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Ser apicultor en Veracruz: mover 50 mil abejas sin matarlas tiene un valor que pocos pagan

Víctor Espinoza y su equipo reubican panales de hasta 50 mil abejas africanizadas en Veracruz y Boca del Río, entre calor extremo, alturas y decenas de piquetes, buscan crear conciencia sobre un trabajo que muchas personas exigen gratis pese al riesgo que implica.

Ser apicultor en Veracruz: mover 50 mil abejas sin matarlas tiene un valor que pocos pagan
Ser apicultor en Veracruz: mover 50 mil abejas sin matarlas tiene un valor que pocos paganCréditos: Mara Lopez
Escrito en VERACRUZ el

VERACRUZ, VER.- Siete personas, junto con el capitán Víctor Espinoza, se colocan el traje de apicultor cada mañana para reubicar panales de hasta 50 mil abejas mestizas en Veracruz. El traje blanco, ensuciado de tierra y el sudor de quienes trabajan cubiertos de pies a cabeza en ambientes de 30 grados centígrados, a veces a 25 metros de altura y otras a ras del piso; esta es la protección de quienes buscan visibilizar un trabajo que se exige sea gratuito y mientras ellos arriesgan su vida. 

Así es como lo describe Víctor, quien aprendió a manipular panales de abejas africanizadas hace diez años de su tío apicultor. “Es de la zona de Chiapas, él ya ha de llevar como unos 20 o 30 años de apicultor y yo estuve con él como en dos o tres ocasiones”, dice con el traje puesto para acostumbrar su cuerpo al calor y no sofocarse durante los servicios que, según la complejidad, pueden durar hasta medio día.

De ahí yo anduve en unos trabajos y no me gustaba ver que los insectos se paraban únicamente a descansar y la gente les aventaba agua con jabón o fuego y las mataba. Ya de ahí me empecé a dedicar por cuenta propia sin equipo de seguridad”, explica.

Su demás experiencia la adquirió de forma empírica, tras casi siete años de manipular panales de abejas para evitar la muerte de las abejas a manos de humanos temerosos. Al principio lo hacía con ropa común de su armario y un costal de papas en la cabeza para cubrirse el rostro de las abejas furiosas. Hoy, él y su equipo utilizan trajes especiales de apicultores, velos y guantes de látex 3XL para realizar las reubicaciones, a bordo de sus motos y con cajas de cartón.

Somos Apicultores Veracruz es la empresa de Víctor y ellos fueron quienes el sábado 23 de mayo retiraron un panal de 50 mil abejas africanizadas, en el bulevar Vicente Fox de la ciudad de Boca del Río. También son a quienes, al menos una vez a la semana, llaman los bomberos cuando les reportan un panal grande de abejas. 

Una vez fuimos a la Riviera Veracruzana a buscar un enjambre que atacó a unos trabajadores. Al llegar buscamos y no encontramos nada, en el segundo intento buscamos y dentro del monte tuvimos un ataque tan feroz que has de cuenta que nos aventaban puños de grava encima”, recuerda.

Un trabajo desvalorizado

Las personas a veces no quieren compensar económicamente los riesgos que vive el grupo de apicultores. A pesar de tener el poder adquisitivo, algunos clientes no están dispuestos a pagar a pesar de que los expertos trabajan a altas temperaturas y alturas, con riesgo a recibir hasta 60 piquetes de las abejas que logran traspasar los trajes.

A pesar de que el 90 por ciento de sus rescates o traslados sean pagados, Víctor explica que mucha gente espera que el servicio sea gratuito, aún así sea en zonas del alto plusvalía, como Costa de Oro, o en municipios alejados de la zona conurbada, como Tierra Blanca.

Si bien los servicios a hospitales públicos y a personas en situación vulnerable son gratuitos, los demás no lo son. “De algo tenemos que vivir, pagar la gasolina”, dice indignado. 

En un día agitado, la cuadrilla de apicultores puede acudir hasta 10 servicios, de los cuales siete son pagados y los demás gratuitos. “A veces se molestan porque les decimos que el servicio sí tiene algún costo porque nadie nos apoya ni con litro de gasolina. Los muchachos que están con nosotros tienen familia, gastos y deben llevar un plato a la mesa”, explica. 

La mayoría de los gastos operativos son cubiertos por él, quien se apoya de su negocio de materiales. Sin embargo, sueña con que empresas o instituciones puedan costear su servicio como patrocinador para salvar, no sólo la vida de las abejas, sino la de animales y personas expuestas.

De lunes a domingo, de 8:00 de la mañana a 8:00 de la noche, Víctor pone su número de teléfono 229 461 1799 para la cotización de un servicio a cualquier parte de la zona conurbada Veracruz - Boca del Río - Alvarado - Medellín de Bravo

Yo quiero que la gente haga conciencia de que esto no es un trabajo fácil, no es un trabajo para cualquiera”, sostiene quien ha recibido picaduras de abejas en las manos, piernas y rostro, y quien le dedica su vida y dinero a este trabajo.

lm