Xalapa, Ver.- Gabriela Silva Hernández, egresada de la Maestría en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad (MEIS) de la Universidad Veracruzana (UV), en su investigación recepcional analizó cómo el cuidado de la fauna nativa nos hace reflexionar sobre la crisis socioecológica actual.
La joven universitaria defendió su tesis “Tlacuy. Proyecto de educación ambiental con enfoque biocultural y ecofeminista”, que se centró en la preservación de la vida silvestre, al tiempo que exploró el potencial de la educación ambiental como herramienta fundamental para el fortalecimiento comunitario y la defensa de los territorios.
Detalló que la investigación la desarrolló entre 2022 y 2024 en la región de las Altas Montañas de Veracruz y en espacios virtuales; a través de la sistematización de experiencias del proyecto Tlacuy se recopilaron datos valiosos sobre las interacciones y el activismo digital en la zona.
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El marco temporal permitió observar la evolución de las estrategias de sensibilización tanto en entornos urbanos como rurales.
Silva Hernández refirió que el cuerpo metodológico del trabajo recupera y analiza minuciosamente más de 40 actividades educativas y bioculturales orientadas a promover el cuidado animal; entre las dinámicas evaluadas destacan festivales comunitarios, charlas formativas y talleres interactivos, acciones que estuvieron diseñadas para generar procesos de aprendizaje y sensibilización sobre el ecosistema regional.
Mencionó que el análisis teórico articula nociones clave como la bioculturalidad, los ecofeminismos, el apoyo mutuo y la educación ambiental convencional. Mediante este enfoque holístico, el estudio demuestra que el cuidado de especies vulnerables, como el tlacuache, detona procesos organizativos profundos.
De este modo, la fauna nativa se convierte en un punto de encuentro colectivo para la reflexión crítica.
La universitaria destacó el valor de las redes de apoyo, los afectos colectivos y las pedagogías participativas; bajo esta lógica, acuña el concepto de “educa-acción”, definiéndolo como un modelo que integra de forma inseparable la teoría y la práctica. El término reconoce formalmente que el aprendizaje surge de la experiencia directa en el territorio y la acción en red.
En cuanto al origen del tema de su investigación, Gabriela Silva Hernández dijo que fue detonado por el tlacuache, especie que considera sufre a raíz de diversas creencias que se tienen sobre ellos, “pero el tlacuache ha sido como el símbolo de la bandera de esta lucha para reconocer su importancia desde un enfoque biocultural, a lo que llamo animales incomprendidos”.
Para concluir, destacó que en su trabajo recepcional examina con rigor los alcances, desafíos y posibilidades reales de los procesos pedagógicos orientados a la sustentabilidad. El aporte concluye que estas iniciativas son indispensables para la conservación biológica y la construcción de futuros más justos.
lm
