VERACRUZ, VER.- El pesado caminar de Leticia demuestra el dolor que carga desde 2015, cuando su hijo Ricardo Delgado Valerio —escolta del entonces diputado local priísta José Ramón Gutiérrez de Velasco Hoyos— desapareció la madrugada del 3 de agosto en la ciudad de Veracruz. Desde entonces, su cuerpo grita lo que ella calla y expone el peso de la incertidumbre.
El dolor de pies y hombros, con un probable diagnóstico de artritis, es cómo el estrés le dice a su cuerpo que está llegando al límite. Leticia del Carmen Hernández debe subir escalones de un pie a la vez, por lo que tomar un pico, una hoz y recorrer los predios donde hay fosas clandestinas —como lo hizo en la segunda búsqueda de Arbolillo, La Guapota y Paso de Ovejas— es prácticamente imposible a sus 63 años.
Pero no le duelen solo los huesos, también es el corazón y la garganta, aquella que terminó seca como el desierto luego de su primera manifestación por el 10 de mayo. “Salí privada llorando porque no tenía que haber sido así. Yo no tendría que estar o no tendríamos que estar en una marcha por nuestros desaparecidos. Esto no tendría que ser”.
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Desde 2015, el Día de las Madres perdió valor para ella a pesar de conservar dos hijos más. “Nunca va a ser lo mismo, nunca es lo mismo”, dice Leti, quien se descubre pensando en Ricardo durante el día y la noche, cuando la incertidumbre y el estrés no la dejan dormir. Cuando escucha alguna de las canciones que Ricardo solía disfrutar o cuando es una de esas fechas especiales que compartían.
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Hace tiempo soñó con él. Lo vio guapo, sonriente, disfrutando un helado mientras ella le regalaba un perfume; esa fue la última vez que lo “vio” después de su desaparición en 2015. Tres años después, en medio de una depresión que no la dejaba hacer mucho más que llorar y acudir desesperadamente a hospitales y comandancias por reportes de que supuestamente lo habían visto, Leti dijo para Dignificando La Memoria:
“No sé nada de él, hasta la fecha la Fiscalía no me ha dicho nada. Yo supongo que pararon la investigación, no sé, nunca me avisaron nada”. Durante los primeros tres meses de búsqueda, cuando su cuerpo todavía resistía el esfuerzo físico, agentes ministeriales de la Fiscalía de Veracruz le dijeron que “le diera yo unos pesos a los ministeriales para que le echaran ganas y lo buscaran. Yo salí decepcionada, cansada, frustrada, con una pena tan grande de no saber nada de mi hijo y la policía sin hacer nada”.
Casi 11 años sin indicios, con más enfermedades y menos vida
La vitalidad se le escapa a Leti. La mujer que mide alrededor de un metro y medio de estatura, que se delínea intensamente los ojos con lápiz negro y porta un pañuelo amarillo, en representación de su colectivo, trae colgado un pin con una de las pocas fotografías de Ricardo Delgado Valerio, desaparecido a los 32 años.
“No te quiero decir que ya no quiero vivir porque tengo dos razones que es mi hija y mi nieta, pero le dejas de dar gusto a la vida, va bajando poco a poco”, describe. Su risa y humor se apagan, y su paciencia se disipa. El disfrute de reuniones familiares, como aquellas comidas del 10 de mayo con sus tres hijos, ahora son actividades que realiza para no entristecer a su hija.
“Estuve con tratamiento psicológico y ahorita no, ya lo volví a solicitar porque de nuevo siento que voy para abajo”, dice quien intenta motivarse a pesar del dolor que se intensifica en el Día de las Madres.
Ricardo Delgado, un hombre que le sacaba poco más de dos cabezas por sus 1.80 centímetros de estatura, era entonces su hijo más cercano. De cabello castaño claro, cara alargada y complexión robusta, el guardia de seguridad privada del IPAX, encargado de cuidar al político José Ramón Gutierrez de Velazco y a veces a su hijo, fue visto por última vez en el extinto bar “El Tiburón”, ubicado en los adentros del mercado Unidad Veracruzana.
José Gutiérrez de Velasco era entonces un importante político que en ese momento tenía el cargo como diputado local del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero que antes, del 2001 al 2004, fue alcalde de la ciudad de Veracruz por el Partido de Acción Nacional (PAN), al que renunció en 2013. Durante el periodo electoral de 2025 en Veracruz, José Gutiérrez de Velasco se inscribió como precandidato del PAN a la alcaldía, pero sus aspiraciones políticas no prosperaron.
A casi 11 años, la Fiscalía de Veracruz no tiene indicios de la desaparición del joven que dos meses antes había celebrado su cumpleaños y que dejó un hijo con discapacidad sin padre. Según relata Leticia, su hijo salió del bar acompañado de dos hombres, y previo a desaparecer fue visto por una mesera “junto a un carro de policías”. No hay más detalles sobre qué pasó después.
“Lo tenía chiquión, él siempre me abrazaba, me platicaba todas sus cosas. Nos llevábamos muy bien”, dice antes de mostrar una de sus fotografías favoritas, donde ella lo abraza por la espalda en alguna ranchería del municipio de Soledad de Doblado, en el que vivía tranquilamente hasta que Ricardo desapareció.
Su vida no volvió a ser la misma. El desdén de las autoridades en el caso, la falta de una declaración extendida y la búsqueda sin respuesta, ocasionaron su desgaste físico, emocional y psicológico.
Con el cuerpo adolorido y casi 11 años de lucha, Leticia aprendió a continuar la búsqueda de una manera distinta. Sin ir a los predios, dona ocasionalmente para que sus compañeras y compañeros de búsqueda continúen sus labores y encuentren “tesoros” para llevarlos a casa. Además, participa con frecuencia en las mesas de trabajo en la Fiscalía.
“Yo como madre presiento que él ya no está en este plano. Sí me gustaría encontrarlo porque yo ya tengo 63 años, mi salud no es la mejor ahorita. No me gustaría morir y no saber de él o por lo menos dejarlo en un lugar digno, donde sepamos que ahí está”, cuenta.
Por ese miedo, su hija Leti se hace cada vez más presente en el Colectivo Solecito de Veracruz y se involucra en las actividades que puede. “Últimamente se está empapando más en todo lo que hago, cómo lo hago, porque el tiempo pasa y a mí no me gustaría morir y que mi hijo quedara en el olvido. Ella está integrándose para continuar la lucha”.
lm
