León, Guanajuato.- Ni el calorón de 35°C, ni la falta de playa en el Bajío detienen a la "raza" leonesa. Como ya es una tradición grabada en el ADN de la ciudad, las fuentes del emblemático Parque Hidalgo han dejado de ser simples adornos arquitectónicos para convertirse en el epicentro de la diversión acuática de la temporada.
En cuanto el termómetro empieza a subir, el ritual se repite: las familias llegan "armadas" con toallas, ropa de cambio y, por supuesto, la infaltable botana. Lo que para un turista distraído podría parecer una plaza pública común, para el leonés es el "Beach Club Hidalgo".
Diversión para todos (y para todos los bolsillos)
Lo mejor de este "parque acuático" improvisado es, sin duda, su accesibilidad. Mientras que un balneario privado puede representar un golpe al bolsillo, aquí el requisito es único: ganas de refrescarse.
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La "Alberca VIP": Los niños son los reyes del lugar, corriendo entre los chorros de agua y deslizándose por la superficie de la fuente como si fuera un tobogán de primer nivel.
Ambiente familiar: Mientras los más pequeños "dejan caer la greña" en el agua, los adultos aprovechan las áreas verdes y las palapas cercanas para armar el picnic, demostrando que en León, el ingenio siempre le gana al calor.
Seguridad y Convivencia
Aunque la situación es peculiar, el ambiente se mantiene relajado. Entre gritos de alegría y salpicaduras, se puede observar la presencia de vigilancia que permite que la convivencia transcurra en paz. Incluso, para aquellos que olvidaron el "lonche", los puestos de garnachas y antojitos alrededor del parque completan la experiencia culinaria de este balneario urbano.
Así que ya lo sabe, si el presupuesto no alcanzó para Vallarta o Cancún, el Parque Hidalgo lo espera con las aguas abiertas (y gratis). ¡Solo no olvide su bloqueador y su mejor actitud!
