VERACRUZ, VER.- Yaneth Hernández usa el casco y los 14 kilos del traje de bombero por una razón: quiere demostrar que las mujeres también son capaces de combatir el fuego. Con valentía, cada mañana porta su casco, que tiene su nombre escrito en letras cursivas y está adornado por una calcomanía de Hello Kitty, cada vez más desprendida por el calor de las llamas, el agua y el sol intenso de Veracruz.
Con uñas de color rosa explica que su rutina comienza a las 8:00 de la mañana, cuando llega al primer cuerpo de bomberos de México, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de Veracruz.
Ahí, Yaneth es una de las cinco bomberas que, como el resto del equipo, está capacitada para usar el hacha bomberil, el extractor de humo, la motosierra y otras herramientas que le ayudan a controlar siniestros y salvar vidas durante las 24 horas de su turno.
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De acuerdo con Data México, en el estado de Veracruz existen alrededor de mil 160 bomberos, un oficio del que la Secretaría de Economía no registra el porcentaje de hombres y mujeres dedicados a esta tarea en la entidad.
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Sin embargo, cifras de la misma Secretaría estiman que hasta el primer trimestre de 2025 existían 27 mil 600 bomberos, de los cuales el 95.8 por ciento eran hombres, con salarios promedio de 10 mil 200 pesos. En las estadísticas, las mujeres apenas ocupan el 4.2 por ciento, equivalente a mil 159 bomberas, con un salario promedio de 4 mil 240 pesos.
Shot de adrenalina
Yaneth, de 25 años, dejó su carrera terminada en Contaduría Pública y Comercio Exterior para ser bombera. La curiosidad y su personalidad retadora la llevaron a prepararse durante tres meses hasta su primer siniestro: un accidente automovilístico sobre la autopista Veracruz-La Antigua que la hizo sudar.
Cargando el traje de 14 kilos por primera vez en una emergencia, Yaneth se coordinó con sus compañeros para sacar a la persona prensada de uno de los vehículos involucrados. También “encarceló” el derrame de combustible que se extendió por la carretera.
“Me subí a la unidad de regreso y sentí que mi corazón se me salía. Desde ahí te das cuenta de que en cada servicio al que vayas vas a tener la adrenalina hasta el tope y que te vas a encontrar con muchas cosas, ver muchas cosas”, admite con una sonrisa en el rostro. Hoy, cinco años después de aquella primera vez, Yaneth experimenta ese shot de adrenalina a diario.
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Hacer historia
Para la madre de una niña de dos años, lo más importante es ayudar a las personas, pero también hacer historia. Ser bombera significa romper estereotipos y demostrarle a cada persona que le dijo que no aguantaría el ritmo, ni el traje ni las herramientas, que una mujer de poco más de 1.50 metros de estatura sí puede hacerlo.
En el Heroico Cuerpo de Bomberos del Municipio de Veracruz, Yaneth aprendió de compañerismo y se auto descubrió como una mujer más fuerte y valiente de lo que creía. Adaptarse fue difícil: estar entre hombres y cargar herramientas, entre comentarios que criticaban su fuerza física, llegó a ser cansado, pero nunca un impedimento.
“Yo creo que nosotras estamos aquí para enseñar que podemos romper estereotipos, que podemos hacer cosas grandes también y que a veces somos más capaces de lo que creemos y, sobre todo, a confiar en nosotras”, sostiene.
“Me siento muy orgullosa de estar aquí, me siento muy orgullosa de ser bombera”, dice Yaneth, quien sueña con ser la primera suboficial u oficial de la base de bomberos ubicada en el Centro Histórico de la ciudad de Veracruz.
Su mayor inspiración es su hija, una niña de dos años que, durante los primeros dos meses y medio de embarazo, la acompañó a siniestros y emergencias a bordo de la unidad que atraviesa el municipio más poblado del estado.
Entre bombas de agua, entrenamientos físicos diarios y emergencias, Yaneth aprendió que sacarse el “no puedo” para sustituirlo por el “soy capaz” es más difícil para las mujeres que para los hombres, quienes —dice— también llegan a dudar de sus capacidades físicas en medio de la deshidratación, el humo y el cansancio.
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