En las postrimerías de la selección interna de Promotores de la Cuarta Transformación, las noticias sobre el desaseo de la contienda interna, la confirmación de candidaturas largamente cronicadas y la irrupción de la violencia política, extensión de la violencia organizada, no cesan.
Tampoco la distancia cada más evidente, entre los cónyuges electorales Movimiento de Regeneración Nacional y Partido Verde Ecologista de México. El romance inicial ha derivado en una tensión marital por el dominio de las posiciones en las sigladuras de candidatos.
El primer tema recae nuevamente en Veracruz Puerto, donde la semiología política ofrece elementos para el análisis.
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Una vez revestida con el formalismo partidista, ya con el documento de Promotora de la Cuarta Transformación en la mano, Rosa María Hernández Espejo se reunió con la militancia, los que mueven a la cuatrote, quienes significan votos, y en esos sufragios, la esperanza atomizada en congregaciones, barriadas, colonias y fraccionamientos cuyos habitantes –emisarios de ese voto- esperan que las condiciones colectivas cambien.
El bien común, eje troncal de la política social, se ha dislocado, descarrilado, en el Puerto de Veracruz donde la alcaldesa saliente, Patricia Lobeira Rodríguez, ha dejado de operar con la eficiencia inicial en el mantenimiento preventivo de la ciudad más importante del estado.
En este gobierno virtual, con declaraciones y anuncios hechos en un estudio profesional, sin la presencia incómoda de la prensa, en el cuidado de la burbuja de la imagen pública ante cualquier reclamo ciudadano, la ciudad se cae a pedazos, sin un proyecto urbano, las colonias abandonadas a su suerte, las calles destrozados y los servicios caídos.
Las condiciones para el cambio de estafeta partidista están dadas. El pueblo, la gente, los votantes que sobreviven en la colonia, están hartos. El cambio está cerca. Lo huelen. Lo perciben.
Aquí entra en escena el oficio político, la sensibilidad social, el humanismo mexicano que no es más que una adaptación tropical de la tesis de Ulpiano de mantener la permanente e invariable voluntad de darle a cada quien lo que le corresponde.
Hay que gobernar con justicia.
Para hacerlo, primero hay que ganar la elección abierta con un margen de votación a prueba de dudas.
Y para ganar la elección, primero hay que realizar la operación cicatriz en el Movimiento de Regeneración Nacional.
Esa es la tarea de Rosa María, quien lanzó su espada en prensa, bruñida en la lucha social, templada con el calor de la calidad moral y enfundada en el modo honesto de vida.
El mensaje de este domingo fue contundente. La promotora de la 4T hizo un llamado a la unidad interna del movimiento, exhortando a militantes a dejar atrás cualquier diferencia y sumar esfuerzos, porque la clave del éxito radica en la unión del pueblo y el movimiento, de manera que «es necesario reforzar el contacto ciudadano mediante recorridos casa por casa en las colonias y fraccionamientos de la ciudad».
Los destinatarios de esta operación cicatriz son los adversarios internos; que no enemigos irreconciliables, la ex diputada Anilú Ingram Vallines y el actual legislador morenista José Ricardo Ruiz Carmona.
Ambos, formados en la política en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, aprendieron que la diplomacia y la negociación son tendones del ejercicio político. No son personajes siniestros que buscan el poder por el poder.
Ya Rosa María lanzó el primer llamado.
Seguramente vendrá la respuesta positiva, conciliatoria, política, de los ahora vestidos con la chaqueta magenta.
Ahí se medirán como exponentes redimidos de esta Cuarta Transformación.
En ese llamado a la unidad que les hace Rosa María, se probarán como marineros avezados, sin escuchar el canto de las sirenas de la oposición que seguramente los convocarán al aquelarre del divide y vencerás.
Atrás quedó la guerra de encuestas, la entrega de dinero en efectivo en aras del fortalecimiento de la popularidad, atrás quedaron los jaloneos, patadas bajo le mesa.
En el deber ser, seguramente se sentarán a negociar, en praxis del aforismo del flechador de la luna, lanzar la flecha lo más alto posible, a ver que se consigue, a sabiendas que la saeta no alcanzará el objetivo.
En la semiología de la política, el columnista Arturo Reyes Isidoro, interpretó un escarceo de Pepín Ruiz con el Movimiento Ciudadano, a raíz de un posteo que hizo el diputado local en sus redes sociales.
Ruiz Carmona apareció en la foto mencionada, a la que acompañó con el siguiente texto: «Mi Gente Querida hoy nos tocó fiestónnn en bodorrio y aquí ando con mi media naranja (Paola Paratore ataviada con elegante vestido naranja) … les mando un saludo a todas y todos».
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Vendrán días interesantes.
… de otro costal.
(1).
El mensaje de Anell Acevedo Castellanos, ex virtual candidata a la alcaldía de La Antigua por Partido del Trabajo, subido a sus redes sociales, no debe quedarse como una expresión al calor de la selección interna de candidatos y candidatas, en un exabrupto de la pasión preelectoral o una demostración a lagrima abierta de un estado emocional femenino
No.
A la joven política la amenazaron a ella y a su familia para doblarla, obligarla a bajarse de la contienda en construcción.
Luego de subir sus razones –la seguridad de su familia como la primera e indubitable tesis- dijo que, tras mensajes de amenazas, decidió bajarse de la contienda al interior del PT que buscaba abanderarla a la alcaldía de La Antigua, Veracruz.
Aquí el primer respondiente deberá ser el Organismo Publico Local Electoral de Veracruz.
La violencia política en razón de género, la violencia política en sí, no debe permitirse en el marco de una elección democrática, lacera el principio básico de la libertad y los derechos civiles de las personas, y si esta persona es una mujer, entonces deberá existir una concordancia entre el dicho y el hecho.
El tiempo de mujeres deberá cuajar en una investigación a fondo.
Si bajan a una, bajan a todas de la contienda por las mil 50 posiciones a elegirse el próximo domingo 02 de junio.
(2).
«Esta es la batalla política más difícil que he emprendido en mi vida».
«Es una batalla para que no se pisoteen más los principios y valores del partido en el que militó, el PAN».
«Como lo advertí, el proceso de selección de candidatos a los ayuntamientos, y en particular el de Boca del Río, está lleno de irregularidades que ya en otras comunicaciones he citado; pero que están envueltas de corrupción, amenazas, imposiciones y falta de transparencia. Resulta ser que la nueva dirigencia Nacional, es más oscura y parcial de lo que me podía imaginar. No hay congruencia, no se pueden pasar por alto las ilegalidades, cuando nos dicen que las combatimos», son las palabras impugnatorias de un panista boqueño, Humberto Alonso Morelli, antecesor de Juan Manuel de Unánue Abascal.
El ostión panista empieza a abrirse.
La rebeldía podría hacerse caudal y desembocar en un Frente Democrático que separaría a los panistas de las imposiciones y los guiones pre escritos.
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