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Tras asesinato de Noemí en La Herradura, Veracruz, vecinos temen paso de tráilers pese a norma

El presunto feminicidio de Noemí del Carmen no solo dejó una familia en duelo, sino que reavivó entre los habitantes de La Herradura el temor por la circulación de tráileres en calles residenciales, donde denuncian que las unidades pesadas transitan y se estacionan pese a restricciones

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VERACRUZ, VER.- Noemí del Carmen Merlín Domínguez fue una mujer amada por su comunidad y familia. Alegre, bailadora y jefa de familia que durante años mantuvo una sonrisa en medio de violencia física y emocional, disfrazada de amor -narra una de sus hijas- hasta el día que el conductor de un tráiler la asesinó, víctima de un presunto feminicidio.

Ocurrió durante la madrugada del domingo 28 de junio, cuando su expareja, Lázaro Eduardo "N", la arrolló en la avenida principal del fraccionamiento La Herradura. El tráiler que manejaba el hombre de 38 años, imputado por el delito de feminicidio, le pasó por encima a Noemí y debió pesar entre 6 mil y 9 mil kilogramos.

Desde ese día, los habitantes de la colonia le temen a los tráileres y a sus conductores que transitan por sus angostas y oscuras calles de tres o cuatro metros de ancho. 

Especialmente por las noches, desde las 8:00 hasta la madrugada, cuando unidades con o sin remolque pasan por calles con baches, rellenos de escombro, debido al exceso de carga y la falta de mantenimiento.

La muerte de Noemí revivió el miedo de la comunidad que, desde su fundación hace casi dos décadas, mantiene un viejo, oxidado y descarapelado letrero, oculto entre árboles, en el que anuncia la prohibición del ingreso a camiones de carga y que, aun así, se acostumbraron a esquivarlos.

Cristina Sandoval, habitante del fraccionamiento La Herradura desde hace 17 años, admite que el tránsito de tráileres se da principalmente sobre la avenida del mismo nombre y la calle Caballeriza, de un solo sentido. Bernardino Cruz, otro vecino, describe que las unidades pesadas circulan especialmente los viernes, sábados y domingos por las calles Artículo 123, Carreta y Colinas de San Jorge.

Bernardino Cruz

"Sobre todo te das cuenta cuando vienes en el autobús, porque tiene que, de alguna manera, esquivar, frenar, y es donde te percatas que: '¡Ay!, los benditos tráileres que no tendrían que andar por aquí'", dice Cristina, quien ha visto en más de una ocasión a elementos de Tránsito Municipal de Veracruz ignorar la presencia de camiones de carga con plataformas planas estacionados.

Una circulación prohibida y regulada

De acuerdo con el artículo 123 del Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial para el Estado de Veracruz, se prohíbe a los conductores de vehículos de transporte de carga privada o pública, con capacidad superior a 10 mil kilogramos, circular en la zona comprendida entre la zona limítrofe y el centro de la ciudad.

En su caso, el artículo 124 precisa que los vehículos de carga circularán por carreteras o autopistas de libramiento para evitar el paso por zonas urbanas, excepto cuando en estas se encuentre el destino de la carga. De ser así, los horarios permitidos se clasifican de la siguiente manera:

"En las zonas céntricas de las ciudades, primeros y segundos cuadros, exceptuando las calles primarias, las maniobras de carga y descarga de basura, materiales y mercancías generales se podrán efectuar, en el día, en vehículos de hasta 3,500 kilogramos, en el horario comprendido de las 05:00 horas a las 09:00 horas y, por la noche, de las 21:00 horas a las 05:00 horas".

"En el resto de la ciudad estas maniobras deberán realizarse únicamente en vehículos de hasta 3,500 kilogramos y se sujetarán a los horarios comprendidos de las 06:00 horas a las 08:30 horas y de las 21:00 horas a las 06:00 horas".

El problema del tránsito y estacionamiento de tráileres no es exclusivo del fraccionamiento La Herradura, donde el camión de carga manejado por la expareja de Noemí —quien tenía el cabello corto, una sonrisa cálida y 39 años— la asesinó. También lo padecen habitantes del fraccionamiento Geo Los Pinos I, vecino de La Herradura, donde igualmente se observan tráileres estacionados.

Dentro del Reglamento de la Ley de Tránsito y Seguridad Vial para el Estado de Veracruz también se especifica que los conductores de vehículos de transporte de carga tienen prohibido transitar por avenidas o zonas restringidas, así como por zonas residenciales, sin el permiso de la autoridad correspondiente, tratándose de vehículos con longitud mayor a 6.50 metros y/o una altura total de 4.20 metros.

Además, el artículo 150 del Reglamento de Tránsito Municipal de Veracruz faculta a la autoridad para prohibir, restringir o sujetar a horarios y rutas la circulación de vehículos de determinadas características en ciertos sectores de la población o carreteras, cuando su paso deteriore la infraestructura urbana, "se atente contra la seguridad, integridad o salud de la población" y otras determinantes.

Un peligro latente

Vecinos de La Herradura reconocen que algunos de los tráileres que circulan o se estacionan en el fraccionamiento son manejados por familiares de otros habitantes, como ocurría en el caso de Noemí.

Con miedo, y sin querer ahondar mucho en el tema, otros vecinos reconocen que el tránsito de tráileres en el fraccionamiento los mantiene alertas y que representa un peligro latente, principalmente después del presunto feminicidio de Noemí.

"No olvidemos que hace menos de un año hubo un accidente: salió el urbano de acá, de La Herradura, y se fue a incrustar contra un tráiler estacionado", recuerda Cristina sobre el accidente ocurrido en el acotamiento de la autopista Veracruz-La Antigua, en enero de 2025, que terminó con la vida de Alfredo, un adulto mayor; dejó gravemente lesionada a Jennifer, una joven de 20 años que se dirigía a su primer día de trabajo; y provocó que el adolescente Brandon Leonel perdiera la pierna derecha.

Para Denise Merlín, hija de Noemí, es importante que su madre sea recordada como una mujer fuerte, guerrera y de corazón intenso, que buscó la superación personal para darles mejores condiciones de vida a sus hijas.

"Mi mamá ayudaba a quien lo necesitara sin pensarlo dos veces. No le importaba quedarse con menos si con eso podía ayudar a alguien más. Si veía a una persona pasando por un mal momento, ahí estaba ella. Siempre tenía una palabra de aliento, una mano extendida o un acto de bondad. Así era ella: una mujer que daba sin esperar nada a cambio", escribió en redes sociales.

Ahora que el presunto feminicida está detenido, la familia exige justicia y que su nombre no sea olvidado. Las vecinas de Noemí, mientras tanto, organizan rezos frente a su domicilio cada noche. Otros, como Bernardino, observan cómo a diario al menos un tráiler pasa frente a su casa.

lm