LEÓN ESCENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

El cerro de León en donde Pancho Villa estuvo observando la batalla de Santa Ana

El mirador de San Juan de Otates en León ahora es un cerro fraccionado, un lugar que forma parte del la historia de la Revolución Mexicana

Mirador de San Juan de Otates en la cima de un cerro, punto de referencia para las fuerzas de Pancho Villa hace más de un siglo
Mirador de San Juan de Otates en la cima de un cerro, punto de referencia para las fuerzas de Pancho Villa hace más de un sigloCréditos: Fotografía: especial
Escrito en GUANAJUATO el

León-. El mirador de San Juan de Otates se encuentra en la cima de una colina al pie de los montes de la Sierra de Lobos, aquella elevación todavía resalta en los parajes agrestes de León.  Fue un punto estratégico para los oficiales y generales de la División del Norte comandada por Pancho Villa.

Todavía es un observatorio y quienes vive en San Juan de Otates saben que hace más de un siglo allí se observaron las últimas batallas de la Revolución Mexicana en el mes de abril del año 1915.

 Aquel observatorio utilizado por la infantería de Villa yace casi destruido, la cúpula que se encuentra en la cima del monte es un edificio que ha persistido allí al paso de más de un siglo y forma parte de la historia de México.

La estructura del mirador se mantiene en pie, se construyó allí encima de formaciones rocosas y está prácticamente en el abandono pese a su importancia histórica es un edificio que guarda la historia nacional.

Oficiales de Pancho Villa   observan los movimientos de las fuerzas constitucionalistas de Obregón

El mirador de San Juan de Otates sirvió como punto de vigilancia desde donde los oficiales y generales villistas observaron a través de sus catalejos las llamadas Batallas de la Trinidad en abril de 1915.

En aquel punto alto de San Juan de Otates: Villa y sus militares observaron los movimientos de las líneas enemigas: El general Álvaro Obregón que había tomado la hacienda de Santa Ana del Conde replegó sus fuerzas sobre las ya extintas llanuras de León.

Las fuerzas de Álvaro Obregón estaban formadas por indios yaquis de Sonora, expertos tiradores que se agazaparon en las llamadas loberas, trincheras y desde las que tenían al alcance a las columnas de caballería de la División del Norte que bajaban con gran fuerza desde los también extintos bosques de encino de San Juan de Otates.

Las batallas o los combates de la trinidad

Los enfrentamientos entre Obregón y Villa en el Municipio de León se conocen como Las Batallas de la Trinidad, escribe Paco Ignacio Taibo en su libro Pancho Villa una Biografía Narrativa “Tras los desastres en Celaya, que lo dejaron con 11 mil hombres, Villa llegaría a los momentos cruciales de los combates de la trinidad con 25, 500 hombres (19,500 jinetes y 6 mil infantes) sumando las tropas de José Rodríguez, Felipe Ángeles y Raúl Madero, y las de Rodolfo Fierro, Obregón en cambio, contaba con 34,700: 9,400 jinetes, 14,300 infantes mandados por Benjamín Hill, más las divisiones de Diéguez y Murguía que sumaban 11 mil hombres”.

La cúpula que se alza en la cima del cerro que se le conoce como mirador de San Juan de Otates, se observa desde lo lejos y debajo de la magnificencia de los montes de la imponente Sierra de los Lobos o Sierra de Lobos. Allí Villa Observó la batalla de las llanuras de Santa Ana del Conde. Allí Felipe Ángeles hizo estallar sus cañones.