Piden “moche” a padres de familia para revisar partido de básquet
Froylan Mejía Avila, director general de Educación Física estatal, está envuelto en una polémica que no ha llegado a ojos de su jefa, la secretaria de Educación, Claudia Tello. Resulta que subordinados suyos, supervisores de Xalapa, pidieron una “cuota” de mil pesos a padres de la primaria Salvador Díaz Mirón de Xalapa a cambio de revisar un video para certificar que el resultado del partido de sus hijos fue alterado y, en consecuencia, fueron descalificados del torneo de baloncesto 3x3 femenil que se realizó el pasado martes 17 de marzo en el gimnasio Omega. Los padres, inconformes con el resultado, juntaron mil pesos y los depositaron en un sobre para luego entregarlo a los supervisores. No hacía falta un recibo, les dijeron; mucho menos que quedara registro del pago. Dos días después el tema fue atendido por el mismo Froylan Mejía, quien les dijo a los padres de familia que revisarían su caso, sin embargo este martes les dijeron que una disculpa, que la protesta no pasó pues la hicieron dos horas después de haber terminado el partido. Y pues los mil pesos, bien gracias, porque tampoco hubo devolución. A todas luces hablamos de un “moche” tolerado por Mejía Ávila. Y no digan que solo son mil pesos, porque sería justificarse como lo hizo Hilario Ramírez Villanueva, exalcalde de San Blas, mejor conocido como "Layín", quien reconoció que en su campaña “robo pero poquito”.
La antítesis de la 4T
Ángel Carrizales, titular de la Procuraduría de Medio Ambiente (PMA), rompió un silencio de 20 días sobre el derrame de hidrocarburo en el litoral veracruzano. Su tardía aparición no fue por iniciativa propia, sino por la presión mediática tras el hallazgo de un delfín muerto en la costa de Alvarado. Aunque el reporte oficial atribuye el deceso a causas ajenas a la contaminación por chapopote, su discurso se empeña en negar daños a la fauna marina, desestimando la evidencia fotográfica de ciudadanos, de asociaciones civiles y reportes de medios de comunicación. La postura de Carrizales resulta alarmante: afirma que no ha recibido denuncias formales y que su labor no incluye realizar monitoreos preventivos. Esta actitud de esperar a que "la realidad llegue al escritorio" contradice directamente la máxima de la 4T promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum: "más territorio y menos escritorio". El procurador ambiental no solo ignora un desastre ecológico que avanza de norte a sur, sino que pone en una situación comprometedora a la gobernadora Rocío Nahle, quien lo ha respaldado. Entre el silencio y la reacción tardía, la gestión de Ángel Carrizales está pesando más que una mancha de chapopote.
