VERACRUZ, VER.- Johanna creció entre sacos de box, cuerdas de ring y un padre deportista. De niña veía con admiración su desempeño y dedicación diaria, los festejos de los triunfos, la hermandad y la emoción que daba ganar tras semanas de esfuerzo. Así que, con 10 años, lo decidió: “Quiero pelear aunque sea una vez”, dijo.
Muchas cosas pasaron desde la primera vez que se subió al ring de su familia para entrenar, ubicado en el gimnasio Dinastía de Campeones, en la colonia Benito Juárez de la ciudad de Veracruz, a una calle de las vías del tren. Una de ellas es su reciente triunfo en la Olimpiada Nacional de Boxeo 2026, organizada por la CONADE.
Después de tres peleas, el 17 de mayo en Tepic, Nayarit, Johanna “Cosita” Martínez consiguió la primera medalla de oro ganada por una jarocha en la categoría junior de hasta 66 kilogramos. “Fue mi segundo año, soy junior mayor. El primer año me quedé en el regional. Sin embargo, nos preparamos fuerte y corregimos los errores del año pasado”, dice orgullosa tras salir de clases.
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Ángela Johanna tiene los ojos grandes, negros y vivaces. Con 16 años y una carrera amateur en el deporte que le enseñó disciplina, la adolescente fijó su próximo objetivo: el Festival Olímpico que se realizará en septiembre de 2026. A mediano plazo, describe, sueña con algo mayor: los Juegos Olímpicos de Verano de 2028, que se celebrarán en Los Ángeles.
“Es algo que me gustaría, que con esfuerzo sé que se podría lograr”, sostiene. Aunque no hay estadísticas oficiales de cuántos menores de edad practican el box en México, en febrero de este año el gobierno federal anunció el programa Boxeando por la Paz, en el que 5 mil boxeadores entrenan, desde marzo, a 100 mil niñas, niños y jóvenes en México a través de Jóvenes Construyendo el Futuro.
De acuerdo con los resultados del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (MOPRADEF) 2025 del INEGI, el 41.7 por ciento de la población de 12 años y más realiza algún deporte o ejercicio físico en su tiempo libre. Sin embargo, para Johanna, los entrenamientos ocurren desde antes de que salga el sol.
Sacrificios que valen la pena
Levantarse, correr, bañarse, estudiar, hacer tareas y entrenar hasta la noche fue la rutina que siguió Johanna para ganar su medalla de oro en los Juegos CONADE 2026. Dice que hizo sacrificios, como dejar su comida favorita para cuadrar el peso y perderse algunas fiestas, pero que todo tuvo su recompensa.
Así como salir a botear por la colonia y conseguir patrocinios para que ella, acompañada de su padre y entrenador, Juan Carlos Martínez Pulido, mejor conocido como “El Cosa”, pudiera cumplir una meta que nunca antes había soñado.
“Han dicho que soy una gran inspiración para todas las niñas que apenas empiezan en el deporte, que soy un claro ejemplo de que sí se puede”, dice sobre lo que opinan profesionales, maestros, maestras, compañeros y compañeras de su carrera deportiva.
“Estoy compitiendo en mi carrera olímpica y quiero disfrutar al máximo todo esto de las olimpiadas. Ya terminando, quisiera continuar con el Élite”, dice sobre el Campeonato Nacional Élite, en el que participan personas mayores de 18 años.
Un antes y después
El boxeo también le dio a Johanna “Cosita” Martínez algo inigualable: una relación cercana, de confianza y complicidad con su padre.
“Esto del deporte nos unió demasiado. Antes no llevábamos una buena relación, pero esto nos unió y siento que ambos estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado juntos”, admite.
Su entrenamiento en el boxeo inició a los 10 años, pero a los 11 peleó por primera vez. Los nervios aún los recuerda, pero le saben diferente tras seis años de experiencia en el deporte que espera practicar toda su vida.
“Los nervios nunca se van. Los nervios de saber que a la siguiente pelea vas tú, que puede pasar algo, si Dios no quiere, es con lo que cargo siempre. Sin embargo, no he sentido miedo en ninguna pelea, en ningún sparring. Me siento segura de lo que practico a diario en el entrenamiento”, describe.
Amante de los retos y las metas superadas, de personalidad decidida y energética, la adolescente de 16 años, que cursa el segundo semestre de bachillerato, proyecta combinar su próxima vida universitaria con el deporte del que siente admiración.
“Yo las invitaría mucho a la vida del boxeo. Sí, es un deporte muy duro, muy exigente, de varios sacrificios. No es fácil, la verdad, pero sin duda es algo que, cuando ganas o cuando pierdes, te deja una sensación que no tiene comparación con nada. Las amistades que te da el boxeo te curan, te motivan. Yo tengo amistades que me han ayudado a ser mejor persona, entonces sí recomiendo muchísimo el boxeo”, concluye.
lm
