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Vivir a 50 grados y sin clima: el viacrucis de una estudiante foránea en Veracruz

Fernanda y otras estudiantes que viven en una pensión cerca de la Universidad Veracruzana solo pueden usar el aire acondicionado durante la noche, pese a las sensaciones térmicas de hasta 50 grados en Boca del Río

Vivir a 50 grados y sin clima: el viacrucis de un estudiante foráneo en Veracruz
Vivir a 50 grados y sin clima: el viacrucis de un estudiante foráneo en VeracruzCréditos: LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- Fernanda, y sus tres compañeras de cuarto, sobreviven a los 50 grados centígrados de sensación térmica que sufre Boca del Río este miércoles 6 de mayo con un ventilador de plástico colocado en el techo. El minisplit, ubicado en el otro extremo del lugar, solo puede ser usado de 9:00 de la noche a 7:00 de la mañana por instrucciones de la casera, quien mide y cobra individualmente su uso cada dos meses.

No existen excepciones; “para eso tienen el ventilador”, les advirtió a cada una de las inquilinas al firmar el contrato. A veces, en la desesperación por disipar el aire caliente de su habitación, prenden, a escondidas, el aire acondicionado por diez minutos. 

Hace tres años que Fernanda se mudó desde Coatepec a la ciudad de Boca del Río para estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad Veracruzana. Sobrevivió su primer semestre en un departamento que no tenía clima ni estufa, por lo que buscó una opción más cómoda y llegó a su actual pensión: una casa de dos pisos ubicada en el fraccionamiento Costa Verde a la que se llega tras caminar cinco minutos desde la facultad.

En la casa viven ocho chicas, contando a Fernanda. Dos inquilinas tienen habitaciones individuales y el resto están repartidas en los otros dos cuartos, en donde el cupo máximo es de hasta cuatro personas. La renta —sin contar el recibo bimestral por el uso de los climas en cada habitación— es de 3 mil 100 pesos.

“Al final del día me sorprendió un poquito el tema del clima”, narra con una sonrisa la estudiante de 23 años, quien tras las tardes calurosas en la zona conurbada esperaba usar libremente el aire acondicionado en el cuarto que pagan sus padres.

Esperaba más comodidad, sentirme limpia, estar relajada, no tener temas de que ‘ay, estoy teniendo demasiado calor’. Básicamente tenemos que ponerle temporizador o si alguien se despierta a la hora, pues apagarlo”, describe.

Sin embargo, el horario limitado del clima llegó acompañado de otra cláusula: todas las habitantes, usen o no el clima instalado en su habitación, tienen que pagar una parte equitativa del consumo general de los cuatro aires acondicionados. Este costo extra puede variar desde los 300 hasta los 800 pesos bimestrales.

Con el dinero con el que Fernanda podría ampliar su despensa semanal, la estudiante paga un clima que usa limitadamente, aunque el costo extra no le importaría si, después de clases, pudiera usarlo a las 11:00 de la mañana, 4:00, 5:00 o 6:00 de la tarde, cuando el sol comienza a ocultarse, y no solo para dormir.

En cambio, tras 50 grados centígrados de sensación térmica como hoy, Fernanda debe darse un baño de agua fría para deshacerse del sudor y refrescar su cuerpo. El ventilador, que por cierto no echa aire directamente a su cama, apenas disipa el ambiente bochornoso.

Permanecer en salones para disfrutar del clima

El calor que se siente en la facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación es peculiar. En la zona del lago artificial, que posee garzas, tortugas y está rodeado de vegetación, prolifera un ambiente cálido

La cafetería, con sillas y mesas de concreto ubicadas debajo del edificio principal, tampoco permite el ingreso de vientos frescos, lo que empuja a que estudiantes se refugien en salones climatizados como oyentes de clases a las que no están inscritos con tal de refrescarse un rato. 

Y esta técnica, implementada por quienes viven lejos de la facultad y tienen algunas horas libres, es replicada casi a diario por Fernanda, quien vive a sólo cinco minutos caminando, pero que no puede usar el aire acondicionado de su cuarto durante las horas de las temperaturas más altas

El calor se encierra bastante en el cuarto, sobre todo a las 2:00, 3:00 de la tarde, más o menos, que es la hora más fuerte. Nada más podemos prender el ventilador que es como la alternativa que nos dieron. Sí es potente, pero en esta temporada no rinde”.

 

Casi no estoy en mi cuarto, sobre todo ahorita por el clima. La verdad prefiero quedarme aquí (en la escuela). Generalmente llego, la verdad, cansada y muy acalorada, no está chido”. Tras dos años de vivir en Boca del Río, Fernanda todavía no puede acostumbrarse al calor húmedo de la ciudad. Las olas de calor intensas las resiente, como cualquier jarocho.

La insistencia de no utilizar los climas durante el día viene, tal vez, de la falta de un buen voltaje en la casa, piensa ocasionalmente Fernanda. Ya que dice, en días comunes han tenido bajones de energía reflejados en focos. 

A dos semestres de terminar la carrera, Fernanda sueña con vivir en su propio espacio y dejar la pensión de estudiantes atrás. Si bien hay cosas que le gustan, dice que tener mayor privacidad, libertad y el uso a voluntad de un aire acondicionado, son cosas a las que aspira con ilusión. Mientras tanto, lidia el calor con un ventilador y baños constantes.

lm