VERACRUZ, VER.- Una o dos veces por semana, Edith conduce su motocicleta hasta el Banco de Alimentos en Veracruz para comprar la despensa familiar. “Somos de los que ahorramos. Al rato necesitamos algo, nos enfermamos y pues ya no tenemos necesidad de andar consiguiendo prestado”, dice quien lleva a su casa de cuatro habitantes, como siempre que hay, algo de fresa, plátano y huevos.
En sus bolsas y cajas también hay yogur, frijoles, chocolates, chayotes, crema, dos bolsas de uvas verdes por las que sólo pagó 60 pesos y otros alimentos que complementan su despensa semanal.
“Recibimos alrededor de 100 o 120 personas al día”, explica Darío Jiménez Romero, director ejecutivo del Banco de Alimentos de Veracruz.
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“Nosotros atendemos tres áreas: apoyo alimentario, apoyo al vestido y apoyo a la vivienda de las personas de escasos recursos; luego nos donan láminas y se las damos a quienes incluso tienen techos de cartón”.
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Edith compra en el Centro de Acopio y Distribución (CADI) del Banco de Alimentos de Veracruz de la colonia Pocitos y Rivera desde hace 20 años, cuando su hijo mayor tenía siete y su economía familiar era más complicada. Fueron algunas vecinas de su predio quienes le dijeron de la iniciativa que apenas tenía dos años en funcionamiento.
“Sí ayuda bastante”, dice mientras su hija, de 17 años, guarda la despensa de frutas, verduras, legumbres, yogur y otros alimentos en la motoneta que la lleva cinco días a la semana, desde la zona poniente de Veracruz hasta la casa de Antón Lizardo en la que trabaja como empleada doméstica.
Los 500 pesos diarios que gana, más lo traído a su hogar por su esposo, que es pastero en los nuevos fraccionamientos del Bienestar, y su hija adolescente, que además de estudiar trabaja en una veterinaria, alcanzan para los gastos diarios, la despensa en el Banco de Alimentos y un pequeño ahorro para emergencias.
“Lo que yo trabajo, pues lo utilizo para hacer mi despensa y ahorrar un poco, porque también somos de los que ahorramos”, sostiene con una sonrisa. “Cuando hay, compro cereal, papel de baño, leche, helado, chocolate, fruta y verdura, por eso vengo principalmente. A las personas de bajos recursos sí nos ayuda bastante”.
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Vulnerabilidades económicas
Darío Jiménez lo explica firme: el Banco de Alimentos no es un supermercado ni una empresa comercial. Si alguna o varias de las 100 empresas colaboradoras dona leche, carne, embutidos y enlatados, entonces eso es lo que encontrarán las familias beneficiarias.
Sin embargo, no todas las personas que acuden al Banco de Alimentos están en alguna situación de vulnerabilidad. “Hay bastantes personas que vienen derechito a comprar como para una tienda, para revender, porque, ¿cómo para qué vas a comprar 10 o 20 cajas de chocolates?”, cuestiona Edith, quien ya no alcanzó ningún paquete de fresas la semana pasada, que estaba a 10, porque la torre de 30 o 40 cajas ya estaba vendida.
“Si te pones de rejega o a pelear, luego te despachan de mala gana, entonces mejor ya dices: pues ya para la otra, Dios dirá, ya me va a tocar”.
De acuerdo con Darío Jiménez, cerca del 85 por ciento de las personas beneficiarias del Banco de Alimentos de Veracruz se encuentran en alguna condición de vulnerabilidad, ya sea económica, alimentaria o ambas. El 15 por ciento restante, dice, son personas que no necesitan la ayuda.
“Algunas personas, pues no tienen necesidad, pero atendemos a todos. Al 15 por ciento los vamos depurando, por eso es que ahorita estamos en una reinscripción, porque yo sí me reservo el derecho de admisión, e inclusive lo hemos hecho porque hemos detectado que algunas veces no hacen buen uso del producto, y no se vale”, sostiene.
“Si viene una persona en coche y todo, pero es para su consumo, pues bueno, a lo mejor no está bien, pero no es que esté mal”, dice el director ejecutivo, quien afirma que Veracruz es el estado que tiene mayor número de personas en carencia alimentaria.
Entre las colonias con mayores índices de vulnerabilidad se encuentran Playa Linda, Ana Carreto, Los Carriles, Laguna, La Pochota, Caballerizas y Chalchihuecan.
“Cuando las uvas o las fresas están baratas, pues hago bolsitas y me sirven para vender, también cuando traen mucha lechuga, y pues, otros dos o tres pesos que me gane ya quedan para mi ayuda económica. A veces, cuando el trabajo está bien, pues todo va bien, pero cuando no, ya nada más nos mantenemos con mi sueldo”, explica Edith, quien hoy compró más de 20 productos por 250 pesos y no más de 600, como hubiera sido si comprase en algún súper.
Para entrar al Banco de Alimentos y escoger entre una variedad amplia de productos, es necesario inscribirse al programa; sin embargo, también se puede acceder sin afiliación a los productos que están sobre la banqueta.
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