OPINIÓN

No tengas en cuenta tu opinión, pero sí la del resto

Es una verdad universal que pensar antes de hablar importa y en casos como éste aún más.

Por
Escrito en GUANAJUATO el

“A ellos no les consumen los remordimientos como a nosotras, que hemos sido educadas para sentirnos culpables”: Carmen Santos.

Yesteryear se encuentra entre en el top de ventas y libros más leídos en todas la librerías, en los países que está permitido que la mujer lea, claro; desde que el libro fue lanzado y traducido respectivamente. Con su lectura, una ola de críticas compatibles en ideología se ha alzado, y no sé si la escritora y su equipo de publicidad esperaron por el momento perfecto para publicar una novela que hablara al respecto o fue la mera casualidad en sinergia con los tiempos en su país, que como siempre, no va a afectarlos sólo a ellos. Porque cada cosa que esa potencia mundial hace, pasa siempre a cobrarnos factura al resto. 

Y por eso hoy vamos a sensibilizarnos y a tomar un poco más de conciencia porque lo que uno va externando por ahí puede generar más impacto del que creemos posible y justo por eso, con mi familia, mis amistades y el par de personas desconocidas a las que mi columna quincenal pudo estar interesando(aprovecho, muchas gracias por eso); me siento con el compromiso de aquí plasmarlo. 

“Debido a su incapacidad para jugar al fútbol, no se va permitir a la mujer la práctica de la medicina”: V.W

¿Nuestro riesgo a perder el voto, es real?

Seguramente ya tuvieron el infortunio de escuchar al menos de lejos, el nuevo movimiento “tradicionalista y conservador”(si, otro) que ha tenido partida al otro lado de la frontera y que un sequito de hombres altamente seguros de quién son, de éste otro lado, han secundado. 

Hace solo 100 años que se las mujeres en alguna parte del mundo (Nueva Zelanda) se presentaron a unas elecciones, sólo 71 años para nuestro país. Ojo aquí porque lo de ir 30 años por detrás, toma relevancia en el contexto en sí de nuestras oportunidades y realidades. 

Ahora ha resultado insuficiente defender la idea de un matrimonio y un rol de “mujer tradicional” a lo individual, sucede que después de los todos los años, las luchas en voz alta pero también las silenciosas, los personajes femeninos más reconocidos en algún suceso de la historia como Cleopatra, la Malinche, Ana Frank y Josefa Ortíz, y los no reconocidos porque lamentablemente no poseemos el nombre de por ejemplo, todas las integrantes de la resistencia durante la segunda guerra; habrán de no importar porque se pretende que al momento de elegir un gobierno y sus implicaciones, nuestras emociones no interfieran más. 

Remontémonos a un principio básico y mismo título de éste artículo. Como individuo, seas hombre o mujer, posees todo el derecho del mundo a tener una opinión, preferencias y sobre todo a llevar tu vida de la manera que según tus estándares consideres conveniente sin embargo a todo ello, lo detiene una pared no visible de los límites de invasión, repercusión e imposición para terceros: no porque tú quieras hacerlo significa que todos vamos a querer ni mucho menos que debamos de. Resulta no solo simplista si no egoísta, sin mínima empatía y altamente ofensivo que individuos de abrazo a la doctrina hablen a rienda suelta de eliminar las posibilidades que con nuestros sentimientos en la puerta, nos involucremos en las decisiones de una sociedad cuando son esas mismas las que hoy día mantienen a las mujeres como víctimas de crímenes impensables y a muchas de ellas desarrollándose si es que así podemos llamarlo, en situaciones inhumanas. 

“No se echa de menos lo que no se conoce y nunca se deseó.”: C.S.

Quise tomar como referencia Yesteryear por su mensaje de que es sencillo “vivir” a medias una realidad que en verdad jamás ha sido tu realidad y que en el momento en que así se convirtiera, la añoranza del pasado quedaría corta. 

No está mal desear una casa, esposo e hijos y que tu ocupación sea sólo encargarte de las tareas que son vistas como “tradicionales”. No está mal desear ser el proveedor total de una familia. Lo que está mal es que sin el mínimo respeto y con total desinformación emitas una opinión alterada de la realidad que hoy si sigue afectando al menos a 22.2 millones de mujeres (ésta es sólo la cifra de habitantes mujeres en Afganistán); también están los 750 casos diarios de violencia familiar en México. La violencia se vive alrededor del mundo. Según los datos de la ONU, de las 840 millones de mujeres que somos en el mundo, casi 1 de cada 3, ha sido víctima de violencia física o sexual a manos de su pareja. 

Entonces no, como entenderemos, no se trata de una opinión individual. Retirar de manera arbitraria un derecho de participación e involucramiento social como lo es el voto y después de los años que le tomó a las mujeres antecesoras conseguirlo sería un error y un retroceso abismal al cual no le alcanza como justificación “abrazar la doctrina”.  

¿Cómo queremos vivir y en qué contexto pretendemos ver a las mujeres en el futuro? A su vez ¿No se lo debemos a las mujeres del pasado, nuestro pasado? Porque es de asegurar que la mayoría de nuestras abuelas y bisabuelas no tuvieron la oportunidad de pensar si quiera en defender una postura progresista como empezamos a intentarlo hoy. 

“¿Qué habían estado haciendo nuestras madres para no tener nada que legarnos?”. No habrá entonces mejor momento para recomendarles a todos y a todas, que vayan a leer a Virginia Woolf.