XALAPA, VER.- “El dolor puede convertirse en un poderoso motor creativo y, en mi caso, con la redacción enfrenté un duelo inconcluso tres décadas después de la muerte de mi padre”, declaró Sara Jaramillo Klinkert, periodista, profesora y escritora colombiana.
La autora relató que su primer acercamiento a la escritura ocurrió en su infancia, gracias a su gusto por la lectura. “Estudiar periodismo fue una forma de cumplir mi deseo de dedicarme profesionalmente a la creación literaria”, comentó.
Durante años, Sara Jaramillo laboró como corresponsal de noticias, pero llegó un momento en el cual abandonó eso para enfocarse en la ficción, género que siempre fue de su agrado.
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Su carrera despegó con la novela Cómo maté a mi padre, obra autobiográfica inspirada en el asesinato de su progenitor en la ola de violencia que sufrió Medellín en la década de 1990.
“La literatura puede ayudar a exorcizar los fantasmas del pasado y posee una dimensión profundamente humana y sanadora”, aseveró la autora.
Sara Jaramillo rememoró el periodo que vivió en Inglaterra, experiencia marcada por la soledad y el choque cultural, pero también por la solidaridad entre los latinoamericanos que residen fuera de sus países.
La escritora aseguró que le llena de orgullo representar a Colombia por medio de sus libros y descubrir cómo sus historias son leídas en varios idiomas.
“Algunas de mis obras han llegado a públicos tan diversos como el árabe, y eso demuestra que relatos profundamente locales pueden alcanzar una dimensión universal”, enfatizó.
La periodista declaró que es especialmente significativo que la literatura contribuya a proyectar una imagen distinta de su nación en el extranjero, más allá de estereotipos asociados a violencia y narcotráfico.
Al abordar la presencia constante de la naturaleza en sus textos, Sara Jaramillo explicó que gran parte de sus atmósferas narrativas tienen origen en la infancia que vivió en una finca rodeada de vegetación, fauna y ríos, lo cual aún influye en su proceso creativo.
“En muchas de estas historias el entorno natural adquiere el papel de protagonista, transformador de personajes, difuminando las fronteras entre lo humano y lo animal”, destacó.
La autora se describió como alguien que disfruta de la soledad elegida, ya que para escribir suele aislarse durante algunos días en una cabaña; asimismo, reconoció que mantiene una relación compleja con Medellín, su ciudad natal, debido a los recuerdos de la violencia marcados en su vida familiar.
“Pese a ello, siempre vuelvo pues es un lugar al que guardo un profundo cariño”, expresó.
