XALAPA, VER.- En el municipio de Puente Nacional, cuando una mujer entra en labor de parto, muchas familias aún buscan a Elizabeth Caiceros Barragán. Con manos firmes, paños de agua tibia y la experiencia heredada de su madre y su abuela, la partera ha acompañado el nacimiento de más de mil bebés.
Desde los 13 años comenzó a apoyar a mujeres durante el parto en su comunidad, ubicada en la región de Sotavento de Veracruz. Con el paso de los años convirtió esa experiencia en un oficio y hoy continúa una tradición familiar que ya suma tres generaciones dedicadas a la partería.
Elizabeth heredó el conocimiento que inició su abuela, quien aprendió de manera empírica auxiliando a mujeres durante el alumbramiento. Después su madre continuó con esa labor y fue quien la formó. Ahora Elizabeth se apoya en su sobrina, que a sus 18 años ya conoce sobre el trabajo de parto y la ayuda en el proceso de traer niños al mundo.
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Aunque al inicio su trabajo fue empírico, con el paso del tiempo se ha profesionalizado tomando cursos y realizando el proceso de certificación en la Secretaría de Salud de Veracruz, lo que le permite expedir certificados de nacimiento. La mujer, madre de familia, recuerda que hace décadas el trabajo de las parteras tenía gran demanda. En una ocasión, su mamá llegó a atender a tres mujeres que estaban en labor de parto al mismo tiempo.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el municipio de Puente Nacional tiene 23 mil 544 habitantes, de los cuales 12 mil 51 son mujeres y 11 mil 493 hombres. El municipio cuenta con 70 localidades y es considerado de alta marginación. Según el Cuadernillo Municipal 2024, ese año se registraron 265 nacimientos, cuatro defunciones infantiles y 60 matrimonios.
Además cuenta con dos centros de salud —uno del IMSS Bienestar y otro de la Secretaría de Salud— donde en 2024 se atendieron 11 mil 859 consultas médicas. Se reporta un promedio de 3.4 médicos por cada mil habitantes.
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Su primer parto lo atendió a los 13 años
Elizabeth recuerda que cuando era adolescente ayudaba a su mamá, quien en una ocasión asistió a tres mujeres en labor de parto, por lo que necesitaba apoyo adicional para atender a las parturientas. Para entonces, la joven ya conocía parte del proceso de atención a las mujeres. Les daban té, colocaban paños de agua y las “sobaban” cuando comenzaban las contracciones.
“Yo atendí mi primer parto sola a la edad de 13 años. A esa edad mi mamá me dijo: tú vas a atender a ellas y yo voy a atender a otras (…) Ya de ahí empecé a trabajar y mi mamá tenía consulta. Me decía: ‘te quedas a tales horas, le vuelves a revisar el parto y si tiene dilatación le empiezas a dar tecitos’. Antes trabajábamos con oxitocina y solo se la dábamos al término para que la matriz se contrajera y dejara de sangrar”, comparte.
La partera, que ahora tiene 49 años, asegura que a la fecha ha atendido poco más de mil partos, no solo en el municipio de Puente Nacional, sino también en el puerto de Veracruz y en Xalapa.
“Vamos a domicilio de las personas que todavía creen en la partería. Qué bueno para que no se pierda la tradición. Mi abuela fue empírica, mi mamá empezó a tomar cursos y así empezamos. Yo estoy certificada a nivel municipal, estatal y federal”.
Hace 26 años atendió un parto gemelas. Uno de los bebés murió, pero el otro ya es adulto y recientemente acompañó el seguimiento médico del embarazo de su primera hija. Aunque la intención era que el nacimiento fuera natural el caso se complicó y debieron acudir a un hospital. “Le dio preeclampsia”, recuerda.
Del conocimiento empírico a los partos humanizados
Elizabeth explica que actualmente ya no utilizan medicamentos durante el proceso del parto. Antes del alumbramiento apoyan a las madres con ejercicios, además de sobar la cadera y el vientre para relajar los músculos.
“Hay partos que se prolongan. Tenemos una regla: si son ya ocho horas de labor de parto, yo ya no puedo detenerla más y le doy paso a un hospital. En cualquier hospital deben atenderla”.
Comentó que ahora que el Estado entregó los hospitales al IMSS Bienestar, esa institución es responsable de impartir cursos de capacitación. Las parteras deben mantenerse actualizadas para que el Estado valide los certificados de nacimiento que expiden. “Los doy foliados como si fueran del hospital”, explica.
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En Puente Nacional, dice, es frecuente que las madres se atiendan con parteras; sin embargo, para que ella pueda dar seguimiento al embarazo es necesario que las mujeres acudan también al centro de salud. En la clínica reciben cinco consultas médicas donde les realizan análisis, las vacunan, les dan vitaminas y orientación sobre lactancia materna, nacimiento y planificación familiar.
“Muchas veces se quieren aliviar natural, pero si se prolonga el trabajo de parto ya no se puede hacer nada. A veces el bebé no desciende y se tiene que ir a un hospital”.
Las parteras certificadas pueden llevar a las madres a cualquier hospital y el personal está obligado a recibirlas y apoyarlas en el alumbramiento. De cada 10 mujeres que buscan un parto natural, al menos cuatro terminan en hospital por complicaciones.
“Luego vienen bebés macrosómicos que pesan más de cuatro kilos. Cuando la mamá es estrecha difícilmente se puede sacar así. Por eso hay medidas: si el puño entra en la pelvis de la mujer el bebé puede nacer por parto natural; si no, va a ser cesárea”.
Elizabeth se apoya de su sobrina de 18 años, quien la auxilia pinzando el cordón umbilical, cortándolo y limpiando al recién nacido. “A ella le gusta y ya lo trae como su abuelita”. Además de brindar servicio a domicilio para el alumbramiento, también ayuda a acomodar al bebé cuando se encuentra en posiciones complicadas. “Hago las maniobras y empiezo a acomodarlo. Ha habido mujeres a las que ya no les hacen cesárea porque el bebé venía sentado, transverso u oblicuo”.
Comparte que todo el material que utiliza es quirúrgico y desechable, por lo que la atención de un parto tiene un costo aproximado de 10 mil pesos. Aunque a veces los padres quieren adelantar el pago, prefiere cobrar hasta que concluye el alumbramiento.
Hace tres décadas podían atender hasta tres partos en un mismo día. Actualmente se registran dos o tres nacimientos al mes. “Ahora para que se embaracen ya lo piensan más”, comentó. Con la capacitación ahora se da seguimiento a temas básicos como medir la presión arterial de las madres y monitorear el ritmo cardiaco del bebé. Si los parámetros no son normales deben canalizar a la paciente a un hospital.
“Ahora los partos muy complicados ya no se pueden atender como antes. Si hay riesgos tenemos que enviarlas a un hospital”, explica.
En Veracruz hay más de 130 parteras certificadas
En el estado de Veracruz existen poco más de 200 parteras y alrededor de 132 acuden a cursos de actualización en la Secretaría de Salud de Veracruz para reducir riesgos durante los nacimientos. Elizabeth reconoce que actualmente es más complicado un parto humanizado, pues influyen factores como la preeclampsia, la falta de dilatación o bebés que pesan más de cuatro kilos.
Recientemente recibió un reconocimiento por su labor en el municipio de Puente Nacional. Al recibirlo agradeció a su madre y a su abuela, quienes le enseñaron el oficio que hoy continúa. Después de más de tres décadas acompañando nacimientos, asegura que cada parto sigue siendo especial. “Recibir un bebé es una bendición. Dios me ha permitido este privilegio y agradezco a mi madre que me enseñó lo que su mamá le enseñó”.
ys
