VERACRUZ, VER.- "Vengo con mucho miedo, pero con más ganas de encontrar a mi mamá", dice Mónica Ramírez, hija de los desaparecidos Alba Mónica Ramírez Becerro y Bibiano Toledo Castro, una pareja de adultos que confirma, fueron secuestrados en el puerto de Veracruz.
Su interés, puntualiza, es llegar a la gobernadora del estado, Rocío Nahle, y pedirle ayuda para encontrar a su madre y a su padre de crianza. Mónica, quien mantiene la esperanza de hallarlos con vida y de que se encuentren desorientados en algún lugar, le pide ayuda a los veracruzanos en la difusión de las fichas de búsqueda.
"Yo les pido a todas las personas que la han conocido, a sus exalumnos, a sus alumnos, a los padres de familia, que me ayuden a compartir, que se escuche la voz de que la estamos buscando".
La última vez que supieron de Alba y de su esposo Bibiano, fue el miércoles 14 de enero de 2025. La pareja, que tenía planeado un miércoles de pendientes luego de sus consultas médicas, perdió comunicación con su familia después de las 12:30 del día. Aquella tarde, la maestra de primaria de 57 años, llegó a su casa luego de haber ido al IMSS 64 por una consulta médica. Alba, quien recientemente había tenido una operación en sus rodillas que fueron drenadas, estuvo ahí sólo 10 minutos.
De acuerdo a las cámaras de seguridad que habían en su casa, fue a las 12:40 cuando Alba tomó su Chevrolet Aveo color azul marino y salió de la colonia La Pochota, donde vive, para dirigirse al Chedraui Coyol y reunirse con su esposo Bibiano Toledo. En conjunto, explica Mónica, sus padres fueron vistos allí por última vez, donde comerciantes afirmaron haberlos visto platicar con otras personas. Es la última pista que tienen de Alba y de Bibiano.
Los planes de ir a la Plaza de la Tecnología a reparar un teléfono celular y de acudir al mecánico eléctrico en la calle Alcocer, nunca pasaron. Mónica no sabe dónde ni a qué hora exacta desaparecieron sus padres. Lo único que sabe, es que la última conexión del teléfono de Alba fue a las 13 horas con 20 minutos, así como los planes que la pareja tenía para aquél miércoles. Desde entonces, a casi un mes de la desaparición de sus padres, ella y el resto de su familia viven en la desesperación.
Secuestro y una fiscalía revictimizante
Luego de perder comunicación con sus padres, el hermano de Mónica acudió a la Fiscalía de la ciudad de Veracruz para denunciar la desaparición, donde, sin mayores explicaciones le dijeron que la denuncia debía interponerse en la ciudad de Xalapa.
En la capital los recibió un fiscal de la Unidad Especializada Contra el Secuestro (UES) llamado Víctor Lopez, quien les dijo que ellos se encargarían del caso, y que, mientras tanto, no hablaran ni se comunicaran con nadie sobre la desaparición de sus padres.
Para este día, 15 de enero de 2025, la familia de los esposos ya había recibido un mensaje en donde les pedían dinero para su liberación. La prueba de que seguían con vida, explica Mónica, fue un audio de la voz de Alba, que se escuchaba asustada y adolorida.
Luego de negociar la cantidad, la familia entregó el dinero en la esquina de la casa de Alba y de Bibiano cerca de las 10:30 de la noche. No vieron quién o quiénes recogieron el dinero, pero sí a una patrulla de la Policía Estatal que pasó minutos antes de la entrega. Sin embargo, después de eso, la familia no recibió a Alba, a Bibiano ni algún otro mensaje de los presuntos secuestradores.
Ese mismo día, alrededor de las 15:00 horas, agrega que la casa de su madre fue vandalizada. Dice que, con las llaves de Alba, las personas que la privaron de la libertad entraron a su casa, rompieron las cámaras de seguridad y revolvieron papeles en busca de algo que desconoce.
Una semana y media de silencio después, elementos de la Fiscalía de Veracruz acudieron al domicilio con la noticia de que en Xalapa no existía ninguna carpeta de investigación sobre Alba y Bibiano. Mónica explica que se siente indignada y revictimizada, pues además, la fiscalía no había levantado la denuncia de robo de los vehículos de sus padres los cuales, al parecer, fueron sustraídos del centro comercial. El vehículo de Alba es un Chevrolet Aveo color azul marino con placas YHV282B, mientras que el de Bibiano es una camioneta Peugeot Partner color blanca con placas YB9267A.
"Es una situación muy difícil porque ni siquiera aparecen como robados o extraviados, entonces imagínese, ellos andan en... Pues no, no sabemos qué haya pasado con los vehículos. Ni siquiera los han buscado".
Alba Mónica, maestra apasionada, y Bibiano Toledo, un hombre discapacitado
Tras años de insistencia, Alba al fin había decidido jubilarse. El trámite lo inició luego de la incapacidad que le dieron por su operación en las rodillas y después de 25 años en la docencia. De ojos cafés oscuros, cabello teñido de color chocolate y de cejas tatuadas, Alba trabajó en escuelas rurales durante varios años.
Es maestra de primaria y actualmente se desempeña como docente -en trámite de jubilación- en una escuela del fraccionamiento Puente Moreno, en el municipio de Medellín de Bravo. Durante su juventud, narra Mónica, su madre se dedicó a recuperar tierras ejidales. Además, como maestra explica que es muy apasionada. De su dinero solía comprar dulces para sus alumnos, de quienes le costó despedirse al iniciar el proceso de jubilación.
Bibiano Toledo, por su parte, es un hombre de 60 años discapacitado. No goza de buena salud; ha sufrido de infartos, parece del corazón y le cuesta caminar. De ojos cafés oscuro, de 1.70 de estatura y de cabello corto, negro y rizado, Bibiano tiene como hobby la maderería. Con esta, ocupa su mente y tiempos libres en la creación de figuras de madera.
Con la camioneta de Bibiano, dice Mónica, sus padres planeaban dedicarse a la venta de frutas ya que Alba se jubilará.
En la búsqueda
"Yo cierro los ojos y veo a mi mamá, su sonrisa, y es tanta la importancia que yo siento de pensar que alguien me puede quitar esa sonrisa de mi mamá. Que ni siquiera tengo dónde abrazarla, dónde llorarle, cómo saber que mi mamá está bien, es demasiado", dice Mónica.
Actualmente la investigación llevada por la fiscalía de la ciudad de Veracruz no tiene avances, ya que no hay grabaciones de las cámaras de video seguridad del C5i debido a que, según le dijeron a Mónica, ni las de la colonia La Pochota ni las que están ubicadas en el Coyol, sirven. Situación que se repite con las cámaras del centro comercial.
"Yo quisiera que la señora gobernadora nos ayudara, que la Fiscalía nos ayudara. De verdad, no somos una ficha más, un expediente más, somos seres humanos y estamos esperando a nuestros familiares de regreso", expresa.
En caso de que alguna persona cuente con información que ayude a dar con el paradero de Alba y de Bibiano, la familia Ramírez habilitó el número 229 125 3822 para comunicarse con ellos.
vtr