Irapuato, Guanajuato.— Este 20 de marzo se conmemora el cumpleaños número 85 de Miguel Ángel Perrichón, exfutbolista argentino que dejó una huella profunda en el futbol mexicano, particularmente con el Club Irapuato, donde es recordado como una de sus figuras históricas.
Nacido en 1941, Perrichón llegó al balompié nacional en una época donde los extranjeros comenzaban a marcar diferencia en el futbol mexicano. Su paso por distintos equipos le permitió consolidarse como un delantero confiable, pero fue en Irapuato donde alcanzó un reconocimiento especial por parte de la afición.
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Ídolo de una época en Irapuato
Durante su etapa con los Freseros, Perrichón se convirtió en un referente ofensivo del equipo. Su estilo de juego, caracterizado por el oportunismo en el área y su capacidad goleadora, lo colocaron como uno de los jugadores más destacados del club en aquellos años.
En una era donde el futbol se vivía de manera más cercana entre jugadores y afición, el delantero argentino logró generar una conexión directa con la tribuna, lo que lo llevó a convertirse en un nombre recurrente en la memoria colectiva del Irapuato.
Aunque no fue una figura mediática a nivel nacional como otras estrellas de su tiempo, dentro del entorno del club guanajuatense su impacto fue significativo, al grado de ser considerado hasta hoy como una “gloria fresera”.
Trayectoria en el futbol mexicano
Además de su paso por Irapuato, Miguel Perrichón también formó parte de otros equipos del futbol mexicano como Oro y Necaxa, donde continuó demostrando su capacidad como delantero.
Su carrera se desarrolló principalmente entre las décadas de los 60 y 70, una etapa clave en la consolidación del futbol profesional en México, en la que varios jugadores extranjeros dejaron una huella duradera en los clubes donde participaron.
Un legado que se mantiene vigente
A pesar del paso del tiempo, el apellido de Perrichón sigue presente en la historia de la ciudad y del Club Irapuato. Su legado ha sido reconocido en distintas ocasiones por la comunidad futbolística local, que lo mantiene como uno de los referentes de antaño.
En una ciudad donde el futbol forma parte de su identidad, recordar a figuras como Miguel Perrichón es también una forma de reconocer la historia y evolución del equipo fresero.
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