XALAPA, VER. - El arroz a la tumbada es el platillo insignia del municipio de Alvarado, posicionándose como uno de los platillos tradicionales del estado de Veracruz. Esta preparación de arroz y mariscos reúne a alvarodeños al menos una vez al año con la preparación del arroz a la tumbada más grande del mundo.
En esta ocasión el evento se llevará a cabo el próximo 31 de mayo en el malecón Maco A. Muñoz con música y actividades típicas de la fecha- A las 13:00 horas comenzará el tradicional baile de las pailas, a las 13:15 se hará la preparación de los insumos y, finalmente, a las 14:30 horas habrá degustación del platillo típico, todo esto con la música de la tecladista Viry.
Seguro lo has probado y es de tus comidas favoritas, pero ¿te has preguntado como nació el arroz a la tumbada? Aquí te contamos.
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Historia del arroz a la tumbada de Alvarado
A inicios del siglo 20, es decir, cerca de 1900, pescadores salían en grupo a los ríos Blanco y Papaloapan para realizar las jornadas de captura, por lo que al terminar sus actividades se organizaban para que uno de ellos seleccionara ingredientes y preparara la comida para todos los tripulantes que terminaban exhaustos. Su despensa se conformaba principalmente de café, azúcar, arroz, tabaco, galletas, así como de alcohol de 96 grados y frutas de temporada con el que elaboraban el tradicional “torito”.
Así que un día, uno de ellos fue seleccionado para sorprender con la comida, a lo que procedió a agarrar una lata grande que todavía tenía manteca, la puso sobre el fuego y vertió arroz, mismo que comenzó a freírse. El encargado de la comida al ver que se estaba pegando, cortó un trozo de palo para mover el arroz, agregó mariscos y a “su entender” también añadió agua hasta el tope del recipiente. Lo dejó en el fuego y despreocupado, fue a sentarse a esperar que se cociera la preparación. Al ver que la comida ya estaba hirviendo y amenazaba con desbordarse, comenzó a moverlo constantemente y añadió sal.
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A lo lejos, escuchó que sus compañeros se apresuraban a llegar, a lo que dejó la comida de lado y comenzó a preparar el “torito” sin preocupación, pues ya era un especialista en la elaboración. Cuando los pescadores llegaron, comenzaron a criticarlo por preparar arroz para la comida, así que uno de ellos, ya muy hambriento, fue el primero en pedir que fuera lo que fuera le sirvieran el guiso. “¿Qué fue lo que hiciste”, preguntó el pescador. “Arroz a la tumbada”, respondió el responsable de cocinar, causando la risa de sus compañeros. “Sea a la tumbada o a la acostada, a mí sírveme que tengo mucha hambre”, le dijeron.
Al momento de servir el platillo, el cocinero fue ganándose los halagos de sus compañeros quienes no dejaban de elogiar el peculiar platillo que se volvió una tradición entre los pescadores. Al preguntarle por qué lo nombró “a la tumbada”, el cocinero respondió: “a la tumbada porque para servirlo con este sabor hay que hacerlo a la tumbada, es decir, al bajarlo, al quitarlo de la lumbre, de la hoguera”, mencionó.
Es así como este platillo se volvió una tradición en el municipio de Alvarado, mismo que se ha ido perfeccionando al paso del tiempo con nuevos sazones.
ys
