XALAPA, VER.- El estrés es conveniente para el avance y la adaptación, pero se convierte en un problema cuando hay picos elevados. Esto fue expuesto por la especialista María Guadalupe Ávila Rosas durante la charla “Afrontando el estrés académico”, impartida en el programa “Naturalmente universitario” que difunde el Centro para el Desarrollo Humano Integral de los Universitarios (Cendhiu) de la Universidad Veracruzana (UV).
Ávila Rosas, psicóloga con especialidad en alcoholismo y farmacodependencia, indicó que el estrés detona síntomas fisiológicos, psicológicos y afecta la conducta. Al enfocar el tema hacia los estudiantes, identificó el aspecto psicológico como el que mayormente incide en este tema de salud.
Puede ser miedo a la aceptación o el rechazo (académico o cognitivo) o por parte de docentes, compañeros y de autopercepción.
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“La educación virtual ha expuesto a los estudiantes a verse a sí mismos en cámara, lo que genera inseguridad y la sensación de ser juzgados, así como la presión por estar en la carrera correcta”, expuso.
De este modo, el aspecto psicológico es el más importante para el desencadenamiento de estrés nocivo.
En cuanto al aspecto físico, como falta de sueño, mala alimentación o inactividad física, dijo que repercute bioquímicamente ya que con frecuencia se recurre al consumo excesivo de cafeína o bebidas energéticas.
La ponente diferenció el estrés “bueno” del nocivo. El primero nos motiva a hacer cosas positivas y genera bienestar, como planear una fiesta, una boda o una competencia deportiva. En cambio, un estrés agudo es súbito, aparece de la nada o pone el cuerpo en alerta.
Existe el estrés agudo episódico que es repetitivo al encontrar un patrón generando “mini crisis”. Esto afecta a personas perfeccionistas o con muchas responsabilidades.
Cuando se vuelve crónico, se prolonga por meses, años o décadas, a menudo relacionado con problemas profundos como relaciones de pareja, traumas o problemas económicos.
El impacto es variado y puede ser físico, con tensión muscular, dolor de cabeza, gastritis, presión arterial alta y dolor en el pecho. Cuando es mental, disminuye la concentración y propicia olvidos o hasta pensamientos acelerados, mientras que el emocional ocasiona irritabilidad, mal humor o deseos incontrolables de llorar.
Al comentar sobre el estrés conductual, el afectado suele mostrar desinterés en sus actividades y las inicia sin concluirlas adecuadamente. Ante ello, se lanzó la advertencia sobre la automedicación, que solo enmascara los síntomas y puede agravar problemas.
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¿Cómo regular y afrontar el estrés?
La activación física es un buen remedio, así como reconocer los momentos que propician la relajación y la concentración, además de identificar las amistades con quienes se siente uno a gusto.
Al mencionar actividades saludables –escuchar música, bailar, dibujar, escribir o lectura recreativa– recomendó evitar las relaciones que poco aportan, y cultivar acercamientos saludables, lo cual incluye a las mascotas, mismas que son capaces de ayudar para afrontar situaciones críticas.
“Los estudiantes de nuevo ingreso son particularmente vulnerables al estrés, lo cual deben tomar en cuenta los académicos para asumir actitudes más humanistas”.
Por último, María Guadalupe Ávila dio a conocer los beneficios de los Centros Centinela de la UV, que ofrecen servicios de salud mental y desarrollo humano en torno a relaciones de noviazgo, infecciones de transmisión sexual, excesos en alcohol o drogas.
