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Ana y su hija Yalina sostenían una tiendita en Cosoleacaque; las mataron a balazos

La madre e hija fueron privadas de la libertad y sus cuerpos abandonados con huellas de violencia sobre una calle de Cosoleacaque; Ana Lilia sostuvo a su familia por año con un negocio en el mercado municipal, el cual atendía con su hija

Ana y su hija Yalina sostenían una tiendita de Cosoleacaque; las mataron a balazos.Créditos: Fluvio César Martínez
Escrito en VERACRUZ el

COSOLEACAQUE, VER.– En el municipio de Cosoleacaque, ubicado al sur del estado de Veracruz, un doble feminicidio ha sacudido a la población. Ana Lilia, de 47 años de edad, y su hija Yalina, de 25, fueron asesinadas a balazos el 17 de mayo. Los cuerpos degollados los dejaron abandonados en la calle, sin que existan detenciones hasta el momento.

Ana Lilia González Mateos y Yalina Cristal Lezama González eran locatarias del mercado Rafael Hernández Ochoa y reconocidas en la comunidad de la religión cristiana, que dedicaron su vida a trabajar en el centro de abasto con su tienda de abarrotes. Los asesinatos han generado molestia, indignación y dudas, entre familiares, amigos y compañeros del mercado.

Las autoridades estatales informaron que hay tres líneas de investigación, una de ellas relacionada al delito de la extorsión, pero aún sin resultados concretos ni detenidos.

El pueblo de Cosoleacaque convocó a una marcha en las calles para exigir justicia, pues se niegan a aceptar que el doble crimen quede impune.

Fueron privadas de la libertad previo a su feminicidio

Ana Lilia era madre soltera y pertenecía a la comunidad de la religión cristiana. Durante dos décadas fue locataria del mercado municipal, trabajo con el que sola sacó adelante a sus tres hijos. Yanila, la hija mayor, siempre la apoyó en el negocio. Ambas trabajaban toda la semana y nunca necesitaron temporadas de cerrar las puertas.

El pasado domingo 17 de mayo, madre e hija, participaron en una reunión de locatarios y tras terminar su turno en la tienda, después de las 15:00 horas, salieron del mercado para volver a su casa, ubicada también en Cosoleacaque.

“Ese domingo nos vimos la mañana y mediodía; ella estuvo aquí con nosotros el domingo todavía, tuvimos junta, estuvimos con ella y ella se despidió y después ya no supimos nada”, relata Jacinta Cruz, vendedora de tamales en el mismo mercado.

Cuando pretendían abordar sus autos, habrían sido interceptados afuera del mercado por hombres armados, quienes las subieron a una camioneta con rumbo desconocido.

Pasaron las horas y sus familiares comenzaron a buscarlas, pero no respondían los celulares.

La noticia de la tragedia llegó ese mismo día. Sus cuerpos fueron arrojados desde la camioneta, en calles del Barrio Cuarto de Cosoleacaque. El hecho generó una fuerte movilización policiaca que llevó a localizar también la unidad en la que viajaban.

De forma anónima, personas cercanas a ellas revelaron que ambas mujeres fueron degolladas y sus rostros estaban desfigurados por fuertes golpes. Además, tenían impactos de bala.

“La verdad las dejaron muy mal, no entendemos porque las mataron así, ellas no se metían con nadie”, declaró una familiar.

Un mercado enlutado

En el mercado Rafael Hernández Ochoa se ven caras de tristeza, y hasta miedo, tras el asesinato de ambas mujeres.

“Se respira un ambiente de tristeza joven. Ella crio a sus hijos aquí, me consta porque yo vendo popo y tamales, era madre soltera y de aquí sacó adelante a su hijo; duele su muerte como compañeras del mercado, porque no supimos más”, dijo una vendedora, cuyo local estaba al lado del de Ana Lilia.

Su tienda en el mercado está cerrada y sus compañeros colocaron flores, veladoras y un moño negro, en luto por la pérdida.

La tarde del martes 19 de mayo, ambas mujeres fueron sepultadas en el panteón municipal de Cosoleacaque. Los cuerpos iban en cajas de madera, seguidas de cientos de personas que se sumaron al cortejo fúnebre.

Antes de llegar el panteón, los féretros fueron llevados al mercado, donde la madre e hija pasaban la mayor cantidad de su tiempo. Entre lágrimas y reclamos, fueron despedidas con himnos cristianos y algunas personas reunieron fuerzas para tomar el micrófono y exigir que se haga justicia por el caso.

“Da mucho coraje como las mataron, no se vale, porque ellas eran mujeres de trabajo, ojalá que llegue la justicia”, dijo una persona en el cementerio.

Para despedirse, soltaron globos blancos en símbolo de paz. Cantaron himnos y se escuchó una predica frente a sus cuerpos, donde las lágrimas y el miedo fueron la constante.

Hay tres líneas de investigación, sin detenidos

Ana Lilia, es recordada como una mujer amable, que no perdía la oportunidad de predicar de Dios a sus compañeros y clientes del mercado. Parecía una mujer seria, pero quienes la conocen aseguran que siempre tenía una palabra de aliento.

Hoy su muerte, duele a quienes la conocieron, muchos de ellos, no dan crédito que fue asesinada.

El mismo día que las sepultaron, la gobernadora Rocío Nahle García informó que el doble feminicidio es investigado bajo tres líneas, de las cuales una se relaciona al delito de extorsión por su negocio y la otra a posible conflicto personal con personas desconocidas.

“Está trabajando la fiscalía en las tres rutas. Vamos a esperar para no obstaculizar ninguno de ellos, pero se está trabajando, fue una mamá y una hija, y vamos a dar con el autor material y los autores intelectuales de ser necesario”, declaró la mandataria.

Hasta el momento las autoridades municipales no han emitidos mensajes al respecto, ni acciones de reforzamiento de la seguridad en las zonas donde se llevaron a cabo los ilícitos.

El pequeño negocio de Ana Lilia, con el que sacó adelante a sus hijos, mantendrá cerradas sus puertas.

“Sí vamos a pedir justicia no nos lo van a hacer en esta tierra, mejor pedirle a Dios que haga la justicia que se merece, porque él es el único que nos puede hacer justicia para nuestra compañera y su hija”, finalizó Jacinta, la compañera de Ana Lilia y Yalina en el mercado.

fm