SALUD

Salud digestiva, básica en el bienestar corporal

Destacó que la gastritis es unos de los padecimientos más comunes y afecta, al menos, al 50 % de la población mundial; en la mayoría de los casos la responsable es la bacteria Helicobacter pylori

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Escrito en VERACRUZ el

XALAPA, VER.- Los hábitos en la alimentación influyen y determinan el estado de salud de todo ser humano, indicó la nutrióloga clínica Anel Guadalupe Faixat Hernández, durante su conferencia “Salud digestiva: hábitos sencillos para evitar gastritis, colitis y estreñimiento”, como parte de las actividades coordinadas por el Sistema de Atención Integral a la Salud de la Universidad Veracruzana (SAISUV). 

La maestrante en Salud Pública por la UV indicó que la salud digestiva involucra el funcionamiento de todo el cuerpo: el proceso de digestión comienza en la mente a través de la vista, el olfato y los pensamientos que activan las secreciones; continúa con la masticación y las enzimas salivales en la boca; después el esófago transporta los alimentos mediante movimientos peristálticos hacia el estómago; finalmente, en el colon se aprovechan los nutrientes y la energía gracias a la fermentación de la fibra por parte de la microbiota intestinal, y el recto controla la defecación. 

Indicó que la gastritis es de los males comunes y consiste en la inflamación de la mucosa del estómago; puede ser aguda (de aparición rápida y resolución en pocos días) o crónica (persiste por años y puede producir úlceras). Esta enfermedad afecta, al menos, al 50 % de la población mundial y en la mayoría de los casos la responsable es la bacteria Helicobacter pylori; puede evolucionar a gastritis atrófica grave, con lo que incrementa el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. 

La egresada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla dijo que las recomendaciones son: cumplir con las tres comidas principales y dos colaciones, evitar irritantes y alimentos a temperaturas extremas, preferir las cocciones hervidas o a la plancha, cereales y consumo con prudencia de verduras crudas o que generen flatulencias (como ajo, cebolla, tomate, pepino, pimiento). 

Terapias alternativas 

La nutrióloga recomendó algunas terapias alternativas, entre ellas la glicoproteína con propiedades antibacterianas presente en la leche de vaca y materna; los isotiocianatos anticancerígenos que se encuentran en fermentados como el jugo de chucrut (coliflor, repollo, rábano); los derivados fenólicos con actividad bacteriostática presentes en frambuesas, fresas, moras y arándanos. 

Hizo mención especial de la miel de abeja por sus propiedades bacteriostáticas, los quelites de la dieta de la milpa (verdolagas, berros y acelgas) que tienen un efecto inhibidor hacia la bacteria y actividad antiulcerosa, y evitar la sal en exceso. 

Respecto de la colitis, la especialista dijo que es una afección caracterizada por dolor abdominal, inflamación, malestar crónico y alteraciones en la evacuación (estreñimiento, diarrea o ambos). Su diagnóstico requiere que los síntomas estén presentes al menos durante tres meses y entre sus causas se encuentran tener más de 50 años, el estrés, la obesidad, problemas hormonales, cirugías abdominales, infecciones previas y el uso de antibióticos. 

Faixat Hernández sugirió tratamiento nutricional mediante alimentos como zanahoria, espinaca, tomate sin semillas, kiwi, cítricos, papa, arroz, proteínas preparadas con poca grasa y aceites saludables (oliva o canola). Recomendó no abusar de los alimentos altos en carbohidratos y azúcares como col, brócoli, cebolla, ajo, espárragos, leguminosas, manzana, sandía, mango, lácteos enteros y alimentos muy endulzados. 

En cuanto al estreñimiento, remarcó que afecta al 27 % de la población mundial; sus causas incluyen inactividad física, debilidad muscular abdominal, deshidratación, bajo consumo de fibra, tumores y efectos secundarios de medicamentos. “El uso de laxantes debe ser el último recurso”. Sugirió adoptar un horario regular para defecar, disponer de tiempo suficiente, realizar ejercicio físico regular (que disminuye el tiempo de tránsito intestinal) y adoptar una posición adecuada (en cuclillas) para facilitar la evacuación. 

En lo relacionado a la microbiota intestinal y el uso de probióticos, su empleo debe ser específico para cada padecimiento y en dosis recomendadas por un profesional.