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A la bebé le salían moscas de la boca: vecina sobre muerte de Brisa, en colonia del puerto de Veracruz

Brisa, una bebé de cuatro meses, murió en Veracruz en medio de condiciones extremas de abandono y desnutrición; sus padres fueron detenidos y sus tres hermanos quedaron bajo resguardo del DIF mientras la Fiscalía investiga omisión de cuidados, maltrato y posibles delitos adicionales

Casa en la que vivían la bebé de 4 meses y foto del tío que ha acompañado a los infantes
Casa en la que vivían la bebé de 4 meses y foto del tío que ha acompañado a los infantes
Escrito en VERACRUZ el

VERACRUZ, VER.- A Brisa, de cuatro meses de edad, sólo se le veía acompañada de su hermana mayor, una niña de 12 años que la cuidaba, alimentaba y la dormía en lugar de estudiar o jugar. Su madre, Mónica Vianey “N” de 27 años, y su padre, Carlos Manuel de 31, que hoy permanecen detenidos, no se preocupaban por ella o alguno de sus tres hermanos

Brisa era pálida, de ojos rasgados, cabello castaño claro y sufría de asma. Una de sus mejores y únicas fotos es en la casa de su tío David, en la que luce un mameluco color azul cielo punteado. Se le ve tranquila y aseada, chupándose el dedo sobre un mecedor del que cuelgan juguetes, una imagen que dista a la última que recuerda su vecina Yaretzi, quien la vio sin vida en los brazos de su madre Mónica la tarde del martes 24 de febrero.

Dice que le costó dormir, que todavía recuerda el color de su piel, el aspecto de sus ojos y las moscas que salían de su boca cuando Mónica, en pánico, gritaba que Brisa estaba muriendo y que necesitaba ayuda. En el hospital, los médicos confirmaron su muerte.

Parte de afuera donde vivían los menores

“Luego traían a la bebé sin pantaloncito, en cuera, sin nada. Nosotros realmente queremos sepultar a la niña porque pues realmente sufrió mucho, y para que se vaya a una fosa común como que no es adecuado”, explica la vecina que en más de una ocasión intervino en la situación de los cuatro hermanos que siempre estaban con ropa sucia y que pocas veces eran bañados.

Mónica llegó al Hospital General de Tarimoya con el cuerpo de Brisa ya sin vida. Según información del personal médico, la menor se asfixió con lombrices que salían de la nariz; sin embargo, al detectar ese y otros signos de descuido, dieron parte a las autoridades y la madre fue detenida en el lugar.

Según comentan empleados del Hospital de Tarimoya, Mónica tuvo el parto de su hija en el área de maternidad de esta misma clínica, pero no esperó el alta médica ni el registro de la menor y escapó del lugar. Al igual que sus tres hermanitos, Brisa no tenía acta de nacimiento.

Vivían en la basura

La familia de seis integrantes habitaba una casa ubicada en una de las últimas calles de la colonia Ana Carreto, en la ciudad de Veracruz, donde el pavimento, las banquetas y el alumbrado público no existen. Entre paredes de lámina oxidada, bolsas de basura, botellas de plástico y dos colchones sucios y malolientes dormía Brisa, de cuatro meses, y sus hermanos de un año ocho meses, 9 y 12 años.

En un mono espacio que no tiene suelo libre de basura para caminar, electricidad, baño ni acceso a agua potable, los niños habitaban cuando no eran enviados por su padre, Carlos Manuel “N”, conocido en la colonia como “El Pelonchas”, a pedir dinero en la calle. 

O cuando el tercer hermano, de 9 años, no era llevado por Mónica y Carlos a robar casas, según cuenta su tío David, con quien aprendió a leer a pesar de nunca haber ido a la primaria. A veces, el menor también era visto por vecinas en la puerta de la Farmacia Guadalajara, donde abría y cerraba la puerta a cambio de una moneda.

“Los mandaban a pedir de a 10, de a 20 pesos. Llegaban a llenar una latita que tenían, para que cuando él llegara no se enojara y no les pegara, les pedía cuentas de cuánto habían sacado y que cuánto habían hecho”, narra David con la mirada perdida y los ojos cansados. 

David tío de las menores

“Imagino que él necesitaba dinero para seguir consumiendo”, dice el hombre que recibía a la familia cada quince días, cuando los golpes y gritos de Carlos asustaban a Mónica. “Yo cuando les decía que los quería llevar al DIF gritaban porque ellos tenían una de no sé qué, a lo mejor que era una cárcel o algo, por eso nunca los llevé, siempre los tuve yo hasta que me los quitaron”, explica.

Denuncias que no procedieron

Los niños comían cada dos o tres días, cuando David los visitaba con bolsas de pañales y leche en mano, y cuando los llevaba al parque y comían los antojitos que venden frente a su casa. Previo a eso, la comida que las vecinas les ofrecían eran llevadas a sus padres. Los tres presentan desnutrición.

Además, según le comentaron autoridades del DIF a David, el más chico llegó con malestar estomacal y vómitos, a lo que él se pregunta si lo mismo le pasó a Brisa. Ese martes, las vecinas supieron que la bebé tenía alrededor de tres días enferma y que sus padres decidieron darle suero.

Cuando la mayor alertó que Brisa no despertaba, la situación fue minimizada por Mónica e ignorada por Carlos, quien les dijo a las vecinas que “equis, eso era problema de la mamá”.

La relación entre ambos era inestable, había peleas y golpes que muchas veces alcanzaron a los menores. Entre moretones e hinchazones, la hermana de 12 años una vez fue golpeada con un tubo frente a una de las vecinas, quien junto a las demás denunció la agresión por llamada telefónica, pero nada pasó.

“Nos dijeron que nosotros tenemos que ir al DIF y llevar evidencias, que si no llevamos evidencia de cómo les pegaban pues no pueden hacer nada”, explican molestas desde la calle de tierra. “Siempre le preguntábamos si estaban bien y decían que sí, pero yo creo que estaban amenazados de parte de su papá. La niña a veces lloraba”, agregan.

En ocasiones donde llegó a ir la patrulla, la situación sólo quedaba en una detención de algunas horas, en las que Mónica pagaba la fianza de Carlos y les prometía a las vecinas denunciarlo por maltrato, pero eso nunca sucedió.

Fue este martes, gracias a que vecinos buscaron a Carlos para enfrentarlo tras la muerte de Brisa y la declaración de su hermana cuando se dijo abusada sexualmente, que elementos de la Policía Naval lo detuvieron. 

“Ella fue como la mamá para los niños, ella sí explotó con la muerte de Brisa. La consolamos y todo, pero pues nos dimos cuenta quién sufrió más”, dice David sobre la hermana mayor que a diario esperaba hasta las 10:00 u 11:00 de la noche para salir a jugar, luego de dormir a cada uno de sus hermanos.

Actualmente, los tres menores se encuentran resguardados por el DIF municipal de Veracruz, quien les ofrece valoración médica y psicológica. Aún no resuelven si David podrá quedarse con la guarda y custodia de los tres; por su parte, la Fiscalía General del Estado investiga la muerte de Brisa y las acusaciones de omisión de cuidado y maltrato a ella y sus hermanitos, para determinar la situación legal de Carlos y Mónica.

David, dedicado a la reparación de lavadoras y electrodomésticos, se describe decepcionado, triste e impotente, pero también tranquilo de que los tres menores que sobrevivieron estén en mejores condiciones. 

“Sí queríamos actuar antes, pero también las autoridades, yo veo que no se dan una vuelta. No vienen aquí por no ensuciarse los pies, a ver cómo está un niño, a revisarle los dientes o a ver si tiene muchos piojos o a repartir algo, a hacer algo, el gobierno también no sirve”.

“No creo que se haga mucha justicia, pero esperemos en Dios que sí. Era una niña inocente, yo como padre no dejaría a mi hijo morir. El gobierno tiene que determinar un responsable, aunque sea un marihuanero, borracho o drogadicto, porque al rato cualquiera va a dejar morir un hijo así. Si los dejan libres o no hacen nada, entonces para mí no va a haber justicia”, sentencia.

lm