OPINIÓN

Conocer al enemigo, la mayor cualidad de AMLO

Créditos: LSR Veracruz
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“Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Sun Tzu

En el juego de la política, uno de los puntos más importantes es la estrategia. Ser estratega en la política significa saber actuar bajo diferentes circunstancias buenas o malas, todo esto a través de una preparación previa de lo que pudiera suceder en diversos escenarios, por lo que contar con un manual de crisis es pieza crucial en los equipos y asesores de cualquier funcionario público.

Dentro de la comunicación política, también podemos encontrar otras estrategias, como lo puede ser el “storytelling” (el arte de contar historias), lo cual hoy en día a todos los candidatos utilizan para causar “click” con los electores. Otra estrategia que hoy en día los candidatos ocupan es el manejo de redes sociales, cosa que en el último proceso electoral pudimos ser testigos de cómo exprimieron esta estrategia. Desde luego, el discurso es una de las más efectivas, el causar emociones en el público objetivo es traducido como un voto. La prueba más fehaciente de como un discurso es traducido en votos es como AMLO lo ha ocupado desde el 2018 hasta la fecha. Su discurso basado en polarizar a la sociedad en “pueblo y opositores” dio como resultado ser reconocido, por muchas personas, como “el pueblo”.

Mencionar a López Obrador es sin duda hablar de uno de los mayores referentes de la comunicación política y estratega en México. Él ha sabido capitalizar la atención de todo México y marcar la agenda mediática durante todo su mandato. Pero no solo su discurso ha sido su herramienta maestra desde que era candidato en aquel lejano 2018, desde entonces manejaba el posicionamiento de “la mafia del poder”, lo que demostraba que, en toda esa campaña, había un objetivo a vencer, un enemigo, la clase política.
 
Y es de esta estrategia de la cual quiero hablar. AMLO, durante todo su sexenio, ha sabido manejar “el enemigo” que el mismo fabricó desde su discurso de campaña y lo llevó a la silla presidencial hace casi ya 6 años. Él, en todo momento, ha hecho saber que su arduo trabajo de la mano con todos los suyos tienen un fin, acabar con los políticos corruptos y conservadores que solo desean seguir robando a México. Todo esto siempre va acompañado de aseverar que, si el país se encuentra en la posición en la que está, es debido a esas pésimas administraciones y él, como el salvador, hace todo lo posible por solucionarlo, pero “el enemigo no lo deja hacer las cosas”.

El hecho de siempre tratar de encontrar al “enemigo”, viene de una de las estrategias bélicas más conocidas y expuestas por el filósofo de la antigua China, “Sun Tzu”. Sun Wu, el cual era el nombre de nacimiento de Sun Tzu, planteó en su libro “El Arte de la Guerra”, que los guerreros más experimentados, superiores, en pocas palabras, los mejores, atacan mientras que los enemigos siguen planteando un plan. También, en esta misma lectura, menciona que la herramienta crucial para ganar cualquier tipo de batalla, incluso más poderosa que cualquier arma, es el conocimiento del enemigo.

“Por tanto os digo: Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo, pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla”. Esto es lo que menciona Sun Tzu sobre conocer a tu enemigo.

La última vez que AMLO utilizó esta estrategia fue cuando posicionó a Xóchitl Gálvez como el referente político de la oposición. Obrador no podía esperar a que los dirigentes de los partidos buscaran la mejor opción para hacerle frente en las elecciones, él tenía que salir y ver cómo ganar ventaja de la situación. Xóchitl apareció con sus “actuaciones” en el senado, con tocar la puerta de palacio e insultar al presidente. Todo esto despertó el interés de Obrador. Sabía que ésta era la carta que debía jugar. La llevó y colocó como la “favorita” de los contrarios porque, según la oposición, era la única que le hacía frente a los dichos de él, pero lo que ocurría es que Obrador solo le contestaba a ella, dándole esta relevancia que la oposición ocupaba para poder encontrar “su esperanza”. Una vez que la nombraron candidata, Obrador ya tenía media guerra ganada, pues conocía perfectamente a su enemigo, lo demás es historia. Xóchitl nunca levantó, nunca fue un referente, AMLO jugó en su cancha y con mucha ventaja, analizando siempre a su rival desde antes de que lo fuera.

Haciendo zoom… a como esta forma de trabajar la política no es nueva para Obrador, podrá ser muy criticado o alabado, pero lo que no hay discusión es que es uno (o el mayor), referente de la política mexicana moderna. El hecho de que nadie pueda hacerle contra, demuestra el poderío que él tiene. También, él sabe que los resultados del pasado domingo 2 de junio son gracias a esta estrategia que ha trabajado durante toda su vida política, pues el recibimiento que le dio a Claudia previo a la comida que tuvieron en Palacio Nacional, dejó en claro esa supremacía que tiene aún. Pero queda una duda, este poder que tiene, ¿a que responde? ¿Al poder que cualquier presidente tiene o a esa fuerza moral como líder de un movimiento? Lo descubriremos el 1 de septiembre una vez pase la banda presidencial.

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