OPINIÓN

Manantiales comunitarios ante la urbanización

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opinión.Ciencia y LuzCréditos: LSR Veracruz
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En varias localidades del municipio de Emiliano Zapata, el agua que llega a las casas proviene de manantiales. Estas fuentes no solo les permiten realizar las actividades diarias; también forman parte de su historia comunitaria. En muchos casos, fueron los propios habitantes quienes trabajaron con pico y pala para llevar el agua hasta sus hogares.

En estos pueblos, la distribución del agua está a cargo de comités elegidos en asambleas comunitarias. Sus integrantes administran las cuotas, hacen las reparaciones y vigilan el funcionamiento del sistema. Algo parecido a una pequeña comisión de agua autónoma.

En 2022, comunidades abastecidas por cinco manantiales (El Chico, El Lencero, Agua Santa, Vaquerías I y Vaquerías II) se organizaron bajo el nombre de Los 23 Pueblos. Su preocupación principal era el rápido crecimiento urbano entre Xalapa y Emiliano Zapata, especialmente por los posibles efectos sobre sus manantiales: la disminución del agua y el deterioro de su calidad.

¿Qué tienen que ver las casas con los manantiales? 

Mucho más de lo que parece. Los manantiales dependen del agua de lluvia que entra lentamente en el suelo de las zonas altas, como si la tierra fuera una gran esponja. Estas áreas se conocen como zonas de recarga. El agua viaja bajo tierra por kilómetros hasta volver a salir a la superficie de zonas más bajas. 

El problema es que, muchas zonas de recarga coinciden con las áreas donde la ciudad ha crecido más en los últimos años. Cuando el suelo se cubre con cemento y asfalto, gran parte de la lluvia ya no logra infiltrarse y termina escurriendo hacia calles y ríos. 

Además, el aumento de la población incrementa la demanda de agua. Para cubrirla, se han perforado más pozos. Aunque las autoridades señalan que todavía existe suficiente agua subterránea, estas perforaciones podrían modificar las rutas del agua que alimentan a los manantiales y reducir el volumen que emerge.

¿Y qué pasa con la calidad del agua?

Como el agua de los manantiales proviene de la infiltración, cualquier contaminación que entre al subsuelo puede mezclarse con el agua limpia. Las descargas de aguas residuales de casas y fraccionamientos, sin el tratamiento adecuado, representan uno de los principales riesgos. 

Ante esta situación, el colectivo realiza monitoreos mensuales de bacterias con apoyo de Global Water Watch-México. Esto permite detectar procesos de contaminación y dar seguimiento a la salud de los manantiales. Hasta ahora, los resultados indican que el agua es segura, aunque requiere de un proceso de potabilización para su uso diario. 

Aprender a compartir el territorio

Los manantiales sostienen mucho más que el suministro de agua, mantienen vínculos comunitarios, memorias y formas de organización construidas durante generaciones. Por eso, protegerlos implica preguntarnos cómo queremos que crezcan nuestras ciudades, qué comunidades asumirán los costos de ese crecimiento y qué acciones son necesarias para mantener la calidad y cantidad del agua.

Por: Andrea Cortés Ortega, Maestría en Ecología Tropical, UV 

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