VERACRUZ, VER.- Aranza entró al edificio con miedo aquél día. Múltiples oficinas en renta, otras sin cortinas ni letreros; se encendió su alerta y sospechó que la entrevista de trabajo a la que iba podía ser falsa. La amabilidad del supuesto guardia de seguridad, vestido como ejecutivo, la tranquilizó momentáneamente hasta que entró y no vio recepcionista.
El silencio le pareció abrumador. En el ascensor, ya nerviosa y camino al segundo piso, agradeció que alguien más tuviera su ubicación en tiempo real. “Me di cuenta de que yo no era la única entrevistada a las 3 de la tarde. Era de manera global. Me dijo que la plática ya había iniciado”, recuerda.
En junio de este 2026, tres meses después de su “entrevista”, en el grupo de Facebook BOLSA DE TRABAJO VERACRUZ, el usuario anónimo StunningCamel9351 publicó una fotografía del mismo edificio al que ella había acudido y preguntó si ahí eran las oficinas de alguna empresa. También lo habían citado en el inmueble ubicado sobre la calzada Ejército Mexicano, entre una farmacia y una casa de empeño de la ciudad de Boca del Río.
Te podría interesar
Cientos de personas comentaron en la publicación que se trataba de una estafa y que no fuera, que perdería su tiempo, pues era la misma empresa que en 2021 citaba en un edificio del Centro Histórico de Veracruz solo para sacarle dinero a los interesados. Aranza fue una de esas personas afectadas de esa manera.
Cuando fue a la entrevista en marzo de este año, en el segundo piso la recibió un hombre alto, blanco, casi calvo, de voz grave y de aproximadamente 55 años. Se presentó como Roy. Aranza se sentó en un espacio de dos metros por dos metros, junto a otras 10 personas, durante cuarenta minutos. El discurso, recuerda, era algo así: “Ustedes están aquí por tontos, porque no han encontrado una oportunidad, pero nosotros somos lo mejor. Llegaste al mejor lugar”.
Tras responder un examen, que en realidad era un cuestionario escueto sobre su información personal, lo que aprendió de la plática y resolver un quiz, Aranza pasó a otra habitación. Ahí le pidieron 300 pesos para apartar su lugar en la siguiente fase de la contratación, pero si no los tenía, podía dejar la mitad.
Según Daniel Pacheco, presidente del Colegio de Abogados Laboristas de Veracruz, “no hay forma en que una empresa formal te pida que le des dinero. Una empresa que te pide dinero es completa y absolutamente una mala empresa o, en la gran mayoría de los casos, un fraude”.
También lee: Detienen a 2 por robo de cadena al diputado Héctor Yunes en Boca del Río
Un modelo presente en México desde hace décadas
El abogado rememora que este esquema de estafa data en México desde hace 50 años y, en el puerto de Veracruz, cerca de 15. Sus víctimas suelen ser personas con poca experiencia laboral y gran necesidad económica, como jóvenes estudiantes o adultos desesperados por hallar empleo.
“Desafortunadamente afecta a gente que está en una situación vulnerable, que quiere trabajar, que quiere ser un buen ciudadano y que quiere sacar adelante a su familia”, explica Daniel Pacheco.
Las condiciones de estos empleos suelen ser tan buenas que, dice el abogado laborista, indican automáticamente que son un fraude. La vacante que Aranza vio en redes sociales ofertaba un puesto de auxiliar administrativo con una jornada de seis horas, de lunes a viernes, por un salario de 2 mil 400 pesos semanales, pero en el edificio le dijeron que podría ganar hasta 12 mil pesos mensuales a base de horas extras y que tendría libertad de elegir si trabajar por la mañana o por la tarde.
“Si entendemos que el salario mínimo ronda alrededor de los 315 pesos, o sea, cerca de 9 mil 600 pesos al mes, aproximadamente, ¿en qué lugar te van a pagar 10 mil pesos por ir a trabajar cuatro horas?”, cuestiona Daniel Pacheco.
“La segunda: cualquier empresa no hace entrevistas a 50 candidatos. Es muy difícil que siente a 30 o 40 personas cada tres o cuatro horas para este tipo de pláticas sin que empiecen a trabajar”, señala el abogado.
“Básicamente se trata de venta de productos. Se supone que era una empresa que venía de Monterrey, que se iba a instalar aquí, pero que primero abriría las oficinas administrativas porque iba a empezar a reclutar gente”, recuerda Aranza. “Yo no sabía que iba a competir por el puesto”, puntualiza.
Aunque en marzo le dijeron a Aranza que la empresa regia vendería suplementos alimenticios, los mismos “reclutadores” le dijeron a Juan, cinco años antes, que la empresa se llamaba Belleza Op. Las condiciones laborales eran las mismas, solo que entonces la cuota para apartar la vacante era de 150 pesos y, en el primer día de capacitación, les hacían ver una película estadounidense con el actor Will Smith.
A diferencia de Aranza, de 44 años de edad, Juan, quien entonces tenía 19, sí entregó el dinero y avanzó hasta la etapa final, en la que le pidieron vender diez “sérums” sin darle más que una muestra del producto. Ahí supo que había sido estafado. Tristeza, incomodidad y enojo fueron las emociones que experimentó.
Sin denuncias, no hay delito que perseguir
El esquema existe porque nadie denuncia, asegura el jurista Daniel Pacheco.
“Es como el clásico robo en la calle donde te quitaron la cartera. Si no es el celular y nada más es la cartera, bueno, reporto las tarjetas, las cancelo y se acabó; ya no voy ante la autoridad a denunciar. ¿Cuándo voy? Cuando me robaron 100 mil pesos, pero también tendría que haber ido cuando nada más me robaron la cartera”, explica el abogado.
Aranza y Juan, quienes pidieron resguardar sus identidades, dicen tener miedo porque las personas involucradas en el fraude se quedaron con sus datos personales, como números de teléfono y nombres completos.
Para reportar estas actividades irregulares, explica el presidente del Colegio de Abogados Laboristas de Veracruz, existen dos vías. La primera es a través de la Secretaría del Trabajo y sus órganos de inspección, encargados de detectar este tipo de establecimientos, revisarlos y sancionarlos porque no son en realidad lugares de trabajo.
La segunda, es una denuncia ante la Fiscalía General del Estado por el delito de fraude, interpuesta por los afectados. Sin embargo, admite, existe la desventaja de que la autoridad no suele dar seguimiento a este tipo de casos.
“Y muchas veces la persona que está buscando trabajo tampoco tiene mucho tiempo para ir a presentar estas denuncias y darles seguimiento. ¿Pero existen los medios? Sí, sí existen”.
“Acá el pecado de la autoridad es, a lo mejor, no generar procesos de inspección en este tipo de lugares y ver la manera de cerrarlos precisamente por todas las faltas a la Ley Federal del Trabajo que pueden llegar a tener, o que los fiscales del orden penal no den seguimiento al engaño y fraude que esto implica”, concluye.
lm
