León.- En México celebramos en gran forma el Grito de Independencia cada 15 de septiembre y casi pasa desapercibida para la generalidad de los mexicanos la fecha del 27 de septiembre de 1821 que es el día la consumación de la lucha independentista.
Sabemos que el 16 de septiembre de 1812 Ignacio López Rayón celebró en Huichapam, Hidalgo el primer grito de libertad y al año siguiente, José María Morelos y Pavón incluyó en su tratado Sentimientos de la Nación, una solicitud para conmemorar el inicio de este movimiento independentista y para dar reconocimiento a sus iniciadores.
Y en 1825, Guadalupe Victoria, el primer presidente de México, designó el 16 de septiembre como el día oficial en el que se celebraría nuestra Independencia, aunque con el paso de los años el pueblo mexicano comenzó a celebrar esta fecha desde la noche anterior. Y esta tradición se oficializó en 1896 por declaración del presidente Porfirio Díaz.
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Se ha reconocido de manera oficial a los forjadores de la independencia que acompañaron al Cura Hidalgo, como José María Morelos y Pavón, a Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez y muchos más, pero la historia, sobre todo la oficialista, nunca ha reconocido a Agustín de Iturbide por su papel tan decisivo que desempeñó para marcar el fin de la guerra de independencia.
Para empezar, Iturbide no era español, ya que nació en Valladolid (hoy Morelia) en el estado Michoacán el 27 de septiembre de 1783, día y mes que por cierto, coinciden con la fecha de la consumación de la independencia (27 de septiembre de 1821).
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Iturbide perteneció al ejército realista, encargado de sofocar la rebelión encabezada por el Cura de Dolores, pero en febrero de 1821, decidió poner fin a la sangrienta y fratricida lucha, sellando el armisticio con el famoso abrazo de Acatempan, una población que se encuentra en el municipio de Teleoloapan, Guerrero, abrazo que significó la paz, entre el caudillo insurgente Vicente Guerrero y el militar realista Agustín de Iturbide, suscribiéndose el Plan de Iguala que le dio forma a nuestra independencia.
Posteriormente se firmaron los Tratados de Córdoba, en la ciudad del mismo nombre en Veracruz con el entonces virrey Juan O´Donojú, poniendo punto final a la lucha; con Vicente Guerrero y el genera Iturbide encabezando al Ejército Trigarante (llamado así por las tres garantías: religión, independencia y unión) ingresó a la Ciudad de México la mañana del jueves 27 de septiembre de 1821, consumándose así definitivamente nuestra independencia.
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La entrada del ejército trigarante la encabezaron: Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Antonio López de Santa Anna, Guadalupe Victoria, Anastasio Bustamante, Antonio Aldama y Nicolás Bravo, entre otros que la historia los tiene en un sitio de privilegio y crítica, como Guadalupe Victoria, el primer presidente de México, o Antonio López de Santa Anna, el de los Tratados de Guadalupe Hidalgo y La Mesilla por el que perdimos la mitad o más del territorio nacional.
¿Qué pasó después con Iturbide?
Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, su nombre completo, el 18 de mayo de 1822 fue proclamado emperador en las calles de la capital y el Congreso al día siguiente, el 19 de mayo, lo eligió formalmente para jurar su investidura solemne el 22 de mayo siguiente, y fue coronado dos meses más tarde con el nombre de Agustín I.
Fueron los antiguos insurgentes de ideas republicanas e inconformes con el régimen imperial quienes se levantaron en armas y en febrero de 1823, se firmó el Plan de Casa Mata, como resultado, los borbonistas y republicanos unieron sus fuerzas para apoyar el derrocamiento de Iturbide, quien decidió abdicar en marzo de 1823 y se exilió en Europa.
Durante su ausencia, el Congreso Mexicano, previamente reinstalado por Agustín I, l0 declaró "traidor y fuera de la ley en caso de que se presente en el territorio mexicano, declarándolo como enemigo público del Estado, y a todo aquel que le ayude a su regreso".
Iturbide nunca supo de esta resolución y regresó a México en julio de 1824 para advertir al gobierno sobre una conspiración para reconquistar México. Al desembarcar en Tamaulipas fue arrestado y posteriormente ejecutado por un pelotón de fusilamiento.
El 19 de julio de 1824, Iturbide fue fusilado en Padilla (Tamaulipas) y sus últimas palabras fueron: "¡Mexicanos!, en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión; ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros, y muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor, no".
¿Héroe o villano? Sigue siendo un dilema y aunque la balanza se inclina en favor de seguirlo recordando como un traidor, no son pocos los que consideran que los vítores para Hidalgo y Morelos deberían ser también para Iturbide y Guerrero.
JP
