MIGRANTES

Es una cárcel: así describen migrantes a la Estación Migratoria de Acayucan

Baños sin agua, dormitorios con más personas de lo permitido y permanecer tras las rejas es como pasan las horas los extranjeros al interior de la Estación Migratoria de Acayucan. Este es el testimonio de Michelle y África

Estación Migratoria de Acayucan
Migrantes.Estación Migratoria de AcayucanCréditos: Fluvio Martínez
Escrito en VERACRUZ el

ACAYUCAN VER. – “Cárcel” es la palabra que los migrantes utilizan para describir a la Estación Migratoria de AcayucanVeracruz, una de las 35 que se encuentran en México para “asegurar” a los migrantes que son detenidos en territorio nacional durante su camino a la frontera con los Estados Unidos.

Migrantes que estuvieron dentro de la estación del Instituto Nacional de Migración en Acayucan, afirman que pasaron las horas o días tras las rejas, sin poder salir siquiera al patio. De acuerdo con el testimonio de una migrante venezolana, para ir al baño, tienen que pedir permiso y son custodiados por el personal que ahí labora, pues en cada dormitorio hay rejas de fierro y mallas metálicas.

"No es algo debido para nosotros los seres humanos porque no hemos cometido ningún delito, si dan la comida bien y el daño psicológico que le dan a uno es grande por estar encerrado, impaciente de no saber a dónde nos van a llevar o cuánto tiempo íbamos a estar ahí”, expresa Michelle, migrante de Venezuela, quien permaneció durante un día entero en este lugar.

La Estación Migratoria de Acayucan tiene más de 15 años de operar en este municipio sureño y su capacidad es para máximo 800 personas, lo que migrantes afirman que casi nunca ha sido respetado. Debido a este problema de sobrepoblación, este medio ha dado cuenta de motines, conatos de bronca y enfrentamientos protagonizados por los migrantes de diferentes nacionalidades a modo de protesta para que sus solicitudes sean atendidas.

Te dan de comer a la hora que los trabajadores quieren: migrante

Tras ser liberada y mientras acomoda sus pertenencias, África, de origen colombiana, narró que fue detenida cuando viajaba en un autobús junto a un grupo de extranjeros y posteriormente fueron enviados a la estancia que se ubica sobre la carretera Transístmica en la salida del municipio ubicado en el sur del estado de Veracruz. Relata que, dentro de la estación, reciben un trato déspota de parte del personal que ahí labora.

Además, asegura que no hay agua en los baños, ni para bajarle a las tazas o para bañarse, algo que aseguran afecta más a las mujeres migrantes.

“Nosotros llegamos ahí (Estación Migratoria) a las 5 de la mañana y el agua llegó a las 9, pero solo por dos horas para que las señoras que hacen el aseo pudieran hacerlo, nosotros no alcanzamos a bañarnos porque el servicio no funciona y el sanitario toca con balde bajarle”, detalló.

África, como las decenas de mujeres migrantes que llegan a la estación de Acayucan, se las arreglan para asearse con un poco de agua que sobra en las cubetas, pues los artículos de limpieza personal que, deberían ser básicos, también escasean.

Antes de entrar les quitan pertenencias y celulares

África y Michelle, ambas migrantes menores de 34 años, se conocieron dentro de la garita migratoria, y para suerte de ambas, fueron liberadas al mostrar un permiso temporal, aunque aseguran que el daño psicológico ya fue causado por el personal.

Describen que en cada dormitorio hay rejas y mayas donde todos los migrantes permanecen incomunicados, pues antes de ingresar a la estancia migratoria les retiran el celular y todas sus pertenencias, por lo que las horas se hacen eternas y comentan, se pierde la noción del tiempo.

“Nos piden todas nuestras pertenencias, en especial revisan que uno no esconda el celular, seguro no quieren que grabemos, y nos dejan sin saber qué pasará, te sientes como si cometiste un delito en la cárcel”, recrimina África.

Tras ser liberados, Áfica y Michelle, junto con un grupo de colombianos, venezolanos, cubanos y hondureños, se organizan en el estacionamiento de una gasolinera que se ubica a poco más de 200 metros de la estancia migratoria fija, para seguir con su camino al norte del país.

Se colocan las agujetas a sus zapatos y buscar sus pertenencias entre sus mochilas que fueron devueltas al salir, no descartan “que se les haya perdido algo”.

Tras el martirio vivido dentro de la Estación Migratoria, seguirán con su camino hacia los Estados Unidos, sin embargo, temen que esta problemática la vuelvan a vivir si son asegurados en otro estado donde exista presencia del Instituto Nacional de Migración (INM).

ch