VERACRUZ, VER.- Todo comenzó cuando Ramsés Miranda Vidal, de entonces 7 años, decidió lanzarse a la parte honda de una alberca sin saber nadar. Estuvo a punto de ahogarse, pero hoy, con 21 años, puede nadar hasta 10 kilómetros en aguas abiertas. Así lo demostró, nuevamente, en Cuba este 14 de septiembre, donde ganó el primer lugar en la categoría varonil de 10 kilómetros de 20 a 29 años en la competencia Travesía Aguas Abiertas Gran Retto Varadero 2025.
A pesar del agotamiento, del sol, de tener la boca áspera y de haber tragado varios mililitros de agua salada, Ramsés continuó hasta convertirse en bicampeón consecutivo en Varadero, Cuba. Tras el accidente a sus 7 años, sus padres decidieron que Ramsés debía aprender a nadar para nunca más poner su vida en riesgo. Sus primeras clases fueron en AquaBel, un centro de natación al que acuden niños y adolescentes en la ciudad de Boca del Río.
Al principio las clases eran tres veces por semana, sin embargo, en el primer año estas evolucionaron rápidamente a las primeras competencias locales, en las cuales Ramsés ya comenzaba a destacar. Como niño, el ahora considerado “tritón veracruzano” disfrutaba de las competencias por el desafío de ser cada vez mejor. La ilusión de nadar igual a sus compañeros más avanzados alimentaba el espíritu competitivo que dice, siempre ha tenido.
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Para él, ese es el objetivo de cada competencia profesional en las que participa desde los 15 años. “Me gusta más competir con gente mejor que yo más que nada. Siento que el hecho de competir con gente mejor que tú hace que mejores tú también, porque cuando compites con gente a la que ya le ganas, solo te quedas en el mismo nivel y no tienes progreso”, explica sonriente.
Un accidente que derivó en deporte
Ramsés siempre ha sido curioso y competitivo, por eso se lanzó a la alberca a pesar de que no sabía nadar. “Yo vi a mis compañeritos jugar en la alberca más grande, con más profundidad, y pues yo decidí aventarme para ver qué pasaba”, recuerda hoy. A pesar de que eso terminó en un rescate y un gran susto, Ramsés, ni su familia, nunca habrían imaginado que así es como iniciaría su carrera en un deporte tan exigente como la natación.
Ahora, tras 14 años desde que aprendió a nadar, “el tritón veracruzano” ha conocido diversos estados y países. Incluso, cuenta, le ha tocado nadar acompañado de delfines y de vistas dignas de película. Entre sus logros deportivos se encuentran al menos cuatro medallas de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) desde 2021. Antes de ganar por segunda ocasión en Varadero, Cuba, Ramsés conquistó las aguas de Yucatán en la Olimpiada Nacional CONADE 2025.
Nadó 10 kilómetros en la categoría de aguas abiertas de 20 a 22 años en la que obtuvo la primera medalla de oro para Veracruz en este deporte. Según medios de comunicación especializados, este triunfo lo catalogó como una de las figuras más destacadas de la natación mexicana en aguas abiertas.
“Pero aún me falta mucho para ser de los mejores nadadores de México”, admite. En Cuba, recientemente, ganó por segunda ocasión el primer lugar en la misma distancia con dos horas, 19 minutos y 57 segundos de nado.
Fue desgastante, recuerda. La intensidad del sol, la frialdad del mar y el cansancio que comenzaba a invadir su cuerpo tras la primera hora de nado en la que invirtió velocidad y resistencia, le trajeron pensamientos de rendirse. Sin embargo, no lo hizo.
“Uno sacrifica muchos días de entrenamiento, madrugadas, fiestas, salidas y todo ese tipo de cosas sólo para poder llegar a este punto y terminar (la carrera) y ganar”, por eso, a pesar del cansancio, continuó.
Disciplina y sacrificios
Ramsés Miranda ama nadar. Para él, competir en alberca y en aguas abiertas es igual de increíble, desgastante y disciplinado, una cualidad que exige este deporte a cada competidor. Para seguir sus sueños, explica, muchas veces tiene que faltar a clases y a exámenes que presenta en su carrera de fisioterapia. También, ha tenido que sacrificar eventos familiares y actividades que le resten horas de sueño, ya que, debido al desgaste físico, necesita comer y dormir adecuadamente.
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Con los años, admite, se ha dado cuenta que es cada vez más difícil mantenerse en el deporte. Ha tenido que trabajar y ahorrar junto a sus padres para patrocinar los viajes, los alimentos y el hospedaje en la mayoría de las competencias a las que asiste. Además, dice, el tiempo que requieren los entrenamientos en la playa y en la piscina también suelen atarear su día entre clases, tareas y reuniones con amigos. Sin embargo, está decidido a continuar hasta convertirse en el mejor nadador de México.
Sus sueños, cuenta, están fijados en los Juegos Centroamericos y del Caribe, así como en los Juegos Panamericanos, ambos de talla internacional. Próximamente, dice, se prepara para participar en las competencias nacionales que inician en diciembre.
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