano Atlántico. Lo mandó hacer el gobernador de Guanajuato de aquellos ayeres y desde entonces marca la hora a los dobladenses que se asoman a verlo en el templo de San Pedro Piedra Gorda.
El viejo reloj inglés es de los más antiguos que puede haber en México. Cuando el viejo centenario marca la hora suena su compañera la campaña, para que todos en el pueblo puedan escuchar la hora, para que sepan que el tiempo corre y no perdona.
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Melchor Ruiz González, un ingeniero industrial, es quien cuida del viejo reloj: revisa detalladamente sus engranes de manera constante, le da cuerda (dándole 57 vueltas completas). Lo lubrica un vez cada 365 días. Y par que siga funcionado el viejo reloj se limpia hasta no quedar una mota de polvo.
El viejo reloj tiene un sistema de campanas que resuenan por el pueblo cada que marcan los cuartos, la media y la hora. El realojo no puede hablar pero ha marcado el tiempo de los dobladenses desde que nacen hasta que mueren. ¿Cuántas generaciones de familias habrá conocido en Manuel Doblado?
