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Adalid y Areli viajaron al Carnaval desde Jalisco, accidente en camión los dejó varados en Veracruz

Una familia originaria de Guadalajara resultó lesionada tras la volcadura de un camión urbano en Veracruz, a más de un mes, denuncian irregularidades, gastos elevados y falta de apoyo tras el accidente.

Adalid y Areli viajaron al Carnaval desde Jalisco, accidente en camión los dejó varados en Veracruz
Adalid y Areli viajaron al Carnaval desde Jalisco, accidente en camión los dejó varados en VeracruzCréditos: Mara Lopez
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VERACRUZ, VER.- Era la primera vez que Areli, su esposo Adalid y su hija de un año ocho meses tomaban el transporte público en la ciudad de Veracruz. Se dirigían al Gran Café de La Parroquia para disfrutar, junto a otros familiares, su última noche en el puerto jarocho después de nueve días de vacaciones, un recorrido en El Carrizal y algunos paseos del Carnaval de Veracruz; era momento de regresar a Guadalajara. 

La noche era fresca, con probabilidades de lluvia y avenidas vacías debido al abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”, en Tapalpa, Jalisco, evento que cambió la fecha de sus vuelos para el lunes, un día después del domingo 23 de febrero.

Areli Mora y Adalid Alcerro creen que la carretera vacía convenció a Leonel “N”, chofer de su camión, de iniciar unas carreritas con otra unidad del transporte público sobre Rafael Cuervo hasta el bulevar Fidel Velázquez, aunque la velocidad incrementó después de DivertiPlaza.

Apenas se subieron al camión Costera - Lomas 4 que los llevaría al Malecón de Veracruz, la familia tapatía notó que éste no era como los de Guadalajara, donde los vehículos del transporte público son más parecidos a los camiones Ulúa.

A su camión de número económico 171 le rechinaba el volante, estaba oscuro por dentro y tenía una combinación exótica de asientos de plástico y de tela. Adalid también lo recuerda oxidado. En dos de estos últimos, ubicados sobre la llanta derecha trasera del camión, se sentó la familia.

Leonel “N”, el chofer, conducía a más de 50 km/hr, velocidad máxima permitida en Guadalajara, en la que los vehículos suenan una alarma automática que indica el exceso de velocidad. “Ahorita va a sonar y le va a bajar”, pensó Adalid. 

Allá sí hay accidentes, pero no exagerado como por exceso de velocidad”, dice hoy luego de tres cirugías; una en la cara, una en la pierna y otra en la rodilla. “La experiencia que hemos tenido aquí ha sido bonita porque nosotros siempre hemos caminado en Uber, en taxi, no sabíamos lo que era subirse a un camión”.

Tuvimos la mala suerte de que corrimos con un chofer irresponsable, que no sabemos si iba hasta drogado”, sentencia aún con la rodilla vendada, sin caminar erguido, con dos placas de titanio y ocho tornillos en la cara. 

“Creo que va muy rápido”, le dijo Areli a su esposo mientras el camión avanzaba sin detenerse sobre Rafael Cuervo y se saltaba un semáforo en rojo. “¡Bájale! ¡Bájale!”, gritaban los demás pasajeros de la unidad que después comenzó a zisaguear. 

“¡La niña!” le decía Areli a su esposo, quien decidió ponerse de pie y cargar a su hija para protegerla del golpe. “Lo único que escuché es que mi esposa empezó a gritar. Empecé a buscarle la manera al camión y dije: por si choca o da vueltas, buscar la manera de cómo voy a caer”, explica Adalid

Cuando la unidad zisagueó y la parte trasera se alzó tras el impacto en el camellón, él rodeó a su esposa e hija con sus brazos para absorber el impacto. El camión, con los vidrios quebrados, quedó parcialmente encima de la pierna derecha de Areli y en el carril contrario del bulevar Fidel Velázquez, casi enfrente de la Fiscalía de Veracruz.

“Yo pensé lo peor. La agarré y cuando levanté a mi hija me la puse en el pecho y le empecé a pegar en su espaldita. La verdad cuando mi hija reaccionó llorando dije ‘gracias Dios, porque mi hija está viva’”.

Con una fractura expuesta, Adalid puso a su hija a salvo y regresó para rescatar a Areli, quien pensó que moriría prensada entre la ventana del camión que ya soltaba gasolina.

El chofer recogía sus monedas

Areli suelta una risa irónica cuando recuerda que Adalid vió cómo Leonel, el chofer la unidad, recogía cada moneda del suelo tras el impacto que pudo terminar con la vida de su hija, de su esposo y con la suya. “No le pasó nada. También lo soltaron a los dos días”, añade.

Adalid fue trasladado a La Cruz Roja Mexicana ese domingo 23 de febrero y al día siguiente al IMSS número 71. Recuerda que caminó alrededor del camión con una presión el pecho que no lo dejaba respirar, y que cuando subió a la camioneta de la pareja que lo ayudó, perdió el conocimiento.

En el accidente, fueron vecinos de la Unidad Deportiva quienes impidieron que Leonel “N” se fugara. Sin embargo, hubo quienes aprovecharon la confusión para robar celulares y carteras de las personas lesionadas, entre ellos, las pertenencias de ambos.

Areli llegó al IMSS con la pierna ensangrentada y con algunos vidrios incrustados, pero en la clínica sólo le recetaron Paracetamol para el dolor. A 38 días del accidente, todavía no puede caminar erguida ni permanecer sentada mucho tiempo, le duele el coxis y resiente la presencia de un vidrio en su muslo derecho, en medio de sus moretones.

Más abajo, en la pantorrilla, los demás moretones dejan entrever lo que parece una quemadura ocasionada por el derrape del camión. 

Adalid, por su parte, permaneció hospitalizado hasta el 10 de marzo. Actualmente cobra el 60 por ciento de su salario y permanece en reposo junto a su esposa. Las cicatrices las tiene en la rodilla y en el rostro, debajo del ojo derecho, en la zona de la ojera, donde su hueso se fracturó en múltiples pedazos. 

A mes y medio del accidente, la familia ha tenido tres intentos de negociación con Carmen Rico, la representante de la aseguradora Asistencia Legal Seguros Alet (Facebook), quien sólo les ofreció 6 mil pesos por los gastos que, de acuerdo con Areli, ascienden hasta los 90 mil pesos entre sus objetos robados y gastos médicos. Además, acusa, la representante legal comenzó a ignorarla desde finales de marzo.

Mientras tanto, la carpeta de investigación 681/2026 en la que también declararon los demás lesionados, continúa con un proceso que amenaza durar otros tres meses. “En total hemos pedido prestado como 25 mil pesos o poco más. Ahorita no tenemos la solvencia para regresarnos a Guadalajara, necesitaríamos al menos unos 12 mil pesos y no los tenemos”, explica Areli.

Pedimos por favor que nos ayuden a hacer justicia, que puedan entendernos, somos turistas, no somos de aquí. Necesitamos regresar a nuestro hogar”, pide tras explicar que el ayuntamiento de Veracruz mostró indiferencia hacia su caso. 

Durante las noches, ambos apenas y concilian el sueño. Se despiertan durante las madrugadas y lloran al ver a su hija dormida, reviviendo el momento en el que pensaron que había muerto tras la volcadura del camión. Tampoco cuentan con asistencia psicológica.

lm